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jueves, 30 de diciembre de 2010

La gran herejía y su raíz

«The next great heresy is going to be simply an attack on morality; and especially on sexual morality. And it is coming, not from a few Socialists surviving from the Fabian Society, but from the living exultant energy of the rich resolved to enjoy themselves at last, with neither Popery nor Puritanism nor Socialism to hold them back... The roots of the new heresy, God knows, are as deep as nature itself, whose flower is the lust of the flesh and the lust of the eye and the pride of life. I say that the man who cannot see this cannot see the signs of the times; cannot see even the skysigns in the street that are the new sort of signs in heaven.

The madness of tomorrow is not in Moscow but much more in Manhattan – but most of what was in Broadway is already in Piccadilly»

Gilbert Keith Chesterton | G. K.’s Weekly| June 19, 1926

lunes, 27 de diciembre de 2010

S.E. Don José María Arrizabalaga


Excmo. Sr. Don José María Arrizabalaga ArcochaCaballero de la Orden de la Legitimidad Proscrita,
en el Grado de Gran Cruz


Requiem æternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis.
Requiescant in pace. Amen.

Se cumple hoy lunes 27 el trigésimo segundo aniversario del vil y cobarde asesinato de José María Arrizabalaga Arcocha, Jefe de las Juventudes  Tradicionalistas  del Señorío de Vizcaya, a manos de ETA, banda marxista y nacionalista antivasca y antiespañola.

S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón  le concedió a título póstumo la Gran Cruz de laOrden de la Legitimidad Proscrita .

Este mismo lunes 27, a las siete de la tarde, se celebrará la Santa Misa por Chema Arrizabalaga en Madrid (Reino de Castilla), en la capilla Santiago Apóstol (C/. Catalina Suárez 16. Metro Pacífico, salida Dr. Esquerdo, impares).





Ante Dios nunca serás héroe anónimo.Jaungoikoaren aurrean iñoiz ezera izango ez ezaguna.(Ordenanza del Requeté)
 
Mártires de la Tradición 
Los demandó el Honor y obedecieron,
los requirió el Deber y lo acataron,
con su Sangre la empresa rubricaron,
con su arrojo la Patria redimieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron
fieles al Juramento que empeñaron.
Por eso como púgiles lucharon,
por eso como Mártires murieron.

Inmolarse por Dios fue su destino,
salvar a España su pasión eterna,
servir al Rey su vocación y sino.

¡No supieron querer otra Bandera!
¡No supieron andar otro camino!
¡No supieron morir de otra manera!

Nota: Las Unidades de los Ejércitos españoles, exceptuadas las de La Legión (que entona el Novio de la Muerte ), de Regulares (la Oración Regular ) y de Montaña (la Oración de las Tropas de Montaña ), han adoptado, y adaptado, este soneto como Palabras de Homenaje, dentro del solemne «Acto de Homenaje a los que dieron su vida por España».

Su título original es Mártires de la Tradición, y fue publicado por primera vez el 10 de Marzo de 1943, con motivo de la Fiesta de los Mártires de la Tradición española. Su autor es el poeta burgalés Don Martín Garrido Hernando, carlista, Voluntario del Tercio de Requetés «Burgos-Sangüesa» , a la edad de 40 años, ya casado. Falleció en 1984.




☩☩☩

domingo, 26 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad!


En estos días en que Dios vuelve a nacer en nuestros corazones, la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista Carlista para Andalucía Occidental quiere desear a todos los carlistas andaluces, al resto de carlistas de nuestra geografía española y a los que se encuentran fuera de nuestras fronteras, que paséis unas muy Felices Pascuas de Navidad y que el año que entra venga cargado de paz, salud y prosperidad en todos los sentidos. A la Sagrada Familia de Belén nos encomendamos para que velen en todo momento por las familias españolas.

Tomemos como ejemplo los padres de familia la vida abnegada de San José. Que él nos ilumine y nos ayude en estos momentos de crisis a sacar adelante a nuestras familias con valor, con paciencia y con esperanza en un futuro que ponemos en sus manos.

Que la Santísima Virgen interceda por todos nosotros ante Dios, nuestro Señor, para que la alegría no falte nunca en nuestros hogares y para que sepamos educar a nuestros hijos con firmeza pero con el Amor que reinaba en aquél portalillo de Belén para que los enemigos de la Familia no encuentren en ellos terreno abonado para el Mal.

            Y que el Niño Jesús, Dios y hombre verdadero, guíe nuestros pasos en nuestras casas, en nuestros trabajos y en nuestros estudios. Que por obra del Espíritu Santo sepamos defendernos de los constantes ataques que sufre a diario la Familia Católica, y que Dios Padre, en Su infinita Misericordia nos dé fuerzas para llevar a cabo todos nuestros proyectos, ilusiones y esperanzas en el difícil año que se nos presenta por delante.
  A TODOS, Feliz Navidad y ahora más que nunca: ¡Viva Cristo Rey! Y ¡Viva España!.

Junta Regional de la C.T.C. para Andalucía Occidental

ENTREVISTA A MANUEL MARTORELL, GANADOR DEL XI PREMIO HERNANDO DE LARRAMENDI



JESÚS RUBIO . PAMPLONA .

Fuente: Diario de Navarra 

Manuel Martorell Pérez (Elizondo, 1953) es un periodista que colabora, entre otros medios, con Diario de Navarra.Pero también es un historiador que durante diez años ha investigado el carlismo en los años 40 y 50. "Comencé a trabajar con una revista llamada Montejurra que inició mi padre. Pero había tanta información que lo que iba a ser una tesis de periodismo acabó siendo de historia".

