martes, 14 de abril de 2009

Una pequeña historia del Carlismo del siglo XX a través de tres semblanzas

1. Tomás Domínguez de Arévalo

No pretendemos biografiar en toda su extensión la figura de Tomás Domínguez Arévalo [1], sino aportar datos poco conocidos de su figura, personalidad y quehacer político, escasamente divulgados o nunca plasmados por escrito. Era de madre andaluza y se crió siempre en Carmona, municipio próximo a Sevilla. Tenía fincas en el Sur de Navarra. Hombre rico, listo, pero considerado por algunos de sus coetáneos correligionarios de carácter indolente. En las Cortes desde 1916, tanto como senador como diputado, se destacó siempre en la defensa de la religión, los ideales tradicionalistas, y contra la legislación laicista y separatista. En febrero de 1935 suscribe una proposición a la Cámara [2], defendida por Cano López, para que se sirva declarar la adopción de medidas oportunas para impedir que ningún miembro de los Cuerpos armados de la Nación pueda pertenecer a la masonería, pues como asociación secreta, “a cuyos mandatos se obligan con votos, tantas veces incompatibles con los altos intereses de la Patria, a la que han prestado juramento de lealtad incondicional” [3]. Fue el Jefe Delegado de D. Alfonso Carlos hasta diciembre de 1935, en que don Alfonso Carlos conociendo que no tenía ninguna ilusión ni convicción alguna acerca del porvenir del Carlismo, y convencido de su ineficacia, su escepticismo y su indolencia, le cambió por D. Manuel Fal Conde, a la sazón secretario general de la Comunión Tradicionalista, cargo que desempeñaba desde mayo de 1934. Tomás Domínguez Arévalo se mantiene como Jefe de los Carlistas navarros. Éstos siempre han creído que Navarra, cuna natural del Carlismo, debería tener prevalencia sobre las demás regiones de España y que los tenían que mandar eran ellos y no la Junta Nacional que cogía a todas las demás provincias españolas. En esta tesitura Mola empezó a tener negociaciones con Fal Conde, Zamanillo y Lamamiè de Clairac, que eran los representantes de don Javier de Borbón Parma, para pactar en qué condiciones los carlistas se sumaban al golpe militar que tramaba Mola. La realidad de las negociaciones fue que Fal Conde, Delegado regio, Zamanillo, Delegado nacional del Requeté, y el Rey, en vez de haber reconocido que Mola era un militar inteligente y con un acendrado sentido del honor y de servicio a España, una especie de “mirlo blanco” al cual le tenían que haber dado toda clase de facilidades, porque en medio de aquel naufragio nacional cuando estaban todas las milicias rojas en la calle, quiere organizar un golpe, sublevación que sólo había intentado Sanjurjo en cinco años de República, le ponen bastantes pegas para sumarse al Alzamiento [4]. El ofrecimiento de Mola encuentra un muro infranqueable. Mola se encuentra desesperado, cuando aparece una figura de Pamplona, llamado “Garcilaso”, seudónimo del entonces director del Diario de Navarra, Raimundo García García, que le dice a Mola: - Usted lo que tiene que hacer es cambiar de interlocutor. En vez de usa de interlocutor a Fal Conde, use usted de interlocutor, salvándose el organigrama establecido, a los carlistas navarros y al Conde de Rodezno, que le dirán que sí. [5] Mola sigue el consejo, convoca un encuentro secreto, y Rodezno y los navarros tienen una primera entrevista con Mola, que pregunta a los navarros: - Ustedes, ¿qué quieren a cambio de su incorporación al Alzamiento? - Que nos de usted los Ayuntamientos de Navarra. [6] Mola se quedó helado de ver la exigüidad microscópica de la petición que le hacían frente a las altas exigencias de la Jefatura Carlista Nacional: ayuntamientos de pueblos pequeños, y que muchos se encontraban recónditos en el medio de sierras. A cambio de eso van hacer entrega de todo el Carlismo. Rodezno contribuye a ese pacto, a la postre entendido como traición por el Rey, que se lo reprocha, y la mayoría de los carlistas extra navarros, acusándole de haber hecho un cortocircuito desautorizando y malogrando las negociaciones que ellos tenían con Mola, y achacándole igualmente el colocarse también de interlocutor con una representación que nadie le ha dado. A partir de aquí la figura de Rodezno, considerado dentro del círculo afecto a don Alfonso Carlos un saboteador y traidor, cae en desgracia, aunque ciertamente mantiene su prestigio entre muchos tradicionalistas, en particular entre los navarros. Tras el Alzamiento, permanece en la retaguardia organizando a los Requetés y colaborando estrechamente con Mola y con el Generalísimo Franco. Franco le llama al Cuartel General, para notificarle, no para informarle ni pedirle su opinión, que va hacer a las 48 horas el Decreto de Unificación. Rodezno vuelve a Navarra, convoca a su gente en el Círculo Carlista, y echándose a llorar, se lo comunica a su gente, justificando la necesidad de Decreto para mantener la España Nacional sin fisuras internas. Tras el Decreto de Unificación de FET y de las JONS, 19 de abril de 1937, Franco le nombra Ministro de Justicia, cargo que desempeñará desde el 30 de enero de 1938 hasta el 9 de agosto de 1939, llevando a cabo una notable labor en la construcción jurídica del Nuevo Estado. Nunca abdicó de su carlismo militante, apareciendo en el desempeño de su cartera ministerial fotografiado con la boina roja al lado del Generalísimo. Quitando Navarra, donde se le ha respetado hasta la muerte, en el resto de España su figura era muy discutida dentro del Carlismo, al igual que la de otros muchos carlistas que aceptando cargos políticos de relevancia decidieron leal y estrechamente colaborar con el Movimiento Nacional en el engrandecimiento de España [7]. Tras la muerte de don Alfonso Carlos en septiembre de 1936, progresivamente se va alejando de don Javier, alejamiento que culmina en su salida política del Carlismo al servicio de don Javier, y así lo hace en 1943 pasando a la obediencia de don Juan de Borbón, en el considerado el primer trasbordo del carlismo [8], junto con otros carlistas como Joaquín Manglano y Cucalo de Montull, Barón de Cárcer y Llaurí, primer alcalde de Valencia tras la liberación [9]. Don Juan lo trató de manera displicente y no le dio ninguna beligerancia. Retirado de la vida política, a las diez menos cuarto del domingo 10 de agosto de 1952, a los sesenta y nueve años, muere rodeado de su familia en su casa-palacio de Villafranca de Navarra. Durante esa noche veló el cuerpo el ministro de Justicia, que representó al Jefe del Estado. A las seis de la mañana del día 11 se iniciaron las misas en la capilla ardiente, que duraron hasta las once y media, hora en que se celebró el funeral, tomando asiento en el presbiterio los obispos de Pamplona, Ciudad Real, Plasencia y Sigüenza, y el abad mitrado del Monasterio de la Oliva. Presentes los ministros de Justicia, Asuntos Exteriores y Obras Públicas. Terminado el funeral, se verificó la conducción del cadáver, en féretro cubierto con la bandera de la Hermandad de la Pasión del Señor, al panteón familiar, mientras la Banda Municipal interpretó el Himno Nacional. [10] El 30 de octubre de ese mismo año, en la iglesia de San Fermín de los Navarros, en Madrid, organizada por la Real Congregación del mismo nombre, se dijo una Misa de Réquiem por el eterno descanso de don Tomás Domínguez Arévalo, asistiendo el ministro de Justicia. [11]

