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lunes, 19 de mayo de 2008

Los Tercios y las Cruces de Montejurra 02

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 Mola, Zapadores, Radio
Del Requeté de Campaña
,
en unión del Tercio Móvil
figuran en la Cruz cuarta.
El General los preside,
Lo mismo que en la Cruzada.
El General, que con él,
levantó a toda Navarra
vestida de boina roja
como si de fiestas marchara.
Y marchaban a morir
con una alegría santa,
Porque al morir daban vida
Resucitando a la Patria.
Así murió el General
y sus hombres entusiastas.
Así lo entregaron todo:
¡Qué magnífica enseñanza!
Encomendemos sus almas
y pensando en su alegría:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…




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 San Ignacio y Oriamendi,
Zumalacárregui
, bravo;
Tres nombres de la Cruz quinta
de Requetés guipuzcoanos:
el del Santo Fundador,
el general del Rey Carlos,
y la batalla famosa
en que huyeron como galgos
los ingleses, que creyeron
que los “carcas” eran mancos.
En esos Tercios lucharon
con valor, nuestros hermanos
de Guipúzcoa, y con bravura
todo lo sacrificaron
por Dios, la Patria y el Rey
y los Fueros bienamados.
Por ellos, mientras subimos,
rezamos en este día:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…

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 De Begoña y de laAntigua,
de la señorial Vizcaya
Que con el Ortiz de Zárate
esta sexta Cruz esmaltan;
cuando el penoso camino
de este Montejurra avanza,
recuerdan estos tres nombres
al coronel que en Navarra
salió para morir pronto
en las tierras guipuzcoanas.
Y a las Vírgenes queridas
y en Vizcaya veneradas
que dieron nombre a los Tercios
de las boinas encarnadas,
donde hubo valor y hombría
luchando por Dios y España.
Por esos esta evocación
Como dulce letanía:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…


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 Sobre la séptima Cruz
nombres de Vírgenes santas:
de Valvanera y de Estíbaliz
Madre de la Virgen Blanca,
alavesas las dos últimas
y la otra riojana.
Esta Estación nos recuerda
que, afligido por la carga
de la Cruz, cayó el Señor
sufriendo pasión amarga.
Pasión que a los Requetés
de la Rioja y de Álava
y navarros valvaneros
de Viana y su comarca,
animó y dio fortaleza,
poniendo corazón y alma,
para pelear por Cristo
frente a la horda anticristiana.
Razón por la cual, subiendo
y con cristiana armonía:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…



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 Vencido está del camino
lo duro de la jornada:
se atalaya la Ribera
y primero la Solana;
ahora es el subir más suave
des esta Cruz, que es la octava
con los nombres de los Tercios
de la Pilarica amada,
San Jorge y los Almogávares
de Aragón, la tierra brava,
leal a Dios, Patria y Rey
que en nuestra santa Cruzada
lucharon y resistieron
con tesón, coraje y alma
a las hordas extremistas
que la anarquía enviaba.
Y dieron ejemplo en Quinto,
en Belchite, Huesca y Jaca,
conteniendo a los rojizos
de la horna encanallada.
El Pilar salvó a Aragón
y Aragón siempre fue España.
Por los que así sucumbieron
En patriótica porfía:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…


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 Marco de BelloMaría
de Molina
, reina sabia,
del Alcázar toledano
y del soriano Numancia,
son los Tercios que en la Cruz
novena de la jornada,
están escritos con sangre
de la que en gran abundancia
la derramaron heroicos
los Requetés de la Causa.
En esta nona Estación,
por las culpas que pesaban,
cayó otra vez el Señor
con la frente ensangrentada.
¡Eran pecados de un mundo,
de una humanidad ingrata!
Por eso, los Requetés,
por los pecados de España
también tomaron su cruz
y con sus nobles hazañas
recataron las iglesias
por la horda profanadas,
para rendir culto a Dios
y liberar a la Patria
redimida con su sangre
del oprobio y de la infamia.
Por aquellos que lucharon
con fervor y bizarría:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…

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 Señora de Montserrat,
Moreneta catalana,
y de los Desamparados
de la tierra valenciana,
que con la de Covadonga,
Reina de la astur montaña,
son los nombres de los Tercios
que, entre matojos y jaras,
tenemos en la Cruz décima
en esta fuerte escalada
del Montejurra, brioso,
que en su cima nos aguarda
cubierto con boina roja
de una alegre muchachada
que subió, y arriba espera
y es del Carlismo esperanza.
Requetés, con estos nombres
de saber y fe mariana,
que la sangre y vida dieron
en la heroica Cruzada,
ante su cruz, descubiertos
de nuestra boina encarnada,
rezamos. Después seguimos
la piadosa Romería:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…


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 Cristo ReySanta Gadea,
Burgos-Sangüesa, mezclada
la navarrísima sangre
con la sangre castellana
de los hijos del gran Cid
y de Sancho el de las Navas;
sus nombres nos los recuerda
esta Cruz tan elevada.
A estos nombres dieron vida
con la cuya, y en sus hazañas,
los requetés valerosos
que susurrando plegarias,
con su fe y su corazón
ganaron tantas batallas
al precio de mucha sangre,
noblemente derramada
para gloria de su vida,
de su honor y de su Causa;
para honra de su estirpe,
en verdad, muy bien honrada,
y sacrificio precioso
por Dios, el Rey y la Patria.
Ya vamos llegando a lo alto
de la Montaña bravía:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…