Enriquecida por informes policiales y testimonios directos, la tesis fue premiada por la Fundación Luis Hernando de Larramendi, que ha publicado la primera parte de la investigación (hasta mediados de los años 50) bajo el título Retorno a la lealtad . El desafío carlista al franquismo(Actas Editorial, 26 euros ). Ayer se presentó en Pamplona.
Libros como el suyo y Requetés,de Larraz y Sierra-Sesúmaga parecen reivindicar el carlismo.
El carlismo es un tema recurrente. Es un movimiento político muy complejo, de longevidad impresionante, el partido político más antiguo de Europa. Pero no se trata de que el carlismo esté de moda, sino que una parte de su historia, la de la Guerra Civil y el franquismo, no había sido contada. Sólo conocíamos la historia oficial, desde el punto de vista franquista. Pero un gran sector del carlismo no aceptó el decreto de unificación (el que les fusionó con Falange en 1937) y tras la guerra se enfrentó a la dictadura. Este periodo de los años 40 y 50 era una laguna histórica. Este trabajo intenta recuperar las actitudes, los sentimientos, las posiciones políticas de esos carlistas que no aceptaron el régimen franquista como algo que se identificara con su forma de pensar.
¿Fueron mayoría?
La inmensa mayoría. Les llamaban javieristas o falcondistas, por Javier de Borbón-Parma o por su delegado nacional, Manuel Fal Conde. De hecho, los que se integraron en el régimen quedaron marginados en la reconstrucción del partido tras la Guerra Civil.
Dice en el libro que fueron perdedores en el bando de la victoria.
Los testimonios dejan entrever un sentimiento de amargura, de frustración. Incluso hay quien reniega de haber participado en la guerra. Muchos otros requetés consideraban que habían cumplido con su deber, pero creían que el resultado político de la guerra no tenía que ver con su principios. Quienes aceptaron el decreto y ocuparon cargos públicos quedaron al margen de la nueva Comunión Tradicionalista Carlista .
No podía ser fácil la unificación con Falange.
Objetivamente, no era posible. La ideología fascista es incompatible con el pensamiento tradicionalista. Para el fascismo el centro del poder es el estado; para un sistema tradicionalista son los derechos históricos, los fueros que hacen que cada región se gobierne según tradiciones antiguas. Pero además no se produce tal unificación, sino que algunos sectores del carlismo aceptan un decreto de una Junta Militar en una circunstancia tan extraordinaria como una guerra. Y lo hacen violentando las normas de funcionamiento del partido y sobre todo de espaldas a la mayoría de los militantes carlistas, que estaban en los frentes.
Cuando terminó la guerra, ¿cuál fue su estrategia?
El carlismo hizo un análisis del franquismo muy semejante al de la oposición republicana: era un régimen aislado, que al aliarse con Hitler y Mussolini se había puesto en frente del mundo. Terminada la Guerra Mundial, el carlismo creía que Franco caería como fruta madura. En ese sentido, la Comunión Tradicionalista se postulo como alternativa para que, a través de un sistema monárquico de carácter católico y representativo, con similitudes a a la monarquía inglesa, España se reconciliara con la Europa que venció al fascismo.
Sin embargo, Franco no cae.
No, y el carlismo entra en una depresión política, queda paralizado. Sólo la Guerra Fría explica que un régimen aislado en 1946 y 1947 sea apoyado pocos años después por las mayores potencias, por el Reino Unido y EE UU. Esa reconciliación con las grandes potencias consolida a Franco y la estrategia de enfrentamiento del carlismo deja de tener sentido. Debatieron qué estrategia seguir y una de las líneas es la de los partidarios de acercarse al régimen, que ya no tenía la dureza de años atrás.
Sin embargo, el carlismo pagó ese enfrentamiento con Franco. Cita a historiadores que dicen que lo pasó peor que en la República.
En la República, a pesar de multas y persecución, siempre se mantuvo como organización legal. Pero Franco quiso hacer desaparecer de la faz de la tierra el carlismo como movimiento político. Adaptó elementos de carácter simbólico, como el himno, la bandera o la guardia personal pero el sistema político franquista no tenía nada que ver con el carlismo.
¿Qué herramientas usaron los carlistas en su oposición?
Abrían círculos carlistas con tapaderas legales, hacían panfletos, organizaban manifestaciones. Llegaron a tener bastante actividad, aunque eran francotiradores. No tenían existencia legal, ni sedes de partido ni coordinación. Funcionaban de forma autónoma. Esas actividades unas veces eran prohibidas y otras toleradas por circunstancias especiales, ya que el carlismo gozó de la protección de algunos generales que habían ganado sus batallas gracias en parte a los requetés. Por eso se archivaron situaciones que hubieran acabado con condenas a muerte, como el enfrentamiento a tiros de 1945 en la Plaza del Castillo.
¿Qué ocurrió?
Ya el 21 de octubre de 1939, cuando se trasladaron los restos mortales del general Sanjurjo desde Lisboa hasta Pamplona se produjo un momento de gran tensión. Cuando salieron las autoridades al balcón de la Diputación, la gente comenzó a reclamar la presencia de Fal Conde, que fue recibido con gritos de "Viva El Rey". Un informe de una dirigente de la Sección Femenina, Amor Valladares, describe una ciudad en la que no había camisas azules, en la que todo eran boinas rojas y gritos de "Viva el Rey". Incluso señala que un teniente de regulares al que se le ocurrió gritar "Viva Franco" fue apaleado por varios requetés. Acaba su informe diciendo que "quiera Dios que no lamentemos lo que ha ocurrido hoy".
Se lamentó en 1945, entiendo.
Desde 1939 hasta el 3 diciembre de 1945 hay un enfrentamiento ascendente entre el carlismo y la dictadura. Fue una estrategia para derribar a Franco y sustituirlo por una monarquía tradicional, que tuvo su punto culminante en una manifestación en la Plaza del Castillo, paralela a otra que se celebró en Valencia en la que también hubo incidentes y disparos al aire. En Pamplona el gobernador civil bloqueó las carreteras, hizo que los trenes pasaran de largo, distribuyó policías secretas por toda Navarra e incluso se apagaron las luces para que no se pudiera usar la megafonía. En el mitin apareció la Policía Armada, que pidió a la gente que se disolviera. Sonó un disparo, la policía cargó y los carlistas dispararon. Hubo cuatro policías heridos de gravedad y otros cuatro o cinco heridos por los golpes. La ciudad quedó acordonada y se detuvo a 200 personas. Se dice que la gente huía del Círculo Carlista, en la propia Plaza del Castillo, por los tejados. Allí se encontraron armas de todo tipo, incluso cartuchos de dinamita. Se abrieron dos consejos de guerra pero al final no pasó nada. Hubiese sido un escándalo que el franquismo hiciera un consejo de guerra a quienes le habían ayudado a ganar la guerra.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Hijos de Santiago, grandes son los Tercios

Ventana externa

Hijos de Santiago, grandes son los Tercios
Oponiendo picas a caballos,
enfrentando arcabuces a piqueros,
con el alma unida por el mismo Clero:
¡Que la sangre corra protegiendo el Reino!

Aspa de Borgoña, flameando al viento,
Hijos de Santiago, grandes son los Tercios,
Escuadrón de Picas, flancos a cubierto:
¡Solo es libre el hombre que no tiene miedo!

Lucha por tu hermano, muere por tu Reino,
vive por la paz en este gran Imperio,
nunca habrá derrotas, si nos hacen presos:
¡Solo tras de muertos capitularemos!

La gola de malla, chaleco de cuero,
peto y espaldar me guardarán del hierro,
levantar las picas, con un canto al Cielo:
¡Nunca temeré si va en columna el Tercio!

“Himno de Los Tercios”Composición, Derechos y Propiedad de: Daniel Sánchez de la Hera

lunes, 20 de diciembre de 2010

“Y tira y tumba y tira al liberal” – Canción tradicional en vascuence, traducida al castellano

Ventana externa

“Y tira y tumba y tira al liberal” – Canción tradicional en vascuence, traducida al castellano
Viva, Viva, Viva, gure Jaungoikua!
Viva, Viva, Viva, Aita Erromakua!
“Viva, Viva, Viva nuestro Señor de lo Alto,
Viva, Viva, Viva el Santo Padre de Roma”

Eta tira eta tunba eta tira beltzari,
eta tira eta tunba eta tira beltzari!