2. José María Arauz de Robles Estremera

Tuvo su nacimiento en 1898. Familia acaudalada con tierras en la zona de Soria y Bajo Aragón. Tenía un hermano notario en Madrid y él era abogado del Estado. Extraordinariamente simpático e inteligente. Pronto se adscribe al tradicionalismo político, no sólo intelectual, sino combativo. Vivía en la calle Gurtubay, nº 3, una calle pequeña que va de la calle Velázquez a la calle Lagasca, en Madrid. En la misma dirección dispondrá también su despacho profesional. Ya abogado del Estado y destacado miembro de la Asociación Católica de Padres de Familia, asume la Secretaría de la misma, y a principios de la década de los 30 imparte conferencias en el domicilio social de la asociación, sita en la calle Manuel Silvela, nº 7, de Madrid. Otros prohombres del tradicionalismo como Víctor Pradera [12] y el conde de Vallellano [13], comparten tribuna con Arauz de Robles. En una sesión solemne de la Asociación celebrada el 24 de abril de 1930, presidida por el conde de Rodríguez San Pedro, conde de Mirasol, expone la importante misión de defender la familia cristiana y organizar los padres “para la propaganda de los ideales que puedan salvar los hogares de los peligros que hoy los cercan” [14] . En noviembre de 1930 toma parte en la Junta reglamentaria celebrada por la entidad, interviniendo junto con San Martín, el general Sebastián Mantilla [15], Mazas, Gil de Santibáñez [16], Espinosa, Toledo Robles, o Portillo y tomando acuerdos concretos sobre futuras actuaciones [17]. El 9 de noviembre del mismo año 1930 participa como orador en un mitin de campaña de orientación social, presidido por Ruiz de Velasco y compartiendo tribuna con D. Esteban Bilbao, Luis Jordana de Pozas y el conde de Vallellano. Por este orden, Esteban Bilbao diserta sobre la “Religión”, José María Arauz de Robles sobre “Familia”, Luis Jordana de Pozas habla del “Orden”, y el conde de Vallellano de “Monarquía”. En una brillantísima intervención de Esteban Bilbao, calificó de absurdo el proyecto de establecimiento de una República conservadora, por ser revolucionaria, y de la cual, dijo, “no era otra cosa sino el resultado de toda nuestra historia política, pródiga en alevosías” [18]. A continuación Arauz de Robles habló de la familia y enalteció la defensa de los principios, hoy vilipendiados, de Religión, familia, orden y Monarquía. Exhortó a todos los ciudadanos a emprender vigorosamente una campaña para salvar algo que está amenazado y que interesa a todos los hogares, ya que se hace preciso hacer frente a las imposiciones que tratan de derribar los fundamentos de la vida social. [19] Con fecha 12 de noviembre, como iniciador del proyecto y acompañado de más de 200 personas que formaban parte de las comisiones de los pueblos interesados en la construcción de ferrocarril La Roda-Tarazona, en el salón de conferencias del Ministerio de Fomento, es recibido por el Ministro de Fomento, Leopoldo Matos y Massieu, presentándole un escrito en el cual los comisionados suplican la petición, fundada, de construcción del nuevo camino férreo La Roda-Tarazona. [20] El 27 de noviembre, en su cargo de secretario de la Junta central de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia, imparte una conferencia sobre “Organización y fines de las Asociaciones de Padres de Familia. La mañana del 29 de noviembre, y bajo la presidencia del cardenal Primado y el patriarca de las Indias, imparte una conferencia en la Semana Social de Acción Católica [21]. Con fecha 27 de diciembre el nombre de José María Arauz de Robles vuelve aparecer en el diario ABC, aportando una cantidad económica, sumatoria a la suscripción que el propio diario ABC había puesto en marcha, a beneficio de las familias de todas las víctimas que perecieron por cumplir su deber en el choque con los elementos revolucionarios de Jaca. [22] Se presenta como candidato agrario a las elecciones de octubre de 1931 por Guadalajara, quedando tras el marqués de Villabrágima (liberal-agrario) y de Miguel Bargallo (socialista). Con fecha 10 de octubre publica una carta en el ABC, carta fechada el día anterior, acusando, a la par que aporta datos concretos sosteniendo la imputación, al marqués de Villabrágima de deslealtad a un acuerdo tomado por ambos antes de las elecciones, y de dividir a los elementos agrarios y a los directivos de Unión Nacional. [23]. Con fecha 15 de noviembre de 1931 resulta elegido, conjuntamente con Manuel Cano, Cirilo Tornos [24], José María Sopranís, Joaquín Espinosa Ferrándiz, Francisco Orfila y Escobar, Carlos Martín Álvarez, Mariano Mañeru, Antonio Escudero, conde de Santa María de Pomés, Pablo Menéndez, Arizcun, Juan Cervera y Jácome [25], José Martínez Pereiro, Miguel Sancho Izquierdo y Jesús Requejo San Román [26], miembro del Consejo Directivo de la Confederación Nacional de las Organizaciones de Padres de Familia de España. A mediados de diciembre imparte una conferencia en la Sociedad Aspiraciones, apelando a que es divino designio providencial que la mujer salga al palenque en las luchas para defender la religión, la Patria y la familia, ha de desplegar todas sus aptitudes y entusiasmos para el logro de la victoria. [27] La tarde del 5 de febrero de 1932 acompaña a Ramiro de Maeztu en la inauguración de los locales de la Sociedad Acción Española. [28] Allí estaban también los señores condes de Rodezno y Gamazo, vizconde de Casa Aguilar, y señores Alcalá Galiano, Antonio Goicoechea, Ansaldo, Fuentes Pila, Pradera, Loygorri, Palacios, Vegas Latapié, Artiñano y Cavestany. El 16 de abril de 1932 pronuncia junto con Gómez Acebo y Herrero elocuentes discursos en Atienza (Guadalajara) en un acto de la Acción Regional Agraria. Fue miembro de la directiva de la Comunión Tradicionalista durante la Segunda República. El 2 de julio de 1932 se encuentra junto con otros tradicionalistas, la condesa de Vastameroli, marqueses de Quitanar[29], Albayda[30], y Eliseda[31], Ramiro de Maeztu, Rodríguez Tarduchy, director de La Correspondencia, Fuentes Pila, los hermanos Antonio y Rogelio Ochoa, González de Gregorio[32], González Escudero, o Víctor Pradera en un banquete ofrecido en el restaurante Molinero en honor del escritor Julián Cortés Cabanillas, para celebrar el éxito de su libro, La caída de Alfonso XIII. Pocos días después, el 12 de julio asiste en el hotel Victoria al banquete organizado por el Centro Femenino Tradicionalista madrileño, en honor de la activa propagandista Srta. María Rosa Urraca Pastor[33].[34] Allí coincide con el conde de Rodezno, Torre Letieri, Pradera, Jaime Chicharro, Manuel Ignacio Senante Esplá[35], Ansaldo, Rafael Díaz Aguado y Salaberry, Lamamiè de Clairac, Federico Bertodano, Sánchez Cuesta, Echenique o Argamasilla. Organizado por el partido tradicionalista, el domingo 11 de diciembre de 1932 acompaña a Esteban Bilbao en un elocuente discurso celebrado en el cine de la Ópera, en Madrid. A la hora del comienzo del acto aparece en el escenario junto con el orador, Esteban Bilbao, Torres Setién y Manuel Quevedo, siendo saludados con una grandísima ovación por los asistentes.[36] Al siguiente domingo, 18 de diciembre, conjuntamente con el conde de Rodezno, y los diputados a Cortes Esteban Gómez Rojí y Oriol, y los señores Chicharro, Pradera y Rodríguez de Rivera, ocupan la presidencia del acto organizado por el partido tradicionalista en el Monumental Cinema, teniendo como conferenciante a Antonio Goicoechea.[37] En enero de 1933 el gobernador civil de Valencia niega autorización a Arauz de Robles para celebrar una conferencia en el teatro de los Obreros.[38] Igualmente bajo la organización del partido tradicionalista, el domingo 8 de enero presenta en el Monumental Cinema de Madrid a Luis Hernando de Larramendi y Ruiz[39], director del periódico Criterio, que desarrolló el tema “Régimen natural y orgánico de España”.[40] El sábado 21 del mismo mes asiste en los locales de la Acción Regional Agraria de Guadalajara a la Asamblea de dicha entidad, donde “propuso el plan de nuevas actuaciones después de que la Junta hubo acordado aceptar el programa de las derechas federadas”[41]. El domingo 22 de enero, en el Monumental Cinema de Madrid, que se encontraba a rebosar, quedando en la calle centenares de personas sin poder entrar, acompaña a Pemán en un brillante acto político organizado por el partido tradicionalista. A las once en punto entran al escenario Víctor Pradera, Chicharro, Pemán, Arauz de Robles, Hernando de Larramendi y los diputados a Cortes conde de Rodezno y Joaquín Beunza[42]. El público puesto en pie les tributa una gran ovación. Pemán diserta sobre la “Necesidad de un movimiento nacional en torno a los principios tradicionalistas”.[43] El domingo 29 de enero en otra multitudinaria conferencia tradicionalista en el Monumental Cinema, presentó al diputado a Cortes por Salamanca José María Lamamiè de Clairac. Arauz de Robles pronunció las siguientes palabras: La comunión tradicionalista –añade- no necesita hacer distinción de sus hombres. Aquí no pasa lo que en varios partidos políticos, que consideran cosa obligada el caudillaje de un hombre que vaya al frente de la masa. En el partido tradicionalista todos sus hombres obscurecen su personalidad, para trabajar con fe y ahínco en al defensa de sus ideales, que son la única salvación de España. La bandera de la neutralidad antes, los dogmas nacionales preconizados por Mella después, y ahora la defensa de las Órdenes religiosas que el odio sectario persigue con furia satánica, son obra del tradicionalismo. El 11 de mayo, obedeciendo a una consigna, unas turbas miserables quemaron conventos e iglesias. Ahora se prepara un nuevo incendio, más hondo, más profundo, en el hemiciclo del Congreso. Nuestra obligación es estar preparados a su defensa y confiar en que con la ayuda de Dios el porvenir será nuestro.