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 ¡Cuántos nombres, cuánta gloria
vemos aquí acumulada,
en la duodécima Cruz
donde el Señor expirara
por la redención del mundo,
del que le crucificaba
con odio en el corazón,
sin compasión y sin alma!
Cuantos nombres, todos gratos
como la mano enguantada;
Virgen del Rocío y Virgen
de los Reyes
, sevillana,
Y de Isabel la Católica.
Requetés de Salamanca,
San Marcial, San Rafael,
Partida de Barandalla;
Guerrilleros de Alto Tajo,
de Valladolid y de Ávila,
y Virgen de Guadalupe

y sorianos de Numancia.
Arlabán, nombre glorioso
de la otra Carlistada;
Pontevedra y Coruña
y como éstas así, ¡cuántas
otras nobles unidades
que en la reconquista patria
combatieron con coraje
e ilusión no superada!
Requetés de zona roja
con su labor ignorada,
Margaritas de Frentes
y Hospitales
, no olvidadas
porque sería injusticia
olvidar su delicada
misión de ángeles blancos
y con su amor perfumada.
En esta Cruz, ¡cuántos nombres,
cuanta historia concentrada,
cuántos sacrificios mudos
realizados por España!
Todo es un bello poema
de los que nunca se acaban,
brillante como el Carlismo,
siempre en firme avanzada
porque así lo quiere Dios
que hizo al mundo de la nada.
¡Benditos los que murieron
con una muerte tan santa!
Pensando en su buen morir
y en su ejemplar agonía
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…


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 Todavía quedan nombres
de los Tercios de la Patria
para esta Cruz, la penúltima,
como la Virgen navarra,
Santa María la Real
ante la que coronaban
a los monarcas navarros
de la Mercedjerezana
donde murióAntonio Molle
por el martirio de España:
la Virgen de la Victoria,
la Marina voluntaria.
Ya hemos llegado a la cumbre
de nuestra santa Montaña
dejando atrás tantos nombres
que reavivan las hazañas
de los largos en facellas
per cortos en contallas;
de los bravos Requetés,
caballeros de la Causa
que, como estos de esta Cruz,
fueron nervio en las batallas,
alma de la reconquista
frente al odio y a la infamia
de la traición comunista
y apátridas sin entrañas.
Por los que todo lo dieron
en tan sublime porfía:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…

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 Penitencial Vía Crucis
que en esta alta Cruz acaba
ante un mar de rojas olas
de las boinas encarnadas;
esta cruz, como remate
de ferviente caminata,
es para los Escuadrones:
Cáceres, Sevilla y Málaga,
que los hombres de a caballo
del Requeté en la Cruzada,
prestaron grandes servicios
y estimables cabalgadas.
Como en la guerra carlista
de la batalla de Vianaque mandó el Tío Tomás
los lanceros de Navarra.
Como en la tercera guerra,
la tercera Carlistada,
con Valdespina en Eraul
que ganaron la batalla.
Muy alta la última Cruz
sobre la roca escarpada.
Todo, todo lo domina
que, para que dominara,
dieron la vida los héroes
para que Cristo reinara,
España fuera católica
¡Y solo así … fuese España!
Por todos los sacrificios
hechos gozo y alegría:
- Padre, que estás en los Cielos…
y Madre, Santa María…

CONCLUSIÓN



 Damos cima al Vía Crucis
coronando la Montaña,
el monte de Montejurra,
nuestra Montaña sagrada
cubierta de boinas rojas,
bellamente amapolada,
después de subir rezando
y desgranando plegarias
por todos los voluntarios
que murieron por la Causa.
Ahora, a contemplar felices
desde esta airosa atalaya
tantos montes, tantos valles
de Estella y de su comarca,
archivos de los recuerdos,
escenarios de jornadas
bélicas, de gran renombre,
como en Abárzuza y Lácar,
con los carlistas de actores,
con su valor realizadas,
ejemplo para los hombres
y de la Historia constancia.
Montejurra, Montejurra,
aunque tú no digas nada,
tus cruces lo dicen todo
con elocuencia sobrada.
Pero, si, que dices mucho
y, aunque parezca que callas,
tu silencio es elocuente
y pregona tu callada
la historia de un largo siglo
de lealtad a la Causa,
de pelear sin cansancio,
sin volver nunca la cara,
de hallarse al sacrificio
por no gustarnos España…
Por no gustarnos como era
por quererla y por amarla.
Por no gustarnos en manos
de los que la maltrataban,
de liberales perjuros,
de una monarquía extraña
que huyó para someternos
a república incendiaria,
a la violencia y al crimen,
al ultraje y a la infamia…


Montejurra, Montejurra.
de la Tradición sagrada
símbolo de nuestras glorias,
teatro de sus hazañas,
vivero de los recuerdos
de las tradiciones patrias.
Quien no tenga fe, que suba
a tu cumbre soberana
y se conmoverá viendo
tantas boinas encarnadas
aclamando enardecidas
a Dios, al Rey y a la Patria.

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