“Y tira y tumba y tira a los liberales,
y tira y tumba y tira a los liberales”
Viva gure Fedia Españiyakua!
Viva Don Karlos eta jende bertakua!
“Viva nuestra Fe de España,
Viva Don Carlos y la gente de él”

Eta tira eta tunba...
Viva Karlos Setimo, Doña Margarita,
laster ikusiko dira Tronuan jarrita!
“Viva Carlos VII, Doña Margarita,
que pronto los veremos en el Trono”

Eta tira eta tunba...
Aita Santuak berak Koroia ezarrita,
Frantziako arraian haraño etorrita!
“El Santo Padre les colocará la Corona,
que desde la frontera de Francia vendrá”

Eta tira eta tunba...
Karlosek esan ei dau Begoña ganean;
laster sartuko dala Madrilgo kalean!
“Que Carlos ha dicho encima de Begoña;
que pronto entraremos en las calles de Madrid”

Eta tira eta tunba...
Ikusi gura neuke bere entradia,
Madrilgo txankameien ariñeiketia!
“Ya me gustaría ver su entrada en allí,
para ver cómo corren las piernas flacas de los [‘cortesanos’] madrileños”

Eta tira eta tunba...
Viva Karlos Setimo eta Margarita,
Españan agintzeko zer pare polita!
“Viva Carlos VII y Margarita,
vaya pareja más bonita para mandar en España”

Eta tira eta tunba eta tira beltzari,
eta tira eta tunba eta tira beltzari!

“Y tira y tumba y tira a los liberales,
y tira y tumba y tira a los liberales”
Jaungoikua, Sorterria, Foruak, Errege  Dios, Patria, Fueros, Rey

lunes, 13 de diciembre de 2010

La defensa de la Verdad y la Justicia en las Españas áureas: la Santa Inquisición

"Sí, en verdad: la sociedad moderna sólo ha conservado las partes más opresivas e ignominiosas de la función policíaca: saquea al pobre y vigila cautelosamente al infortunado. En cambio, ha abandonado lo más noble de la función: el castigo de los traidores poderosos, en el Estado, y, en la Iglesia, el de los herejes poderosos. Los modernos dicen que no se debe castigar al hereje. Y yo me pregunto si tendremos derecho para castigar, fuera de los casos de herejía".

(Gilbert K. ChestertonEl hombre que fue jueves)

"El que admite que la herejía es crimen gravísimo, y pecado que clama al cielo y que compromete la existencia de la sociedad civil; el que rechaza el principio de la tolerancia dogmática, es decir, la indiferencia entre la verdad y el error, tiene que aceptar forzosamente la punición espiritual y temporal de la herejía, tiene que aceptar la Inquisición. Ante todo hay que ser lógicos, como a su modo lo son los incrédulos que miden todas las doctrinas con el mismo rasero, e inciertos de su verdad, a ninguna consideran digna de castigo. Pero hoy es frecuente defender la Inquisición con timidez y de soslayo, con atenuaciones doctrinales, explicándola por el carácter de los tiempos (es decir, como una barbarie ya pasada), confesando los bienes que produjo (es decir, bendiciendo los frutos y maldiciendo el árbol)..., pero nada más. Ni ¿cómo habían de sufrirlo los oídos de estos tiempos que, no obstante, oyen sin escándolo ni sopresa las leyes del estado de sitio y de consejos de guerra? ¿Cómo persuadir a nadie de que es mayor delito desgarrar el cuerpo místico de la Iglesia y levantarse contra la primera y capital de las leyes de un país, su unidad religiosa, que alzar barricadas o partidas contra tal o cual gobierno constituido? Desengañémonos: si muchos no comprenden el fundamento jurídico de la Inquisición, no es proque él deje de ser bien claro y llano, sino por el olvido y menosprecio en que tenemos todas las obras del espíritu , y el ruin y bajo modo de considerar al hombre y a la sociedad que entre nosotros prevalece. Para el economista ateo será siempre mayor criminal el contrabandista que el hereje. ¿Cómo hacer entrar en tales cabezas el espíritu de vida y de fervor que animaba a la España inquisitorial? Cómo hacerles entender aquella doctrina de Santo Tomás: " Es más grave corromper la fe, vida del alma, que alterar el valor de la moneda con que se provee al sustento del cuerpo".

(Marcelino Menéndez PelayoHistoria de los Heterodoxos Españoles , tomo II)

Libro recomendado: Juicio a la Inquisición española. Jean Dumont  En la Librería Católica AQUÍ 

domingo, 12 de diciembre de 2010

Crónica de la presentación de “Requetés” en Sevilla

          Luis Hernando de Larramendi, José Herrera, Sixto de la Calle y Manuel Chacón-Manrique de Lara  En la tarde del pasado viernes, día 3 de diciembre, tuvo lugar en el Hotel NH de Viapol, en Sevilla, y con gran concurrencia de público asistente, la presentación oficial del libro “Requetés: de las trincheras al olvido”; escrito porPablo Larraz Víctor Sierra y publicado por La Esfera de los Librosbajo el patrocinio de la Fundación Ignacio Larramendi.

            En el acto participaron D. Luis Hernando de Larramendi Martínez, (Vicepresidente de la Fundación Ignacio Larramendi), D. Sixto De la Calle Jiménez, (Requeté excombatiente delTercio de Ntra. Sra. De la Merced de Jerez de la Frontera), D. José Herrera Sánchez, (Requeté excombatiente del Tercio de la Virgen de los Reyes de Sevilla) y nuestro Tesorero Regional, D. Manuel Chacón-Manrique de Lara y Castilla que, en sustitución de D. Domingo Fal-Conde Macías, ausente por enfermedad, ofició como presentador del acto.

            La intervención del Sr. Hernando de Larramendi se centró en las diferentes vicisitudes por las que se ha pasado hasta lograr la publicación de la obra, la calidad de la misma y la posibilidad de editar un segundo volumen, (hay material sobrado para ello), en vistas de la enorme aceptación que está teniendo por parte de afiliados y simpatizantes.

            Don Sixto de la Calle y Don José Herrera hicieron repaso por sus vivencias particulares como integrantes de los Tercios de Requetés más significativos de Andalucía durante la Cruzada; explicando con detalle los momentos de riesgo y sacrificio que vivieron durante esos años. Hicieron igualmente una semblanza del requeté mártir Antonio Molle Lazo, cuyo proceso de beatificación ha tomado nuevo impulso en los últimos tiempos.

            El acto finalizó con un llamamiento por parte de nuestro Tesorero hacia los presentes a acudir a la próxima inauguración del “Círculo Cultural Carlista Virgen de los Reyes”, que tendrá lugar (D.M.) el próximo Sábado día 18 del corriente mes en la ciudad de Sevilla, agradeciéndose igualmente la presentación del libro al Sr. Hernando de Larramendi y homenajeándose con un sonoro y prolongado aplauso a los dos Requetés excombatientes que nos acompañaron en tan solemne acto. Tras la gran ovación se entonó el “Oriamendi”, se presentó igualmente el Ideario y Programa Político Actualizado de la C.T.C. y los miembros de la mesa firmaron cuantos libros adquirieron los asistentes.

Ofrecemos a continuación una serie de fotografías del acto (pinchar sobre ellas para ampliarlas):
D. José Herrera Sánchez durante su intervención 
Los dos veteranos de la Cruzada     
D. Sixto de la Calle, con una imagen del Requeté sevillano a su derecha
Vista del público asistente
Una de las bellas imágenes que se proyectaron durante el acto
Cantando el Oriamendi 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hoy: La Inmaculada Concepción, patrona de España

 

Lo habitual en esta bitácora, en este día, es recordar el milagro de Empel . Este año transcribo un texto que un comentarista anónimo dejó el año pasado y que me parece extraordinario. Quien quiera leer el milagro de Empel (lo recomiendo vivamente por ser uno de esos momentos tan fundamentales y tan desconocidos de la historia de nuestra patria, que deja totalmente patidifuso al que lo lee) que pinche aquí .