[44] También en Madrid, en el Monumental Cinema, el 5 de febrero presentó a Víctor Pradera, que disertó sobre “Religión y política tradicional”.[45] En el curso de los actos organizados de propaganda por provincias, el 19 de febrero imparte una conferencia en Málaga y el 5 de marzo da una conferencia en Sevilla. Sevilla 6, 10 mañana. Como en domingos anteriores, se celebró ayer, a las once de la mañana, un mitin tradicionalista en el salón de la calle Adriano, que se vio completamente lleno. Entre el público había muchos trabajadores. El obrero ferroviario Ginés Martínez pronunció un elocuente discurso. Recordó que la Tradición fue siempre un partido eminentemente popular, porque es negación de las doctrinas de Rousseau, en las cuales se apoyó un capitalismo sin entrañas para explotar a los trabajadores, originando la reacción marxista y la lucha de clases. La única solución que puede salvar a España es el tradicionalismo, que hermana los factores de la producción, acoplando a cada hombre en su sitio. Hace un cumplido elogio de Arauz de Robles, joven y entusiasta propagandista del ideal. El discurso fue subrayado con numerosas ovaciones. El Sr. Arauz de Robles se congratula de que le haya precedido en el uso de la palabra un hijo del pueblo, como los que siempre nutrieron las filas de la Tradición. Dice que esta República de trabajadores ha originado una víctima: el pueblo, que falto de pan y sin la luz de la fe, encuentra cerradas todas las puertas, y sobre todo la de los Centros oficiales, donde triunfa la nueva burguesía enchufista. La Tradición nada tiene que ver con las causas del caos presente, fruto de los errores liberales. Los Estados liberales, con la desamortización, repartieron entre unos cuantos amigos usureros los bienes de las Corporaciones, de los que se beneficiaba al pueblo; y éste, al verse defraudado, cayó en el marxismo, que es un engaño todavía mayor, y nos llevaría a un feudalismo peor que los peores de la Edad Media. Antes que la restauración económica y que la misma de las instituciones es preciso restaurar el mundo del trabajo. Para esto es necesario, ante todo, restaurar la doctrina y la moral católica, en las cuales se dignifica el trabajo, como lo demuestran aquellas florecientes Hermandades del siglo XIII, donde se armonizaba la piedad y el trabajo. Y el catolicismo, al mismo tiempo que establece la obligación del trabajo, fija también las obligaciones del capital. Por último es necesario también la restauración integral de las actividades humanas, oponiendo al odio marxista la fusión armónica del capital y el trabajo. En un brioso párrafo rebate el cargo de reaccionario lanzado contra el tradicionalismo, y ensalza la magnífica organización social de la Edad Media. Fustiga duramente la comedia de la oposición lerrouxista, fruto del sistema, y dice que Europa está despertando para aplastar la conjura judaico-socialista, que pretendía entronizar la dictadura en todo el continente. También en España, la juventud escolar y obrera debe ponerse en pie para dar la batalla a la anarquía, inspirándose en las normas tradicionales. El Sr. Arauz de Robles fue aplaudidísimo. Finalmente, el Sr. Fal Conde anunció que en domingos sucesivos hablarán los señores Chicharro, Gómez Roji y Lamamiè de Clairac.[46] El 11 de marzo, organizado por la Juventud Tradicionalista de Madrid, participó en un banquete en honor de la Srta. María Rosa Urraca Pastor. Ocuparon la mesa presidencial con la festejada tres veteranos carlistas: el general carlista Díez de la Cortina[47], Tomás de Uruñuela y el Sr. Artola. Los demás puestos los ocupaban las condesas de Rodezno y de Vigo; marquesa de Cartagena, señoras Álvarez de Linera y viuda de Sánchez Toca, condes de Rodezno y de la Florida y Sres. Arauz de Robles y Marín Hinojosa. El 15 de marzo de 1933 José María Arauz de Robles pronuncia una memorable y recordada conferencia en Valencia. Don José María Arauz de Robles, a las once de la mañana, pronunció una conferencia en el teatro de los obreros, totalmente lleno de público, especialmente huertanos y gentes del pueblo. Hizo la presentación del orador el joven propagandista Sr. Herreros. Al levantarse a hablar el Sr. Arauz fue acogido con una gran ovación. Desarrolló el tema de “La organización de la contrarrevolución”. Afirmó que la revolución no era un proceso natural de las sociedades, sino el desarrollo de un propósito, concebido y preparado en la oscuridad de los centros enemigos de las civilizaciones cristianas para subvertir el orden natural de éstas. Expuso las cosas, que, sin necesidad y por cumplir sólo compromisos revolucionarios, ha acometido la revolución española, especialmente en materia religiosa, agraria y de enseñanza, y la insensibilidad de la mayoría parlamentaria ante las razones y los hechos. Manifestó que la organización contrarrevolucionaria en España, si bien ateniéndose a las formas impuestas por la época, tenía que conservar la substancia y las características españolas. Hizo un llamamiento a la juventud para ingresar en las filas “boinas rojas”, haces de España. Recordó que por el camino que abrieran esas organizaciones tenía que avanzar una civilización nueva con un orden verdaderamente nuevo. En un período de cálida exaltación cantó los levantamientos magníficos de los pueblos de Europa, diciendo que los arcos triunfales de todos los tiempos estaban añorando nuevos desfiles heroicos y terminó la lucha por los ideales nobles, ya que hasta el Rey Pacífico por excelencia, Cristo, había levantado su Cruz como una bandera, en torno de la cual se habían reñido, se riñen y se reñirán todas las batallas de la Historia. El Sr. Arauz de Robles, interrumpido frecuentemente con aplausos, fue ovacionado al concluir. A las dos y media, y acompañado del barón de Cárcer y Laconi [(sic). Debería poner Llaurí], salió el Sr. Arauz de Robles para Castellón de la Plana, donde, a las seis, de la tarde, tuvo lugar un brillante acto en el salón de los Sindicatos Agrícolas, que aparecía materialmente atestado de público. El Sr. Arauz de Robles aludió al fervor tradicionalista que se observa en toda España y del que esta región era magnífico exponente. Manifestó que este despertar tradicionalista respondía al despertar general de todos los pueblos en torno de sus nacionalismos peculiares. Hizo un examen detenido de los puntos más esenciales del pensamiento español tradicionalista, fijándose especialmente en la imputación de absolutista que se hacía a la Monarquía Tradicional. Atacó rudamente el empirismo de los partidos políticos, y terminó cantando, en un brioso párrafo, la vuelta de los viejos caudillos, cuyas almas llenaban todavía el ambiente de la Plana y el Maestrazgo. (…) El Sr. Arauz de Robles visitó, en Valencia, los locales del nuevo Círculo Central Tradicionalista, así como los locales para los Secretariados técnicos y para el nuevo rotativo tradicionalista, que ha de salir en breve en aquella capital, y para el que ha sido ya adquirida la maquinaria, felicitando a la Junta regional por la actividad y acierto con que se desarrolla su gestión.[48] Conjuntamente con Salaberry, imparten el 1 de abril, continuando la campaña tradicionalista iniciada por toda España, sendas conferencias en Gerona. Arauz de Robles, con un memorable discurso, continúa la campaña el día 2 en Badalona. Badalona 3, 11 mañana. En el amplio teatro del Círculo Tradicionalista, completamente lleno de gente, se ha celebrado un acto público, en el que han hecho uso de la palabra los Sres. Puigrefagut y Arauz de Robles. Sobre las localidades había extractos del programa tradicionalista y cantones con pensamientos y dogmas alusivos a este ideario. El Sr. Puigrefagut pronunció un elocuente discurso en catalán, poniendo de manifiesto que hoy en casi todo el mundo las gentes se separan de los partidos políticos medios, que, día a día, pierden terreno, y se van hacia los partidos de ideas claras y precisas, guiados por una lógica irrefrenable. El Sr. Arauz de Robles dijo que el fenómeno hecho observar por el Sr. Puigrefagut de la desaparición de los partidos medios es debido a que el sistema de opiniones y partidos políticos y de convivencia y libre manifestación de todas las ideas, característica del parlamentarismo y la democracia, no era talmente un sistema de Gobierno ni un régimen con el cual se pudiese gobernar a los pueblos, sino una táctica revolucionaria para asaltar el poder la Revolución, negándonos luego las libertades que ella había ejercido. Terminó cantando la resurrección de España, diciendo que el viernes día 14 de abril se conmemoraban dos fallos del sufragio universal: el que condenó a Cristo y el que condenó a España. Pero si Cristo murió, también resucitó, y con Él resucitará también España, ahora crucificada por la persecución sectaria. El orador, que fue interrumpido frecuentemente con ovaciones, fue despedido con una muy cariñosa al abandonar el local.[49] El día 4 da mitin en Manresa y el 12 de abril, organizado por la Acción Regional Agraria Ciudadana, participa en la plaza de toros de Guadalajara en un gran mitin de derechas, en el que también toman parte la señorita Pilar Velasco, Antonio Royo Villanova y el ex ministro Sr. Goicoechea. En el transcurso del mitin se producen alborotos producidos por saboteadores socialistas, siendo arrojados los perturbadores de la plaza por las fuerzas de Seguridad. Fuera de la plaza, grupos de agitadores profesionales cantan la Internacional, y más tarde, amparados en la masa vociferante y animalizada, la chusma socialista apedrea los coches de los conferenciantes. En enero de 1934 dirige una carta al jefe de la minoría agraria, Martínez de Velasco, en la que dice que es opuesto a la constitución de toda especie de partido agrario, denunciando la ficción de los partidos y el error de la democracia inorgánica[50]. En febrero de 1934, como tradicionalista, se presenta electoralmente por Granada en la candidatura de centro-derecha, integrada por Herrera Oria, Moreno Dávila, Ruiz Alonso, Torres López y Fernández Arroyo, cedistas; Francisco González Carrascosa, agrario; Gonzalo Muñoz, progresista y Natalio Rivas, portelista. El 9 de febrero participa en un mitin contrarrevolucionario en Campotejar (Granada), al que asistieron representaciones de numerosos pueblos. Compartieron tribuna como oradores junto con José María Arauz de Robles, los Sres. Guerrero Gijón, Blanes, Zábala, Hernández Carrillo y Torre López[51]. En las elecciones de ese mismo mes de febrero sale elegido diputado a Cortes por Granada. Formando parte desde los inicios de la República de la Junta Nacional Carlista, a mediados de marzo de 1936 asume la secretaría de la minoría tradicionalista, bajo la jefatura de José María Lamamiè de Clairac[52]. Estuvo concentrado en la finca “La Ferme”, de la Vizcondesa de La Gironde, descendiente de los legitimistas franceses, en el Sur de Francia, próximo a la frontera con Navarra en cuanto se produjo el asesinato de Calvo Sotelo, junto con todos los altos dirigentes de la cúpula carlista que fueron a la mencionada finca, donde la condesa tenía un palacete. Poco después de estallar el Alzamiento Nacional entró en España por Navarra, pasando, desde la cúpula de la Comunión Tradicionalista, tanto a integrar desde el 2 de septiembre de 1936 la Junta Nacional Carlista de Guerra, con sede en Burgos, como a poner en marcha la Obra Nacional Corporativa (ONC), que es la organización obrera, no clasista, del Tradicionalismo, la cual fue una tarea inmensa que tuvo dos partes: una, la edición de un libro tamaño folio, único en su género, explicando que es la ONC como instrumento de representación política de los obreros, que además de los esquemas políticos copiados del Ministerio de Corporaciones de Mussolini trae unos conceptos maravillosos acerca de la dignidad del Trabajo. Otra parte de su tarea fue organizar en todos los núcleos de población pisos para el reclutamiento y encuadramiento de los obreros tradicionalistas, con los cuales pobló la zona nacional. Pero surgieron rivalidades a propósito del reclutamiento de los obreros con otra red paralela que se llamaba las Centrales Nacional Sindicalistas (CNS), que era la herramienta de la Falange. Fricciones que indudablemente contribuyeron, unidas a otras de la retaguardia y el frente, a la Unificación decretada por Franco, FET de las JONS. A partir de la Unificación, abril de 1937, el Nuevo Estado asume una entidad, FE de las JONS, la cual tiene su Central Nacional Sindicalista (CNS), pero que teóricamente englobaba la red de la Obra Nacional Corporativa (ONC). En la práctica las CNS absorben, engullen, fagocitan a las oficinas de la ONC que acaba desapareciendo[53]. La figura política de José María Arauz de Robles se mantiene leal en el Movimiento Nacional al servicio de la construcción de una gran patria. Arauz de Robles, miembro conjuntamente con Fal Conde, Zamanillo, Sáenz-Díez, Valiente y José María Lamamiè de Clairac de la Junta Nacional Carlista de Guerra, de Burgos, acepta los sacrificios inherentes a la Unificación, disintiendo fuertemente con Fal Conde y Zamanillo acerca de la decretada unificación, y pasa a colaborar estrechamente con Franco y el Nuevo Estado. A la par del ejercicio profesional como abogado del Estado, en 1945 adquiere la ganadería de Mariano García de Lora, ganadería fundada por los años 1910 a 1912 por Rufo Serrano con vacas de distintos orígenes. A la muerte de Rufo, García de Lara compra la ganadería, y ese mismo año se la traspasa a José María Arauz de Robles, el cual, modificó el anterior hierro y adquirió dos sementales, uno a Samuel Flores y otro a Juan Guardiola. Sin estar catalogada como ganadería señera, sus toros salieron en las principales plazas de España. En la España de la Paz, empezó a mostrar en el seno del Carlismo reticencias frente a la presunta pasividad política de don Javier de Borbón Parma, que continuaron cuando éste fue liberado al final de la II GM por el Ejército Norteamericano del campo de prisioneros alemán donde se hallaba recluido. Aquella labor a favor de pasarse los tradicionalistas a reconocer a don Juan de Borbón, culminó en el acto de Estoril en 1957[54], en el cual Arauz de Robles, ex miembro de la Junta Nacional tradicionalista nombrado por don Javier de Borbón Parma, el conde de Rodezno[55], los ex diputados tradicionalistas Luis Arellano y Jesús Elizalde, y otros dirigentes tradicionalistas, seguidos de figuras de segunda fila en número de más de 40, se presentaron en Estoril a saludar a don Juan, que se puso una boina roja, y llorando dijo que él había sido carlista toda la vida.[56] Poco después del acto, el 3 de enero de 1958, Fal Conde dirige una carta a Arauz de Robles, como figura señera de los “estorilos” criticando su decisión de reconocer a don Juan como rey carlista. Posteriormente al acto de Estoril, Don Juan estuvo dos años diciendo que él era carlista, poniéndose la boina roja y organizando peregrinaciones carlistas a Lourdes[57]. A los dos años llega un momento que se descubre que han jugado “de pillo a pillo”. Don Juan descubre que a Arauz de Robles la mayoría de los carlistas no le seguían, y Arauz de Robles y los que habían ido a Estoril descubren que don Juan trataba con liberales y estaba en permanente contacto con las izquierdas. Se descubre que ha sido un engaño recíproco y entonces Arauz de Robles ya se retira de la política activa. Con fecha 25 de octubre de 1963, firma la tercera del ABC aconsejando, en la configuración política del Estado, el seguro referente al perenne “principio” de la legitimidad de ejercicio. Un “principio”, el de la “legitimidad”, el del Gobierno consagrado por una prescripción secular, que se identifique con un orden de Derecho Natural y haga de su restauración su tarea política (…). Este principio capaz de llevar a cabo la restauración del orden a que él se debió siempre, midiéndose con su época, tenga conciencia clara de su trascendental tarea y sea para su pueblo un luminoso futuro y no sólo un glorioso pasado.[58] Su labor cultural a mediados de la década de los cincuenta y sesenta se encuentra ligada a la “Asociación de Amigos de Maeztu”[59], asociación surgida como un intento de gente de derechas católicas intelectuales, leales al ideario de la Doctrina Social Católica, de romper la muralla de Franco de hacer política fuera de FE de las JONS, y que trataba de reconstruir la derecha altamente cabreada y preocupada no por Franco, sino inicialmente por el progresismo y posteriormente por el Concilio Vaticano II que estaba cambiando el orden de las cosas; Concilio que había sembrado en España la confusión doctrinal y que aplicado por la Jerarquía española, con honrosas excepciones masivamente sumisa a los dictados de Roma a pesar del inicial rechazo a la libertad religiosa, estaba conduciendo a España a la ruina espiritual por disolución de la integridad de la doctrina católica, a la degradación moral por consunción y disolución de los referentes morales objetivos ligados a la, hasta entonces, fe verdadera, y a la pérdida de sentido del ser y misión de España, y por ende, de un orden político garante de la Unidad y Confesionalidad Católica de un Estado, puesto que éste ya no sólo se consideraba un bien a preservar, sino que en virtud de la libertad religiosa, debía demolerse. Así, en febrero de 1957, conjuntamente con el conde de Ruiseñada, Jesús Marañón, Lucas Oriol, Jorge Vigón, Torcuato Luca de Tena, Rafael Calvo Serer, Gonzalo Fernández de la Mora, Eugenio Vegas Latapié y el marqués de Valdeiglesias, firma la convocatoria de la “Asociación de Amigos de Maeztu” para la cena-homenaje a Vicente Marrero, a la sazón Premio Nacional de Literatura; y en abril del mismo año, también en el curso de la convocatoria de actos de la “Asociación de Amigos de Maeztu” firma, juntamente con los anteriormente mencionados a los que se suman José Maria Pemán, José Raimundo de Basabe, Antonio Millán Puelles, Martín Almagro, el marqués de la Eliseda y Amalio García Arias, la convocatoria de cena-homenaje a José Luis Vázquez Dodero. En mayo de 1960, también convocado por la “Asociación de Amigos de Maeztu”, suscribe una cena en honor de Gonzalo Fernández de la Mora. El 1º de abril de 1964 reivindica en el ABC los principios permanentes, mostrando confianza en el futuro por ser las construcciones políticas “irremplazables”. El Alzamiento del 18 de Julio fue esencialmente político. Se dirigió, en efecto, contra el régimen imperante, contra la República, lógica conclusión de los sistemas impuestos al pueblo español y último escalón de un proceso que, coreado por todas las ideas, actitudes y fuerzas extrañas a nuestro ser y sentir, sólo cuando fue interrumpido nos permitió algún período de paz. No faltó quien quiso reducir su alcance, limitándolo a algunos arreglos y correcciones dentro de aquélla. Pero el poderoso empuje popular que lo hizo posible planteó la lucha en términos inequívocos. Gracias a esto fue posible la Victoria, y hemos disfrutado, a pesar de tantas cosas, veinticinco años de paz. De este fundamento tienen que partir todos para encontrarse con el futuro. Los unos, porque la fidelidad a aquel designio al que se inmolaron tantas vidas, en el título que justifica su actuación; los otros, porque no podían pretender reconstruir ni sus partidos ni un régimen tan catastróficamente hundido; los de más allá, porque menos todavía puede intentarse volver a empezar el proceso; las nuevas generaciones “despolitizadas”, porque una época que se caracteriza por “el fin de las utopías” y la primacía de los privado, necesita un nuevo orden. Las construcciones políticas son irremplazables. Las económicas necesitan de sus sólidos cimientos, y las sociales están condicionadas por ellas. Pretender resolver estos problemas sólo desde el Estado, como hace el marrismo, supone la ruina de la libertad y la destrucción de la personalidad. Responsabilizar a todos en ellos lleva consigo la restauración de estructuras y soberanías, por quien debe encontrar en esta tarea, su interés y su justificación.