Amamos nuestro Dios y Señor.
Amamos nuestra Patria y sangre españolas.
Amamos nuestras leyes de cristianos y hombres libres.
Amamos nuestra Monarquía, templada y fuerte, prudente y justa. A la española.
Por Santa María Inmaculada, en pie caballeros; se nos ha concedido un tiempo. Y este es nuestro tiempo. Para alcanzar la gloria que es Dios. 
Tiempo del gran testimonio, del Testigo Veraz, hijo de tan Gran Señora.
¿Tembláis? Que tiemblen los demonios. Yo y mi familia estamos por Dios. 
Que más vale morir en el combate, que ver el exterminio del santuario y de la nación.
En Santa María Inmaculada

domingo, 5 de diciembre de 2010

Políticos católicos


Somos -dijo D. Francisco Navarro Villoslada- "Católicos antes que políticos, católicos sobre todo; y políticos sólo por la necesidad de defender al catolicismo en ese terreno que es hoy el campo de batalla escogido por nuestros enemigos".

En "La juventud católica", en "El Pensamiento Español" de 7 de enero de 1869.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Los tercios españoles y los cruzados del siglo XIX


TRADICIÓN IMPERIAL Y GUERRA SANTA CONTRA NAPOLEÓN

La Guerra de la Independencia contra Napoleón está cuajada de episodios heróicos, protagonizados por nuestros guerrilleros, nuestros soldados regulares y nuestro pueblo, todo él puesto en pie de guerra. Lo que causa admiración, siglos después, es que toda la sociedad española -a excepción de la minoría de traidores colaboracionistas- se movilizó a una, socorriéndose solidariamente los unos a los otros, todos prestos en tomar las armas o ayudar a la lucha contra los invasores; o sea, contra la revolución corruptora que traía Napoleón y su plebeya soldadesca. Desde el niño hasta la anciana, desde el hidalgo hasta el matarife, todos los españoles ardían en una pasión: la defensa de la Patria invadida, la defensa de nuestro estilo de vida.

Las historias de guerrilleros son, más o menos, famosas y hay mucha literatura sobre aquellas partidas de bravos corsarios de la tierra y la serranía. Lo que pocos conocen son algunos episodios que, sin dejar de ser heróicos, fueron a la vez una muestra que a los ojos modernos podría ser considerada estrafalaria y quijotesca. Consideremos dos casos.

LOS TERCIOS REVIVEN: LA LEGIÓN DE LOS LEALES EXTREMEÑOS

El escocés Juan Downie creó, para combatir a los napoleónicos, lo que se llamó la Legión de los Leales Extremeños que se batieron bravamente contra las tropas de Bonaparte, así lo hicieron en Arroyo-Molinos. Lo singular de estos aguerridos españoles que lucharon bajo las órdenes del escocés es que, siguiendo la ocurrencia de su jefe Downie, estos guerreros vestían con calzas, jubón y ropa de colores blanco y encarnado, bonete y capa corta; tal y como los Tercios Españoles, armándose con lanzas, espadas y pistolas a la guisa de los Siglos de Oro (XVI-XVII) cuando eran hombres de principios del siglo XIX. Algunos españoles coetáneos, atendiendo a este raro caso de la Legión de Downie, pensaron que: "Quien se vistiese a la española antigua llamaría precisamente a la memoria los hechos gloriosos de los antiguos españoles". Considerábase que bien se podrían revivir las hazañas de los Tercios Españoles en Italia y Flandes, recreando los espíritus al vestirse tal y como vestían aquellos soldados invictos y gloriosos que asombraron al mundo. Pero, a pesar de que algunos contemporáneos celebraron la ocurrencia, otros -como siempre, los que se las daban de más modernos- encontraron suficiente motivo en aquellos trajes para reírse de los legionarios de Downie, que de tal modo y tan anacrónicamente iban vestidos.

CRUZADOS DEL SIGLO XIX: LOS VOLUNTARIOS DEFENSORES DE LA FE Y DE LA PATRIA

Otro caso similar fue el de los Voluntarios en Defensa de la Fe y de la Patria. Fue D. Manuel Jiménez Guazo quien creó lo que denominó así, y fue conceptuado como un "cuerpo de cruzada", con autorización de la Regencia, cosa que tuvo que tener fácil dado que había demostrado su arrojo en Madrid, cuando las jornadas del 2 de Mayo y era oficial de la Secretaría del Estado. D. Manuel publicó un manifiesto el 1 de enero de 1810 en que decía:

"Amada Patria, madre de los héroes, que en las escarpadas y casi inaccesibles montañas de Jaca, Asturias y Cantabria conservaron sus leyes, su religión e independencia".


D. Manuel Jiménez Guazo contó con el apoyo del obispo de Sigüenza y otros eclesiásticos para prácticamente declarar Santa Cruzada la lucha sin cuartel contra los impíos napoleónicos. Fueron 400 los voluntarios que formaron en las filas de este Cuerpo de Cruzada, peleando con una asombrosa valentía en la Serranía de Ronda. Lo que admiraba en D. Manuel Jiménez Guazo eran sus grandes mostachos, el espadón que llevaba al cinto (como si fuese un caballero andante)... Y la cruz que llevaba cruzándole el pecho, tal y como los cruzados. Los espíritus más modernos y liberales se mofaban de las formas de D. Manuel, pero era difícil regatearle la fuerza y el coraje con que se batían esos cruzados que él había reclutado y puesto bajo sus órdenes.

En aquel manifiesto, D. Manuel Jiménez Guazo demostraba que había entendido -pese a las chanzas de los liberales- el verdadero espíritu maligno de la invasión napoleónica, y por ello se apresuró a ofrecerle guerra reviviendo la época de las Cruzadas. En dicho manifiesto exhortaba a los españoles así:

"Ínclitos españoles, porción preciosa del rebaño de la Iglesia, encended en vuestros pechos un fuego sagrado, un furor religioso, que os incite a una ejemplar venganza, a un digno castigo; protestad a la faz del Universo que detestáis el ocio femenil, el placer falaz, el criminal recreo, y no volveréis a vuestros hogares ni os restituiréis al seno de vuestras familias hasta exterminar del suelo ibero los enemigos de Dios y de los hombres".


El que animaba a los Voluntarios de Guazo era un espíritu contra-revolucionario, infundido por el fogoso caballero español en su hueste de voluntarios, conjurados todos en masacrar a las infames y flamantes tropas francesas. El espíritu de la Legión de Downie parece más bien que era una romántica admiración -de tono historicista- por el pasado más espléndido de España: el del Imperio de Felipe II. De todas formas, ambos son ejemplos de la capacidad que tiene el pasado -y la Tradición- para reaparecer en los momentos de crisis de la Patria.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La fotografía en las guerras carlistas

Interesante artículo con profusión de material fotográfico referido a la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), en el blog de Juantxo Egaña, coautor junto a Juan Pardo del libro Historia fotográfica de la última Guerra Carlista. Puede visitarse en este enlace.

martes, 16 de noviembre de 2010

Benedicto XVI en España: Consejos para la Política Económica

Es imposible que un pueblo pueda desarrollarse en lo económico, si en él surgen tensiones sociales fuertes. Es también imposible que pueda avanzar con soltura en actividades productivas competitivas, la nación que ofrezca una población cada vez más envejecida. He aquí que sobre ambas cuestiones se ha pronunciado, en su reciente viaje a España Benedicto XVI. La oportunidad de leer sus palabras desde el marco de la economía parece bastante necesario.