[60] Frente a la incipiente despoblación de los campos, gentes empeñadas en “uniformarse con la masa urbana”, deslumbrados por la ciudad y convertidos en seres desarraigados de su vida, hogar y tierras, engañados con un vacuo y frustrante progreso y viviendo angustiados en la urbe, muestra al hombre del campo, apelando metafóricamente a la fidelidad a la tradición, que ahí en lo sencillo es donde encuentra su plenitud, “en el fondo de su alma conserva el tesoro de la serenidad, forjada en los días tranquilos de su vida”[61]. Con fecha 8 de junio de 1966 publica una carta en el ABC, sosteniendo la Monarquía Tradicional como “continuadora y superadora, no regresiva”, de la victoria militar de nuestra Cruzada de Liberación, puesto que La Monarquía Tradicional, o sea, continuadora, no es una opción, es una necesidad, y sus instituciones y estructuras no pueden reducirse a poner parches a sistemas en descomposición. En orden a su restauración hay dos tendencias: la de los que ven en ella la posibilidad de volver a un libre juego de partidos políticos, que llaman normalidad constitucional, y que esgrime como principal argumento lo que pasa en otras partes, y la de los que aspiran a que abra el camino a la gran obra política, digna de nuestra Cruzada, que reivindique nuestra personalidad, incorpore directamente al pueblo al nuevo orden político y haga posible, en un Estado abierto, una mayor aproximación con los demás de nuestra estirpe. El Tradicionalismo representa esta segunda tendencia. Ha dejado todo carácter de partido político, porque no se ve obligado a vivir en un sistema y porque lo que podía hacerle aparecer como tal, o sea la cuestión dinástica, por designio providencial, a dejado de existir.[62] Con fecha 10 de diciembre de 1966, responde por escrito en el ABC, a la siguiente cuestión, “¿Qué votará usted el día 14 y por qué?”, a colación del referéndum nacional en el que se sometía a la aprobación de los españoles la Ley Orgánica del Estado. Arauz de Robles escribe: Voy a votar que sí, porque sin entrar a considerar la constitución de algunos órganos, el riesgo de que algunas representaciones puedan ser desvirtuadas y los reparos que a todo sistema electoral con ámbito nacional pueden moverse, mucho más si se someten a él cuestiones resueltas en actuaciones irrevocables, la Ley resuelve dos problemas capitales en el ordenamiento político: el primero, el de la sustitución de los “partidos”, que interpuestos como cuerpos extraños entre la nación y el Estado creaban entre ellos una situación de divorcio permanente, opinión pública, impidiendo el libre acceso de la misma al Poder y a la Representación, que quedaba así suplantada por una oligarquía, sea de un partido, sea de varios, por los organismos corporativos, en que los hombres, naturalmente, se asocian, viven, trabajan y crean en legítimas repúblicas que permiten decisiones democráticas responsables y la presencia ante el Estado de la Sociedad, tal como ella es y siente cada momento. El segundo problema que resuelve la Ley es el del Régimen que queda definido como Monarquía, no sólo por fidelidad al 18 de Julio, de donde arranca todo, como advirtió Franco en su mensaje, sino porque así como la República, fruto de la escalada del principio electivo inorgánico, es el régimen propio de una sociedad masificada y de un Poder sin limitaciones efectivas, la Monarquía, con su raíz familiar y su automatismo sucesorio, es el régimen adecuado a una sociedad viva y orgánica, en posesión de una soberanía propia que condiciona y limita la del Estado. Estas dos soluciones, la orgánica y la monárquica, se complementan y apoyan mutuamente, haciendo más fáciles los comportamientos ciudadanos. Pero el quehacer no acaba con la aprobación de la Ley. La representación orgánica no debe ser desfigurada ni, menos, monopolizada por ningún grupo o fuerza. La Monarquía no puede tener otra misión que la reconstrucción social. Es su interés y su justificación. Para que la cumpla debe ser aceptada como es. Sus reglas la obligan más que todos los compromisos que, sin duda, pueden exigírsele. Sólo así podrán abrirse los horizontes, que ABC señalaba en su manifiesto editorial del día 2 del corriente mes. Votaremos que sí, porque, además, confiamos en los hombres que han de darle vida.[63] En junio de 1968, organizado por la Hermandad de Cristo-Rey de requetés de ex combatientes, hermandad que trataba de unificar políticamente los requetés y el carlismo sociológico para prestar servicio a D. Juan de Borbón, imparte una conferencia mostrando su confianza en la figura de D. Juan de Borbón. Coincidiendo con la fecha onomástica del Conde de Barcelona, tuvo lugar la clausura de ciclo de conferencias que este curso ha organizado la Hermandad de Cristo-Rey de requetés ex combatientes. Ante un público que abarrotaba el local, pronunció unas palabras el presidente de la Hermandad, don Luis Suárez Quesada, aludiendo a la fecha que se celebraba y en que se conmemora el santo del Jefe de la Casa Real española. A continuación, el abogado del Estado don José María Arauz de Robles pronunció una conferencia en la que analizó la eficacia del sistema monárquico de cara al futuro de España. Examinó primeramente lo que representa la figura del Rey en la institución monárquica, de acuerdo con la tradición y con la moderna ciencia política. El Rey es el hombre que, por la designación de una serie de realidades, nacionales e históricas, y de acuerdo con la clarísima mecánica sucesoria, ejerce la primera magistratura de la comunidad política. Precisamente porque su designación es automática, y no está sujeto a los azares de ninguna elección, puede ejercer el Rey el supremo arbitraje, con plena garantía de independencia, por encima de las presiones de los distintos grupos e intereses. Su interés se confunde con el interés del pueblo. El conferenciante analizó después el futuro del régimen actual, que es oficialmente un reino, y elogió la prudencia y experiencia política del Generalísimo Franco. Planteó después la necesidad de reconocer la legitimidad histórica de la Institución, que se encarna en una persona concreta; esa concreción, ese automatismo e indiscutibilidad son inseparables de la forma monárquica de Estado, y la clave de su verdadera eficacia. El conferenciante trató por último una semblanza humana de Don Juan de Borbón. Conde de Barcelona, cuya inteligencia, madurez política e inquebrantable sentido del deber representan la mejor esperanza para el porvenir de España.[64] El mes de febrero de 1974, ante la pretensión de algunos Procuradores en Cortes de creación de las asociaciones políticas, avalados por el discurso de Arias Navarro del mismo mes, replica duramente en las páginas de la revista Maestrazgo: “Me parece impensable, que entre los auténticos protagonistas de nuestra guerra, pueda haber alguien que acepte esa ‘idea’ de las asociaciones políticas, para participar no sé en qué si no es, en el desastre que se avecina”.[65] En julio de 1974 firma un artículo demoledor contra la democracia inorgánica que algunos grupos sociales estaban postulando. Los pueblos se sienten, naturalmente, ajenos a las empresas en las que no participan y de las que son simples destinatarios. Despertar en ellos la conciencia de su protagonismo ha sido el secreto de su incorporación a las tareas históricas. Por no acordarse de ellos más que al pedirles el voto, las “democracias” cambian de rumbo en cada elección, engendrando el desaliento y haciendo posibles los totalitarismos, que han venido a ser la última forma defensiva de los partidos y sus Estados. (…) La libertad política necesita de una posición independiente de los partidos que le permita pronunciarse sobre las cuestiones e intereses de la comunidad y aportar a las decisiones del Estado las voces y las fuerzas de una realidad social a cuyo servicio se debe. Y termina afirmando que La democracia de los partidos políticos conduce a la perdida de la libertad política, porque la masa, sin otra protección que la del Estado, acaba entronizando en éste, el despotismo irreversible de los archipiélagos rusos.[66] En enero de 1975 recibe un caluroso y agradecido homenaje por parte de la Junta Directiva de la Hermandad de Cristo Rey de Requetés Excombatientes. En diciembre de 1976, cuando ya la moda y el virus partitocrático, impuesto sibilinamente desde los aparatos del Estado, se habían adueñado de gran parte de la sociedad, reproduce en el ABC el mismo artículo, “¿Participación o restitución?”[67], que dos años antes había publicado. Profundamente antiliberal, rechazando y denunciando la lacra partitocrática que se cernía sobre nuestra Patria, sin renegar de su carlismo y con la fe puesta en Dios, entrega su alma en gracia el 6 de agosto de 1977 en Vega de Arias, Molina de Aragón. Se ofrendan varias Misas en sufragio por su alma, destacando la celebrada el 5 de octubre del mismo año en la Parroquia de la Concepción, Madrid, iglesia que quedó pequeña con numeroso público a las puertas para rendirle el último homenaje. Casado con Mercedes López Ramiro, tuvo cinco hijos: Fernando, José María, Jesús, Javier y Santiago. Javier, torerillo, se casó con una hija del falangista Sancho Dávila, y como su hermano menor Santiago, también abogado del Estado, sanearán y levantarán el patrimonio familiar, manteniendo la explotación de tierras y la ganadería brava, prestigiando la marca Arauz de Robles.