En primer lugar, en el vuelo hacia España, después de elogiar que «el renacimiento del catolicismo en la época moderna se produjo, sobre todo, gracias a España», con figuras como San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús y San Juan de Ávila, agregó: «Pero también es verdad que en España nacieron una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo, como pudimos ver en los años treinta. Esta disputa, más aun este enfrentamiento ha vuelto a reproducirse de nuevo en la España actual».

Entonces, a partir de 1931 —recordemos la expulsión de los jesuitas por un Azaña que rechazó, como prueba en su «Diario» la mano tendida por Angel Herrera para impedirlo, y no digamos la quema de iglesias y conventos— se provocó una tensión social muy fuerte que se encuentra entre las causas, no sólo de la caída de la peseta, sino de las inversiones. Basta recordar lo que precisamente sobre enlaces entre tensión social e inversión había señalado para siempre Flores de Lemus en su artículo «Cambio y precios» publicado en «Revista Nacional de Economía», marzo-abril 1929. O, en otro sentido, tengamos presente la fuga de capitales que provocó la política anticlerical francesa sobre todo tras la aparición de valoraciones de los bienes de las congregaciones religiosas francesas en el «Bulletin hebdomaire des travaux de la Maçonnerie en France», de 29 de abril de 1898. La imitación actual de lo sucedido en Francia, que tan bien le vino a España al recibir fondos que hubieran de otro modo permanecido en el país vecino, resalta si se lee el apartado «L’ assaut contre l’ Église et l’ armée», en el volumen III del libro espléndido de Pierre Chevallier, «Histoire de la Franc-Maçonnerie française» (Fayard, 1975). El PIB español por habitante, en declive desde 1929, acompaña a estas tensiones. Generar un enfrentamiento agresivo por motivos laicistas en un país católico, por fuerza hace repetir lo que ya experimentamos hace casi setenta años, y como corolario, facilitar la salida de capitales de España y dificultar la llegada de fondos foráneos, lo que complica las posibilidades de salida de la crisis de un país altamente endeudado en el exterior como está hoy España.

El segundo mensaje tuvo lugar en la consagración de la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona. Planteó Benedicto XVI la necesidad de ampliar nuestro Estado de Bienestar y de favorecer la natalidad. Estas fueron sus palabras: «No podemos contentarnos con esos progresos —los que se contemplan en los ámbitos técnicos, sociales y culturales—. Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales como la atención, protección y ayuda a la familia... Por eso la Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente».
No es preciso insistir. Antonio de Mendoza Casas, en su artículo publicado en «Verbo», enero-febrero 2010, «Futuro demográfico de España y de la Iglesia en España» había advertido, con un cálculo realmente bien hecho, que el número de mujeres en edad fértil, esto es capaces de procrear, descendía de 7.669.800 en 1980 a 3.163.793 en 2010. Alejandro Macarrón Larumbe, en su artículo «Una economía con plomo demográfico en las alas», señaló en «Expansión», 26 de abril de 2010, como en «el segmento de edad de 25 a 35 años, de vital importancia para la productividad de las empresas, el consumo o la compra de viviendas hay un 15% menos de españoles que en el año 2000 y cada año, hasta 2020, habrá de media un 3% menos que el año anterior. No serán ellos quienes impulsen de nuevo el crecimiento o la recuperación del mercado de la vivienda en España». La política seguida, sobre todo últimamente, fomentará esto. Desde el Estado de Bienestar a la productividad, o sea, todo el entramado socioeconómico español, está en peligro.

No escuchar la palabra de Benedicto XVI, también desde el punto de vista de la Economía será, sencillamente, irresponsable.

Juan Velarde Fuertes|ABC

lunes, 15 de noviembre de 2010

Una ecuación del Universo sin Dios

Entre los asombrosos talentos de Stephen Hawking, formidable físico matemático, se cuenta el de convertir en best-sellers libros que no entiende casi nadie.

Tal fue el caso de Historia del tiempo, una obra que se encuentra sólo al alcance de algunos investigadores de punta. Pese a todo, la obra se vendió por millones. Alguna rara conjunción astral, algún recóndito pliegue del universo, se oculta detrás de este fenómeno, ya que Roger Penrose, coautor junto a Hawking, en paridad de fuerzas, de importantes aportaciones a la física, obtuvo hace veinte años un éxito de ventas histórico con un libro titulado "La nueva mente del emperador".

Comprender "La nueva mente" exigía dominar el teorema de incompletitud de Gödel, saber sicología cognitiva, y un montón de mecánica cuántica. Poquísimas personas reúnen estas tres condiciones. Ello no impidió, no obstante, que el libro se disparara en las listas. El último lanzamiento de Hawking, "El gran diseño", escrito con el divulgador de la ciencia Leonard Mlodinow, va camino de superar los récords anteriores. Esta vez la clave del llenazo no es misteriosa. Dios interesa a casi todo el mundo. Mucha gente se pregunta si es necesario invocar la intervención de un agente sobrenatural para explicarse la existencia del hombre. Los autores pretenden que la ciencia proporciona una respuesta a estas cuestiones, y han servido al público un producto de mucho gancho: el equivalente metafísico a "Todo lo que usted quiso saber sobre el sexo & no se atrevió a preguntar", el manual de Reuben que hizo furor en los 60 y que Woody Allen parodió en una película. Una fórmula infalible, arrasadora.

El libro, por desgracia, es un fiasco, y también un lío. "El gran diseño" es un apresurado cóctel filosófico en que, a la interpretación de la mecánica cuántica conocida como «interpretación de Copenhague» -nada realmente nuevo: se formuló a finales de los años 20-, se añaden dosis considerables de idealismo y un aparato científico que a veces se explica con brillantez, otras no tanto, en la que se hace al lector la cortesía de no emplear ecuaciones, y donde se nota demasiado la mano pesada, la tosca técnica literaria, de Mlodinow.

Quién creó a Dios

El principal propósito de los autores es refutar el deísmo, cuya enunciación más célebre nos envía al argumento del reloj y del relojero: nadie que se tropezara con un reloj en el desierto podría dudar de que ha tenido que construirlo un relojero. El relojero, por supuesto, es Dios. El argumento, en su estructura nuclear, es viejísimo (véase Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses, II, 35), y los motivos para no aceptarlo también lo son. D`Holbach, un comecuras terrible que tuvo el acierto escénico de morirse el mismo año en que asaltaban La Bastilla, los resumió diciendo que la pregunta se desplaza, no se resuelve: en efecto, sigue en pie el enigma de quién ha creado a Dios. D’Holbach sugiere, igualmente, que la pregunta sobre el origen de todo carece de respuesta. Hawking es menos prudente.