3. Francisco Elías de Tejada y Spínola.

Junto con Álvaro D`ors, Melchor Ferrer, Rafael Gambra y Manuel de la Santa Cruz (seud.) puede considerarse una de las cinco grandes figuras intelectuales e historiográficas del Carlismo del siglo XX. Nació el 6 de abril de 1917 en el seno de una familia extremeña: “la paterna era oriunda de Muros de Cameros, en el Solar de Tejada (Rioja), y la materna, de origen italiano”[68]. Era pariente mío. La madre de Elías de Tejada era Encarna Spínola Cárdenas y mi abuelo era Márquez de Prado Cárdenas. Su madre, doña Encarna Spínola, era admirador de mi padre que era Diputado liberal y Senador con Alfonso XIII. Francisco Elías de Tejada se educó con los jesuitas, en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, en Chamartín, Colegio el 11 de mayo de 1931 profanado y quemado por la chusma de la II República. Mi hermano fue compañero suyo en el Bachillerato con él. Me decía mi hermano que Paco [Francisco Elías de Tejada] tenía una memoria increíble. Había la norma que durante la comida, un alumno leía algún texto durante unos minutos, mientras todos los demás comían callados, y Paco, al finalizar la lectura, era capaz de reproducir exactamente lo que se había leído con puntos y comas.[69] Su vocación universitaria fue movida en el bachillerato por Fernando María de Huidobro, S.J.[70], que él mismo calificó de santo. A este jesuita “le debo los principios de mi orientación intelectual y la firmeza en mantenerlos, tan en contraste con las mudanzas de ahora”[71]. A Francisco Elías de Tejada lo conozco al escaparme de casa, en Badajoz, para viajar a Madrid con motivo de asistir en la Castellana al desfile de la Victoria de 1939. Fue un desfile apoteósico. Todo Madrid estaba en la Castellana. Yo estaba cerca de la tribuna donde estaba Franco que impuso la Laureada al general Varela. Veo desfilar el Ejército de Tierra y falangistas bajo continuos aplausos. De repente apareció el Tercio de Montejurra que iba en formación de “nueve en fondo”. Iban el Comandante de la Unidad, las 9 Banderas, y detrás una primera fila de nueve Oficiales y luego la Tropa. Aquello era una estampa impresionante. Primero: 9 crucifijos, el Cristo negro de Montejurra, detrás las 9 banderas, y detrás los Oficiales. Aquello fue apoteósico. El fervor religioso de la gente cuando ve a los requetés con 9 crucifijos, fue impresionante. Yo lo recuerdo con emoción siempre. Aquello un delirio. Se venía abajo la Castellana. Paco era entonces Teniente Jurídico[72], y vivía en la calle Núñez de Balboa, semiesquina con la calle Alcalá, un piso pequeño, bien acondicionado. Entonces, con 22 años, ya preparó la cátedra de Derecho Político que no aprobó. Como he comentado, tenía una memoria prodigiosa. En 6 meses “que se encerró” en el año 1939, después de la Cruzada, salió hablando alemán.[73] En 1940 por Orden del Ministerio de Educación Nacional[74], se le readmite al servicio activo como Ayudante de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid. Por otra Orden del Ministerio de Educación Nacional[75], se nombran Catedráticos de las Universidades de Murcia y de Santiago a don Francisco Elías de Tejada Spínola y a don José Maldonado y Fernández del Torco. En abril de 1942 por nueva Orden del Ministerio de Educación Nacional[76], se le nombra Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Salamanca. Paco Elías de Tejada ya Catedrático de Derecho Natural, a principios de la década de los cuarenta, en torno a 1942 y 1943, sostiene que la legitimidad de la Comunión Tradicionalista de España recae en la Casa de Braganza, en D. Duarte Nuño, hijo de D. Duarte Pío, el Duque de Braganza,[77] lo que dio lugar a una protesta de los legitimistas portugueses y varias sonadas disputas. A finales de los años 60 se sitúa al lado de D. Sixto. En Madrid paraba en el hotel-pensión Montesol, en la calle de la Montera. Desde 1943 frecuenta la Peña tradicionalista en el café “Xauen” con los hermanos Padura, Eduardo Trigo y José María Beltrán de Heredia, después Rector de la Universidad de Salamanca, y académico de la Academia de Jurisprudencia.[78] Por Orden de 21 de mayo de 1951[79] se concede permuta de sus cátedras a los Catedráticos don Francisco Elías de Tejada Spinola y don Joaquín Ruiz-Jiménez Cortés, pasando a las Universidades de Sevilla y Salamanca, respectivamente. En el transcurso Concilio Vaticano II, y cuando se discutía la declaración de libertad religiosa, desde España, Elías de Tejada reafirmó la catástrofe que vendría sobre la civilización cristiana si llegaba a aprobarse tal libertad de perdición. Hecho poco conocido es que Elías de Tejada que tenía invitación como perito conciliar, incomprensiblemente no la recibió hasta finalizado el Concilio. Este dato, conocido por tradición oral del Carlismo, aparece plasmado en una carta de la Secretaría General de “Tradición Española”, firmada por Eloy Landaluce, remitida a don Domingo Fal Conde. Uno de los mayores males que estamos sufriendo ha sido la intromisión de ideas totalmente opuestas al Carlismo (…). Es simplemente la destrucción de la doctrina carlista, o sea, nuestra total destrucción. Otros apoyando la libertad de cultos por la que siempre ha luchado el liberalismo, a pesar de las enérgicas condenas de los Santos Padres. Se invitó al Concilio a uno de los hombres más preclaros del Carlismo, Don Francisco Elías de Tejada. ¿Qué pasó? ¿Confabulación o qué, que después del Concilio, una alta dignidad de la Iglesia le entregó una invitación que habían olvidado hacerlo? Así, quien más se ha sacrificado por la Iglesia, el Carlismo, fue marginado y la libertad religiosa, interpretada libremente, ahí está, destrozando la fe de la Patria con la entrada libre de las iglesias enemigas y la invasión de una plaga de sectas, alguna demoníaca, destrozando la fe del pueblo español. Se ignoró totalmente el acuerdo en pleno, sin excepción, de los obispos españoles, inmediatamente del Concilio, de que España podía continuar con la Unidad y la Confesionalidad Católica del Estado.[80] En 1964, como presidente del Centro Zumalacárregui, prepara la organización del Primer Congreso de Estudios Tradicionalistas en Madrid, congreso que se repetirá, en su segunda edición, en 1968, presentando en ambos ponencias. Un año después, en 1969 el Centro Zumalacárregui organiza las Primeras Jornadas Catalanas en Barcelona, donde también presenta ponencia. En marzo de 1971 aparece su nombre en un volumen, ¿Qué es el Carlismo? al lado de los principales pensadores tradicionalistas del momento. En los años setenta, aparece Paco Elías de Tejada en “Gregory”, un café-bar, que era el antiguo Parador de Velázquez, calle Velázquez semiesquina Goya, donde tenía yo tenía una peña carlista, a la que asiste con frecuencia, junto con Fernando Arauz de Robles, Eduardo Trigo, Eugenio Mazón Berdejo o Jesús Evaristo Casariego, más otros carlistas octavistas que se incorporaron cuando murió Carlos VIII, como el abogado Suárez Kelly o el doctor Ramón Gassio Bosch[81] También frecuenta “Misión” era un Círculo carlista oficioso que teníamos en la calle de La Cruz, número 1. Ahí estaba don Luis Ortiz Estrada. Soltero, se casó tarde, con una italiana, intelectual nieta de un rector de la Universidad de Nápoles e historiador de la literatura italiana, llamada Gabriela Percopo. En la Comunión Tradicionalista gozaba de un prestigio intelectual grande. Era un hombre oído por todos. Pero también tenía un gran orgullo. Fue postergado por el catedrático Alvaro D`ors en una visita que D. Carlos Hugo hizo a Franco, y eso nunca se lo perdonó a D. Carlos Hugo. La ruptura definitiva se consumó en casa de don José María Valiente, que había reunido a D. Carlos Hugo y a Paco Elías, tratando con su buen talante diplomático que se reconciliasen. Paco Elías después de lanzarle varias puyas, sentenció “Yo no tengo poder para hacerle Rey de España, pero puedo hacer que no lo sea”. Aquí acabó la conversación. Carlos Hugo se levantó y dio por zanjada el encuentro. La ruptura se consumó.[82] En 1977 accede a la Cátedra en la Universidad de Madrid. Aunque políticamente milita en la Comunión Tradicionalista, Francisco Elías de Tejada, que ya había dado conferencia en la sede de Fuerza Nueva, en la sede de la calle Velázquez, en Madrid, amigablemente franquista en sus últimos años, firme defensor del Estado del 18 de julio y consciente de que el partido Fuerza Nueva, presidido por el notario D. Blas Piñar López, defiende el franquismo, recogiendo las más puras esencias del ideario carlista, los principios de la Tradición que él siempre sostuvo, llega a presentar en mayo de 1977 su candidatura como Senador por Sevilla en las filas del partido Fuerza Nueva, encabezando la lista, seguido de José María del Nido Borrego, padre del que sería presidente del Sevilla C.F., Ramón Guzmán Guerrero y Manuel Luciano Mariscal Angulo, renunciando a la candidatura a finales de ese mismo mes, por estimar un timo la democracia liberal y que en la práctica no había posibilidades reales de elección. Testimonia Blas Piñar López[83], ex presidente de Fuerza Nueva, que D. Sixto que no compartía la postura oficial de la Comunión Tradicionalista, reacia a acudir a las elecciones, pero tampoco podía oponerse a esa decisión, tras una entrevista en París de una comisión ad hoc mandada por Blas Piñar, autorizó a que se presentasen como independientes, pero dentro de las lista de Fuerza Nueva, varios carlistas afines al partido Fuerza Nueva. D. Sixto vino a Madrid, y en reunión personal don Blas, éste le expresó su deseo de entendimiento y de unión, muy intenso, y que ahí donde se presenten carlistas, Fuerza Nueva les cederá el primer puesto de la candidatura, y así ocurrió tanto con José María Codón Fernández, en Burgos[84], como con Elías de Tejada, en Sevilla. En julio de 1977, en los albores de la democracia inorgánica española, concede una entrevista a Blanco y Negro en la que denuncia la situación de la Universidad española, sosteniendo que ésta lisa y llanamente no existe por corresponder nuestra Universidad a unas gentes que han perdido la identidad de patria y vivir en una “copia simiesca de lo europeo”. Denuncia asimismo la politización de la Universidad, afirmando que: Hoy se llega a hablar de ‘Universidad democrática’, que es el mayor entre los absurdos, porque la democracia jamás creó saberes. En todas sus facetas, el saber es fruto de las minorías, más aún, de individuos. Desde Arquímedes hasta Einstein, desde Platón a Menéndez Pelayo, desde Fidias hasta Miguel Ángel, la ciencia y la belleza la han creado hombres solos. Aunque un equipo ayude a la tarea, la verdadera creación es siempre individual y el equipo auxiliar no pasa de meritísimo comparsa.[85] Termina la entrevista con una carga de profundidad a la partitocracia liberal que ya amenazaba nuestra Patria.