Algunos físicos contemporáneos han resucitado el argumento del relojero a través de lo que se conoce como el Principio Antrópico. El principio se puede desglosar en dos puntos. Uno: desafía a la estadística que las leyes del universo sean justamente las que se precisan para que estemos aquí para contarlo. Dos: hay que buscar una explicación. Para los creyentes, esa explicación podría ser Dios. No es seguro, dicho sea de paso, que lo que se plantea el Principio Antrópico tenga sentido. Por ejemplo: tiene sentido que me pregunte por qué la mujer a la que adoro me ha elegido entre otros cien pretendientes. No que me pregunte por qué me ha tocado el gordo de Navidad.

Hawking no adopta esta cautela y aporta una impugnación del deísmo remozado invocando la Teoría M. Ahorraré detalles al lector: la teoría establece que el universo es un enorme objeto cuántico, y que, como corresponde a todo objeto cuántico, ocupa muchos estados posibles, de los que el universo que medimos es sólo uno entre un número casi infinito de universos alternativos y por lo común inhabitables para la especie. No hay que apelar, por tanto, a la premeditación inteligente, ni a la existencia de Dios, para entender por qué las leyes de la naturaleza están sintonizadas de tal modo, ¡oh maravilla!, que la vida humana es posible. En efecto, las leyes naturales podrían ser de otra manera. De hecho, lo serán para otros observadores.

Filosofía dudosa a un lado, conviene añadir que, según señaló el propio Penrose en una reseña muy ácida (Financial Times, 4-9-2010) la Teoría M es conjetural, un gadget especulativo que se sabe cuánto durará. «Creo porque es absurdo», afirmó Tertuliano refiriéndose a la resurrección de Cristo. «Creo poder decir con certeza que nadie entiende la mecánica cuántica», escribió Feynman, el gran héroe del libro. Vaya lo comido, por lo servido.

Álvaro Delgado Gal|ABC

martes, 9 de noviembre de 2010

Canción "Boinas Rojas" (interpretada por Voces de Gesta)

Ventana externa

El liberalismo enemigo de España

“El liberalismo...nació políticamente con la revolución francesa que inscribió como primer miembro de su triple lema:liberté; aunque sus raíces doctrinales se remontan por lo menos al protestantismo y al Renacimiento. El liberalismo es racionalista, es decir, proclama la autonomía de la razón, a la que convierte en diosa, negando de rechazo a todo otro Dios, en forma clara o sobreentendida. De la religión prescinde, considerándola a lo sumo, como cosa desentimiento, es decir, como algo infrarracional e indigno del hombre, divertimiento inocuo de niños y mujeres. Respecto a la moral, cada uno debe forjarse la suya, según sus propias convicciones y las conveniencias sociales. En el orden político el liberalismo defiende que la misión del Estado es garantizar la libertad individual, evitantdo únicamente el choque violento de unas libertades con otras, con lo que se podría perturbar el orden público. Es la concepción llamada del Estado-gendarme. Por lo demás, el fuerte puede muy bien oprimir al débil; engañar al inocente el astuto; sorber al prójimo las entrañas el usurero; estrujar al pueblo por el terror el cacique; y llevar siempre, en una palabra, las de perder el hombre honrado y las de ganar el hombre sin ley y sin conciencia para el cual no hay arma prohibida. El liberalismo proclama naturalmente la libertad de pensamiento y de palabra y de conciencia y de cultos...La misma libertad para la verdad que para el error, porque para él no existen errores ni verdades, es escéptico; la misma para el bien que para el mal, porque para él ni el mal ni el bien absoluto existen. Y la libertad de contratación , porque ignora que exista un orden objetivo de justicia. En el orden económico, deshumaniza el trabajo, considerándole como una pura mercancía. Y el capital, al que rinde culto, como a su único dios. Y defiende el libre cambio, lo mismo entre individuos que entre naciones; libre cambio en que queda siempre aplastado el pobre y el débil, y más honrado y potente el rico y el poderoso. El liberalismo es pecado y fué siempre condenado por la Iglesia.”

P. Maestro don Fray Albino González y Menéndez–Reigada, Obispo de Tenerife. “Los enemigos de España”. La Laguna -1939.

¿Deber de votar?

Las urnas electorales son los
contenedores de basura del sistema liberal partitocrático.

El deber de votar: he aquí un tema muy central de la Moral política de hoy, en el que el magisterio episcopal no ha dejado de pronunciarse en la España anti-cristiana de hoy, invocando, aunque no sea de manera expresa, la doctrina del “mal menor” (…).

Desde nuestro punto de vista (…) la participación en las elecciones implica, ante todo, una aceptación de los principios del sistema. Como hemos dicho ya, y hemos explicado en otras ocasiones anteriores, el voto se compone de una opinión –la opción personal- y un acto de voluntad, que no tiene por objeto esa misma opinión, sino, -y esto es lo más grave- la aceptación del resultado del escrutinio. Quien emite el voto –sea electivo sea legislativo –viene a decir: “yo opino que esto es lo mejor, pero en todo caso acepto y quiero lo que del resulte del escrutinio”. Esa es la “volonté générale” del liberalismo. Es decir, votar es aceptar el sistema impuesto, como, en cualquier competición deportiva, el que toma parte en ella, aunque pugne por vencer, acepta las reglas del juego y acepta el resultado que declare el árbitro. Quien no quiera aceptarlo, no debe participar en el juego.

Así pues, también en esto lo que debe tenerse en cuenta es la consideración de la prudencia. Toda la cuestión del llamado “mal menor” debe plantearse como cuestión de prudencia, y, por tanto, casuísticamente, por las diferencias prácticas entre una actuación positiva o una abstención (…) es cierto que la actitud de abstención, perfectamente lícita, tiene un alcance mayor, por cuanto equivale a una repulsa del orden establecido por el poder constituido. En otras palabras: no participar en el sufragio es una oposición no solo a un acto concreto de la potestad, sino a todo el orden establecido por ella. Con todo, no implica un desacato a la potestad misma y, por ello, es lícita la abstención. Esto, aparte de que, como se dice conclusivamente en el estudio antes citado, “la política del mal menor es la política del mal mayor”, por los efectos actuales de la claudicación de principios que tal “política” siempre supone. Solo por el afán de adhesión a las corrientes dominantes de un momento histórico puede explicarse la obcecación doctrinal que ha llevado a una declaración de autoridad que grava tan innecesaria e indebidamente la conciencia de los fieles con el nuevo y supuesto deber de participar en las elecciones, cuando en otras ocasiones moralmente más apremiantes se optó por un desorientador silencio. En el fondo, sería como si se hubiese impuesto a los cristianos de la época de Nerón el deber de participar en los actos oficiales del culto imperial, siempre en virtud del “mal menor”, porque, en efecto, el dominio del emperador romano era “menos malo” que la anarquía que podría ser la consecuencia de la insubordinación contra el orden oficial de la época. Pero es claro que el deber de acatar la potestad de Nerón no conlleva la de aceptar el orden oficial por él impuesto, pues, como hemos recordado, hay que obedecer a Dios más que a los hombres (Hechos V, 29) y no hay diferencia esencial entre la potestad de Nerón y la de los nuevos gobiernos democráticos, cuyo anti cristianismo es, desde luego, mucho menos disculpable que el del ignorante Nerón.