Pues la democracia a lo rousseauniano, revolucionaria a la francesa, es políticamente la mayor de las tiranías, la tiranía irresponsable de las masas sin rostro, y culturalmente, el triunfo de la mediocridad.[86]
Pocos meses más tarde, en febrero de 1978, fallece inesperadamente. Muere en la Clínica de Loreto, en la Avenida Reina Victoria, de Madrid, tras una operación de hernia diafragmática. Una operación en principio sencilla, sin riesgo, pero a un amigo suyo, Tomás Barreiros, antes de la operación le dice: “Tomás, no salgo de la operación”.[87] Era miembro del Institut d`estudis catalans y de la Academia de Ciencias Sociales y Políticas de Sao Paulo. Doctor Honoris Causa por la Universidad de Barcelona y por cuatro Universidades extranjeras, entre las que se encuentra la Nacional de Buenos Aires. Fue enterrado en la cripta de la Almudena. Considerado uno de los prohombres de los “Amigos de la Ciudad Católica”, dejó una Fundación que preside Vallet de Goytisolo, ocupando la vicepresidencia de la misma Manuel de la Santa Cruz.



[1] Puede consultarse a este respecto: Wenceslao Fernández Flores, Acotaciones de un oyente. II, (1931-1933), Madrid, Prensa Española, 1962; Juan Francisco Lasso Gaite, El Ministerio de Justicia. Su imagen histórica (1714-1981), Madrid, Imp. Saez, 1984; Manuel Rubio Cabeza, Diccionario de la Guerra Civil Española, Barcelona, Planeta, 1987; Ángel del Río, Diccionario biográfico de Madrid. Mil hijos ilustres, curiosos, populares y pintorescos, Madrid, Marcial Pons, 1997; José Manuel Cuenca Toribio y Soledad Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quién hemos sido gobernados los españoles (1705-1998), Madrid, Actas, 1998; Ángel García-Sanz Marcotegui [et al], Diccionario biográfico de los diputados forales de Navarra (1931-1984) y secretarios de la Diputación (1834-1884), Pamplona, Departamento de Presidencia e Interior, 1998; José Javier López Antón, Escritores carlistas en la cultura vasca. Sustrato lingüístico y etnográfico en la vascología carlista, Pamplona, Pamiela, 2000; Pedro Álvarez Lázaro (dir), Cien años de educación en España. En torno a la creación del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2001; Mateo Madridejos, Diccionario onomástico de la guerra civil. Las fuerzas en presencia, Barcelona, Flor del Viento, 2006; J. Agirreazkuenaga [et al], Diccionario biográfico de los parlamentarios de Vasconia (1876-1939), Vitoria-Gasteiz, Parlamento Vasco, 2007; Fernando de Bordeje Morencos, Galería de personajes españoles, Arganda del Rey (Madrid), Egartorre, 2007.

[2] Congreso de los diputados, Diario de las Sesiones de Cortes, Sesión celebrada el viernes 15 de febrero de 1935, Tomo X, Núm. 160, en concreto la Proposición no de ley del Sr. Cano López sobre medidas del gobierno para impedir que sus miembros pertenezcan a Asociaciones Secretas que los liguen mediante votos incompatibles con el interés nacional, en concreto a la masonería, págs. 6374 a 6391 (en la página 6374 aparece la firma de Tomás Domínguez Arévalo como uno de los Diputados que suscriben la proposición; y en la página 6391, el voto “Si” de la votación nominal).

[3] Congreso de los diputados, Diario de las Sesiones de Cortes, Sesión celebrada el viernes 15 de febrero de 1935, Tomo X, Núm. 160, pág. 6374.

[4] Con todo, no puede afirmarse que el Carlismo permaneciese inactivo y expectante ante los sucesos desmembradores de España que acontecían en esos meses. Puede afirmarse con probado rigor histórico que el Carlismo ya tenía trazado su propio plan de Alzamiento, pergeñado por el propio Zamanillo, pero ciertamente en la negociación con Mola trataban de obtener, con elevadas y quizás insalvables pretensiones, futuras concesiones políticas. Cfr. José Martín Brocos Fernández, “Zamanillo y González-Camino, José Luis”, en Diccionario Biográfico Español, Real Academia de Historia, (en fase de impresión).

[5] Testimonio recogido de Manuel de la Santa Cruz, noviembre 2008.

[6] Continuación testimonio recogido de Manuel de la Santa Cruz, noviembre 2008.

[7] Descuellan en un primer momento, desde los albores del Alzamiento, junto con el Conde de Rodezno las figuras tradicionalistas de Esteban Bilbao, José María Oriol y José María Valiente. Cfr. Francisco Javier Caspistegui Gorasurreta, El naufragio de las ortodoxias. El carlismo, 1962-1977, Pamplona, Eunsa, 1997, pág. 13.
[8] El trasvase del año 1943 no fue un trasvase tan organizado, tan visible, tan formal y tan colectivo como el segundo trasbordo, el sonado, el del año 1957 protagonizado por Arauz de Robles, sino que fue un goteo insidioso más a título individual, menos formal y significativo.

[9] Dicho trasvase aparece pormenorizadamente relatado en la obra Manuel de la Santa Cruz, Apuntes y documentos para la Historia del Tradicionalismo español, 1936-1966, Año 1943, Madrid, Gráficas Gonther, 1980.

[10] Cfr. Redacción, “El Conde de Rodezno falleció el domingo por la mañana, en Villafranca de Navarra”, en ABC 12 de agosto de 1952, pág. 8.

[11] Cfr. Redacción, “Exequias fúnebres por el Conde de Rodezno y el General Yagüe”, en ABC 31 de octubre de 1952, pág. 19.

[12] Acerca de Víctor Pradera, mártir de la persecución roja y masónica de 1936, puede verse la exhaustiva obra del profesor José Luis Orella Martínez, Víctor Pradera. Un católico en la vida pública de principios de siglo, Madrid, BAC, 2000.

[13] Fernando Suárez de Tangil y Angulo, Director General de Primera Enseñanza en 1921 y Diputado a Cortes. Oficial Letrado del Consejo de Estado y Alcalde de Madrid de 1924 a 1927. Delegado Nacional de la Cruz Roja en septiembre de 1936, y en julio de 1951 recibe nombramiento de Ministro de Obras Públicas hasta febrero de 1957. Padre de ocho hijos.

[14] Cfr. Redacción, La Asociación Católica de Padres de Familia, en ABC, 25 de abril de 1930, pág. 21.

[15] General de brigada Sebastián Mantilla Irure. Desde febrero de 1928 se encontraba en situación de primera reserva. Había ocupado la Jefatura de Estado Mayor de la octava y de la sexta Región Militar.

[16] Hombre con una muy holgada posición económica. Más tarde al servicio de don Juan, coqueteando con “Acción Española”.

[17] Cfr. Redacción, La Asociación Católica de Padres de Familia, en ABC, 5 de noviembre de 1930, pág. 25.

[18] Cfr. Redacción, Mitin de Orientación Social, en ABC, 11 de noviembre de 1930, pág. 26.

[19] Ibidem.

[20] Cfr. Redacción, “Gestiones de una comisión. El ferrocarril La Roda-Tarazona”, en El Imparcial, 13 de noviembre de 1930, pág. 5.

[21] Vid. Redacción, La Semana Social de Acción Católica, en ABC, 30 de noviembre de 1930, pág. 48.

[22] Redacción, Suscripción de ABC para las familias de las víctimas que murieron en cumplimiento de su deber durante el intento revolucionario, en ABC, 27 de diciembre de 1930, pág. 21. Cfr. etiam Redacción, “Suscripción para la Guardia Civil”, en El Imparcial, 28 de diciembre de 1930, pág. 5.

[23] José María Arauz de Robles, “De las elecciones últimas en Guadalajara”. Una carta del Sr. Arauz de Robles”, en ABC 10 de octubre de 1931, pág. 30.

[24] Cirilo Tornos y Laffite, abogado, con gran prestigio profesional.

[25] Poco más tarde integrado en “Acción Española”.

[26] Registrador de la Propiedad y Diputado por la CEDA. Escribió un libro sobre el Cardenal Segura, prologado por Ramiro de Maeztu. Asesinado por los rojos en 1936.

[27] Redacción, “En la Sociedad Aspiraciones”, en ABC 19 de diciembre de 1931, pág. 21.

[28] En esa memorable tarde Maeztu dio un verdadero curso de Historia circunscribiéndose a los siglos XVIII y XIX. En el siglo XVIII se produjo en España un cambio de mentalidad inficionado por el virus de los ilustrados que condujo a la pérdida del verdadero espíritu español, que es lo que realmente produjo la pérdida de América un siglo después. La Monarquía española, que en los siglos anteriores había sido misionera, en el siglo XVIII cambia ese espíritu, lo que ocurre también en la aristocracia que cree que la civilización de Versalles y París es superior a la nuestra, y ahí maquiavélicamente operó la masonería que se infiltró en nuestro país adueñándose de él. Con la pérdida de la fe y al traicionar la Monarquía y la aristocracia su sentido misionero, el Imperio español pierde su razón de ser y se disuelve.