Álvaro d´Dors
"La violencia y el orden". 1ª edición Pamplona 1987

martes, 26 de octubre de 2010

Carta de un Sacerdote Católico al New York Times

Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos.. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...

No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.

Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.

Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.
Eso lo hará noble en su profesión.

En Cristo,

P. Martín Lasarte sdb

viernes, 22 de octubre de 2010

Quien no puede suceder en la Monarquía Española


En la fotografía, miembros de la Familia Irreal y del Gobierno de Ocupación de España posan junto al cuadro de Antonio Gisbert, que ilustra el fusilamiento de José María de Torrijos y Uriarte y compañeros masones, el día de San Dámaso Papa, año de 1831.

Un documento que no tiene precio y de un simbolismo masónico fuera de toda duda; esta fotografía (de)muestra de quiénes se sienten “herederos” tanto el antirrey Juan Carlos, como el antipríncipe de Asturias Felipe: de la masonería liberal y conspirativa del siglo XIX, la misma que sirvió a los intereses extranjeros anglosajones-protestantes mientras traía toda la porquería liberal a nuestra Patria.
Quien no puede suceder en la Monarquía Española
No puede ser rey legítimo ni tampoco príncipe real legítimo por virtud de la Ley Semisálica, quien ha desobedecido esta ley, así como su padre, abuelo y bisabuelos; el que, como estos antecesores, mantuvo y mantiene una actitud de rebeldía contra la Legitimidad y los Reyes; aquel cuya exclusión, así como la de su rama, han declarado reiteradamente Don Carlos V, Don Carlos VI, Don Carlos VII, Don Jaime III y Don Alfonso Carlos I y preceptúan las viejas leyes de España; no puede suceder quien no ha reconocido a su Rey y quien recoge plenamente la herencia liberal de ineficacia política, antiespañolismo y anticatolicismo, multiplicando y potenciando las innumerables causas de exclusión que en él concurren.

No puede suceder en esta Monarquía el continuador político de los antirreyes liberales que se han erigido durante un siglo en jefes y protectores de todo lo que ha luchado contra los campeones de Dios y de la Patria, del Altar y del Trono. En defensa de los principios de la España eterna, cinco veces ha reproducido el verdadero pueblo español la gesta de 1808, desde 1833 hasta 1936: el Alzamiento sagrado, la santa intransigencia contra todo lo que nos es extraño y hostil; no puede hacerse un cínico escarnio, una iniquidad máxima con los torrentes infinitos de sangre generosa derramada: el sufragio universal de los muertos lo impedirá, no menos que el de los siglos.

No puede, no, ser tradicionalista ni sucesor en esta Monarquía quien desconoce totalmente los principios políticocristianos por su formación intelectual, social y política, que más cabría llamar deformación; quien por el medio en que se mueve, donde se hace un ídolo del sistema más contradictorio, más ineficaz, más estúpido y más antipolítico que han visto las edades; por sus precedentes familiares está detestablemente predispuesto para que se pueda esperar de él no ya un buen gobierno, ni un gobierno discreto, sino un gobierno que no caiga dentro de los lindes de lo catastrófico.

No puede, en suma, ser Rey, y esto ya en el orden de una profilaxis patriótica, el que instauraría –ha instaurado– un sistema cuyos efectos hemos padecido bien los españoles; efectos que forzosamente habrían de reproducirse al repetirse las causas. En los días fernandinos debidos a los maravillosos principios liberales la secesión de la Hispanidad; hecho bastante para desacreditar por siempre una dirección ideológica que tales frutos cosecha. Pero no es esto sólo.

¿Quién fue el autor de la Cuádruple Alianza y de la intervención de tropas extranjeras, antecedentes de las brigadas internacionales rojas, contra los reyes genuinos y el auténtico pueblo español...?

¿Quién el responsable de nuestra abdicación como potencia de primer orden, de nuestro descrédito frente al extranjero, de nuestra pasividad contemporánea del auge que hasta pueblos no europeos lograban...?

¿Quién del inmenso latrocinio de la desamortización, que no llegó a ser ni siquiera un sacrílego remedio de nuestra postración económica...?

¿Quién de nuestro atraso material, que nos colocaba muy por debajo de pequeños países europeos cuando todavía en 1840 España tenía la misma población que Inglaterra...?

¿Quién de nuestra pésima organización ultramarina y nacional, del centralismo tiránico y absorbente, de la muerte de todas nuestras libertades gremiales, municipales, regionales y hasta individuales, a pesar de los fementidos –engañosos– lemas liberales...?

¿Quién de la España sórdida y miserable de fines de siglo, de los Concordatos con la Iglesia en condiciones vergonzosas no ya para un país católico, sino para un país simplemente religioso, de la ley del Candado, de la deshonrosa humillación del 98, de la depresión máxima de nuestra Patria en dos milenios de historia...?

¿Quién del auge de las sociedades secretas antiespañolas, de la eternización de la guerra con unas cuantas cabilas rifeñas, del fracaso de todo intento de regeneración que se esbozaba, de la República, con sus incendios y violaciones; quién de la misma desesperación de las masas acogidas al marxismo y al anarquismo al no recibir más que miserias de aquella falsa Monarquía; quién, en definitiva, de la guerra civil, con sus crímenes y destrucción incalculables...?

Está, pues, excluida toda la rama de Don Francisco de Paula...

***
La exclusión a la sucesión de la Monarquía Española, afecta pues, a toda la rama de Don Francisco de Paula (excluido ya él mismo del Trono por las Cortes de Cádiz por considerarle hijo de Godoy), es decir, la rama liberal, también llamada rama cristina, rama alfonsina o rama juancarlista; en fin, lo hemos dicho ya, queda excluida enteramente la rama de Don Francisco de Paula, conocido como tercer hijo varón de Carlos IV y padre de Francisco de Asís, la de él y la de todos sus sucesores:

a) el antirrey consorte Francisco de Asís María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, marido de la Infanta usurpadora, la antirreina María Isabel Luisa [llamada “Isabel II” por sus secuaces]:

b) el antirrey Alfonso Francisco de Borbón y Borbón [llamado “Alfonso XII” por sus secuaces];

c) el antirrey Alfonso León de Borbón y Habsburgo-Lorena [llamado “Alfonso XIII” por sus secuaces];

d) el pretendiente Juan Carlos de Borbón y Battenberg [llamado “Juan III” por sus secuaces];

e) el antirrey Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias [llamado “Juan Carlos I” por sus secuaces];

f) el antipríncipe de Asturias Felipe Juan de Borbón y Grecia.

FUENTE:
Cuerpo de artículo
: F. Polo, ¿Quién es el Rey? La actual sucesión dinástica en la Monarquía Española. Editorial Católica Española S.A. Sevilla (1968), cap. IX: La Rama de don Francisco de Paula, pp. 88-90.

Fotografía y pie de fotografía: M. Fernández, N. Fernández de Oviedo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Patria y Regiones

Podemos ver que la patria y la región son realidades que no solamente se unen sino que encuentran sus vidas nutridas la una por la otra. Una región es como un órgano de un cuerpo con vida. Cuando el cuerpo entero vive, el órgano vive y cuando el cuerpo como tal cuerpo florece, sus órganos florecen. Al revés, cuando el cuerpo goza de salud, esto indica que sus órganos están sanos. La analogía es pálida porque el órgano de un cuerpo no tiene conocimiento y por lo tanto no tiene libertad, mientras que las regiones hacen que la patria sea patria porque tienen libertad y conocimiento formando núcleos de espiritualidad encarnada en un suelo concreto. Pero la analogía vale por lo menos en tal sentido de que toda la vitalidad de las regiones y todo lo que cae dentro de ellas nutren la patria. Una patria sin regiones y demás infraestructuras sería como un cuerpo sin órganos y dejaría de ser patria a fin de convertirse en una red de burocracias que gobernarían una masa inerte y sin vitalidad alguna. La táctica comunista es evidente: manejar a los separatismos para destrozar la Patria nuestra; luego el régimen comunista acabaría con los mismos separatismos en aras de gobernar un conglomerado sin faz y carente de personalidad propia. Ninguna región, como tal región, que se ha formado históricamente dentro de una patria, es capaz de conservar su identidad fuera de dicha patria tal y como la sangre que corre por las venas del cuerpo no puede aguantar la esclerosis. La separación de las regiones de la patria es la esclerosis política, ya que la sangre de la patria no es nada sin las venas de las regiones, y éstas dejan de “ser” sin la nutrición que se forma de la sangre de la patria.

Si hemos utilizado el lenguaje de la metáfora es porque no hay ninguna manera de demostrar estas proposiciones apriorísticamente. La Patria Hispánica, formada en y por sus regiones sin identificarse con ellas —la Patria no es un conglomerado sino una unidad— no es un artefacto lógico o una máquina prefabricada sino un resultado histórico. Esta historia no ha sido ciega o hecha al azar. Desde que Europa se convirtiera al cristianismo, el pulso del desarrollo político y social de aquel enjambre y polvo de tribus y de “naciones” germánicas y célticas que se habían apoderado de lo que era el Imperio Romano, se dirigía hacia la creación de una comunidad netamente cristiana. La Cristiandad medieval en su esencia consistía en una comunidad internacional, gozando de una variedad de autonomías y de libertades tan vastas y variadas que hasta ahora ha sido imposible archivarlas por la ciencia y técnica moderna de la historiografía. Pero esta red de patrias se convirtió en una unidad gracias a una sola finalidad, a saber, hacer palpar en la tierra la Encarnación del Hijo de Dios Padre. Algo más allá de la comunidad, su sentido espiritual, otorgaba a ella su carácter definitivo. Todo esto se acabó con la Revolución.

El papel de lo que se llamaba en aquel entonces “Las Españas” se identificaba con un acto, prolongado a través de mil quinientos años, para formar una Patria merced a un esfuerzo común de defender la Fe. La Reconquista —aquella batalla que duró ocho siglos— no habría existido si los españoles no se hubieran unido en una tarea guerrillera y religiosa que por fin hizo que España llegase a ser una espada y un escudo en aras de aquella Cristiandad que reposaba en su retaguardia. España encontró su ser como Patria por ser la vanguardia de la civilización católica. Las peculiaridades y libertades de los antiguos Reinos, Condados y Principados ibéricos, se conservaban precisamente porque la unidad nacional, la Patria, no se consiguió a fin de centralizar, masificar, y así destrozar las autonomías de aquéllos. Algo parecido ocurrió al otro lado de los Pirineos, donde Francia encontró su unidad al costo de la pérdida de las libertades locales y regionales. Pero el caso de España fue enormemente diferente. Ningún Reino dentro de las Españas se unió con la Corona de Castilla en aras de autodestrozar sus derechos y constituciones propios, sino por defender mejor lo que era peculiarmente suyo frente a un enemigo primeramente al sur, más tarde al norte, que negaba la religión y por lo tanto el derecho público cristiano de toda la Cristiandad.

Como la Plaza de los Fueros en Pamplona recuerda en palabras esculpidas en piedra:

La incorporación de Navarra a la Corona de Castilla fue por vía la Unión Principal, reteniendo cada Reino su naturaleza antigua, así en leyes como en territorio y gobierno. De la Ley 62 de las Cortes de Olite, año 1645”.

Nuestra Patria no es lo que es por haber aniquilado lo que la precedía en el tiempo, sino por lograr que aquéllo resultara aún con más brillantez. España es Una por ser Múltiple y ha sido capaz de quedarse Múltiple solamente por haber sido Una. Sin la unidad nacional, España hoy día sería un desierto musulmán: una extensión de África en Europa; una tierra abandonada, reducida a cenizas y cubierta con la arena del Sahara: el Islam no sabe construir, sólo destruir. O España sería una dependencia de una Europa protestantizada y dominada por la herejía, puritanizada, y desposeída de personalidad propia. España salvó a Europa del Islam en la batalla de Lepanto con la espada de Don Juan de Austria. Y España paró la marcha de la herejía dentro del Continente gracias a la victoria de Mühlberg, conseguida principalmente por las armas de los Tercios de Castilla, cuyo caudillo era el Rey Emperador Carlos I y V quien desplegó las banderas de España y de Austria, y también la Cruz de Borgoña de la Orden del Toisón de Oro, el símbolo seglar más ilustre de la unidad católica de la Cristiandad. Así, el protestantismo se encontró parado y limitado a las periferias del antiguo Imperio Romano. Con el mismo gesto caballeresco de ser el paladín de Europa, a veces en contra de la voluntad de la propia Europa, España consiguió por fin su unidad nacional y así salvó el carácter peculiar de sus antiguos Reinos y su existencia misma.

Nosotros, los carlistas, amamos la Patria y por lo tanto la colocamos en nuestra jerarquía de bienes en un lugar que no es inferior a nada sino a Dios. Nos atrevemos a decir que la Providencia Divina nos ha dado la Patria como un regalo de oro. Nosotros, los carlistas, fieles a la más sublime tradición hispánica, y siguiendo el ejemplo de Carlos I y de Felipe II, la hemos devuelto a Él. ¡Todo por la Patria y la Patria por Dios!

Aún en los momentos más decadentes de nuestra historia, por ejemplo, durante la guerra de Cuba con los Estados Unidos a finales del siglo pasado, aquel siglo que marcó la época más nefasta en la historia de la nación, los españoles sabían luchar y morir por España. Empujada por una prensa liberal y sensacionalista que pregonaba y preveía una victoria imposible, la flota de España navegaba hacia América sabiendo de antemano que todos o casi todos aquellos hombres morirían: y efectivamente murieron, heroica y quijotescamente por el honor de España. Como años antes dijo el almirante Méndez Núñez en la batalla del Callao: “Vale más honra sin barcos, que barcos sin honra”.

En aquel entonces, nuestro rey carlista en el destierro, Don Carlos VII, ofrecía sus requetés como voluntarios al servicio de España, a pesar de que un usurpador se sentaba en el trono y un régimen liberal, que ya había debilitado las entrañas de la Patria, gobernaba masónicamente desde Madrid.

Al ofrecer tan generosamente sus voluntarios a un gobierno que le había robado sus derechos al trono, Don Carlos demostró que la Corona de España, y con ella el mismo Estado, no estaba ni está por encima de la Patria, sino que estaban o deben estar a su servicio.

Fuente: COMUNIÓN TRADICIONALISTA, Así pensamos (18 de julio de 1977), pp. 42-47