[29] De “Acción Española”.

[30] Se integraría a partir de 1933 en “Acción Española”.

[31] Hijo del Conde de los Andes, adicto a Alfonso XIII. Dirigente de “Acción Española”.

[32] Aurelio González de Gregorio y Martínez de Azagra, Caballero de la Orden Militar de Montesa, y perteneciente a la nobleza extremeña desde que en 1925 asume el título aristocrático de Conde de la Puebla de Valverde. Hombre extremadamente acaudalado, cuando don Manuel Fal Conde se hace cargo de la Comunión Tradicionalista, y frente a la indolencia de Rodezno, toma el mando y pone al carlismo en pie de guerra pero dando al carlismo, si cabe, un espíritu más acendradamente religioso. Por amistad topográfica, Fal Conde tenía su epicentro de actuación en Sevilla, Aurelio es movilizado e invitado por el propio Fal Conde a realizar Ejercicios Espirituales. [N.B. En este sentido, la figura de don Manuel Fal Conde resulta un caso insólito en la política mundial, pues toda la gente que le iba hablar de política le encajonaba unos ejercicios espirituales. “Sí, si, vamos hablar de política, pero usted primero hace unos ejercicios espirituales, cerrados, y después hablamos de política”]. Aurelio, tras los ejercicios impuestos por Fal Conde se convierte a un plano más profundo de religiosidad y lo primero que hace es repartir muchos de sus bienes, entre ellos su enorme ropero, entre los pobres. Se compra un traje de pana y este traje lo lleva hasta su muerte. A pesar de sus todavía cuantiosísimos bienes, pasa a vivir con exigencia de suma austeridad, y a la par que continúa administrando sus bienes, se dedica a organizar las juventudes carlistas extremeñas, que empiezan apoyados por Falange Española la guerrilla en la calle contra los rojos, apoyados éstos por el gobierno republicano. Nombrado poco antes de estallar el Alzamiento Nacional de 18 de Julio Jefe Nacional de Juventudes Tradicionalistas, su zona “de caudillaje natural” cae en zona liberada por la autoridad militar del bando nacional. Notable del lugar, y declarado el Estado de Guerra, organiza una milicia tradicionalista, denominada Tercio de Aurelio González de Gregorio, que logra importantes derrotas de los rojos en el frente. Entra en Toledo, colaborando también activamente en la organización e inspección del Tercio del Alcázar, que dirigirá Sanz de Diego. Cercanos al final de la guerra ya había bastantes desavenencias topográficas entre los carlistas y Falange, -que fue una de las razones por las que en su día Franco, de una manera genial, dijo que una de las primeras razones de un Generalísimo es que a mi no se me pudre la retaguardia como se le pudrió al Kaiser alemán Guillermo II en la I G.M., y para evitar la traición de la retaguardia inventó el Decreto de Unificación, invento accidentalmente malo, pero sustancialmente genial-, y en medio de aquel desorden, ocurre que cuando a un capitán glorioso que tuvo la Comunión Tradicionalista, Antonio Coello Cuadrado, de La Rioja, que se había formado con otros Requetés, aproximadamente unos 150, en la Italia de Mussolini, con cursos de formación militar -por eso cuando estalla la guerra la Comunión Tradicionalista tiene cuadros de oficiales esparcidos por toda España- estando en Trujillo, Cáceres, una Bandera de la Legión y el Tercio de Cristo Rey, del que era Capitán Antonio Coello, unos legionarios de adscripción falangista pegan a unos requetés. Los requetés van al Capitán Coello, y éste decidido hace plantar en la plaza de Trujillo ametralladoras dispuesto a enfrentarse a los legionarios. Se organiza un tinglado del demonio. Estaba entonces, en Cáceres, de Jefe de la División el general Rada, Inspector General de Requetés antes de la guerra, coge a Antonio Coello y le da dinero de la División para que se quite de en medio. Con los ánimos muy caldeados, en La Codosera, un pueblito al lado de Trujillo, Aurelio organiza unas jornadas de juerga y distensión, con una capea de confraternización de los requetés con los legionarios, y en una de esas, sacando fotografías en un encierro de vaquillas, una de esas vaquillas le embiste en el vientre a Aurelio, y lo mata.

[33] Hija de militar. Tras instaurarse la Segunda República, hacía política de “trincheras”, en primera fila, dando mítines tradicionalistas por ciudades. En la Paz asiste al I Consejo Nacional de FET de las JONS, en el Monasterio de las Huelgas.

[34] Cfr. Redacción, “Banquete a la Srta. María Rosa Urraca Pastor”, en ABC 13 de julio de 1932, pág. 29.

[35] Juez. Hijo de Manuel Senante, director vitalicio de El Siglo Futuro. Casado con una señorita de la familia Sánchez-Guardamino, familia tradicionalista distinguidísima.

[36] Cfr. Redacción, “El Domingo dio una conferencia acerca de `La posición del tradicionalismo en las actuales circunstancias´ el ilustre orador D. Esteban Bilbao”, en ABC 13 de diciembre de 1932, págs. 19 y 20.

[37] Cfr. Redacción, “Elocuente conferencia de D. Antonio Goicoechea acerca de ‘La Tradición española y el programa de las derechas´”, en ABC 20 de diciembre de 1932, págs. 19 y 20.

[38] Redacción, “La conferencia del Sr. Arauz de Robles en Valencia, suspendida”, en ABC 8 de enero de 1933, pág. 23.

[39] Guipuzcoano de nacimiento. Abogado de Madrid, se hará famoso en la defensa del anarquista José Naquens, impresor anarquista que mantuvo escondido unas horas a Mateo Morral en su imprenta tras el intento fallido de éste de asesinar a Alfonso XIII cuando regresaba de su boda en los Jerónimos. Esta defensa seguida con avidez por toda la opinión pública española se hizo famosa, pasando su despacho a defender en juicio a algunos anarquistas que acudían a solicitar sus servicios profesionales jurídicos. Fue secretario político del rey don Jaime III, reemplazando a Pascual Comín. Hizo frente al cisma de Vázquez de Mella. En la Segunda República dio numerosos mítines tradicionalistas y luego, tras el Alzamiento de julio de 1936, sobrevivió a su situación apuradísima en zona roja gracias a la complicidad de unos anarquistas amigos suyos con los cuales mantenía amistad a raíz de los contactos que acabamos de mencionar.

[40] Redacción, “Conferencia tradicionalista de D. Luis Hernando de Larramendi. Palabras del Sr. Arauz de Robles”, en ABC 10 de enero de 1933, págs. 37 y 38.

[41] Redacción, “Actuación de las derechas en Guadalajara”, en ABC 22 de enero de 1933, pág. 29.

[42] Abogado carlista, su amor por los fueros le puso en relación con los Jelkides que promovieron el Estatuto de Estella. Diputado por la minoría vasco-navarra, tras el Alzamiento es detenido por los separatistas vascos, siendo encerrado en la cárcel de Ondarreta, de San Sebastián, y trasladado posteriormente al fuerte de Guadalupe, termino municipal de Fuenterrabía. Al fracasar el Alzamiento Nacional del 18 de julio se convierte en una guerra civil. Ante esta nueva situación don Javier de Borbón Parma inicia unas negociaciones para una paz separada con don José Antonio Aguirre Lecube, presidente del gobierno vasco independiente. El general Mola, al conocer esos contactos entre el Cuartel General de don Javier en su Puesto de Mando de la finca “La Ferme”, en el Sur de Francia, mediante sacerdotes vascos-franceses, las manda interrumpir alegando que el único capaz de tener contactos con el enemigo es él en su calidad de General Jefe del Ejército del Norte y amenaza con fusilar inmediatamente a cualesquiera otras personas, que intenten contactos con el enemigo. Ante esa interrupción de aquellas negociaciones los separatistas vascos, que por su parte también hubieran tenido dificultades con los marxistas asturianos de haberlas proseguido, se enfurecieron y como represalia mandaron fusilar a Víctor Pradera, a Joaquín Beunza y a otros rehenes carlistas de menor entidad encerrados en el Fuerte de Guadalupe. No entró en este asunto, en la represalia de los separatistas vascos contra la interrupción de las negociaciones, por otro lado represalia absolutamente demencial y absurda, don Javier Pradera, hijo de don Víctor, letrado del Ayuntamiento de San Sebastián, asesinado por los marxistas, por haber encontrado éstos en un registro de la sede de Falange Española en San Sebastián, una carta de encendida adhesión de don Javier Pradera a Falange Española a raíz del asesinato de José Calvo Sotelo.

[43] Redacción, “El insigne orador D. José María Pemán, en un elocuentísimo discurso, aboga por la unión circunstancial de las derechas”, en ABC 24 de enero de 1933, págs. 23-24.

[44] Redacción, “Actos de propaganda política celebrados el domingo en Madrid y en provincias”, en ABC 31 de enero de 1933, pág. 31.

[45] Redacción, “Actos políticos celebrados el domingo en Madrid y provincias”, en ABC 7 de febrero de 1933, págs. 21-22.

[46] Redacción, “En provincias. Conferencia del Sr. Arauz de Robles en Sevilla”, en ABC 7 de marzo de 1933, pág. 37.

[47] Pasa la primera revista a una formación de requetés, mandada por Enrique Barrau, en la finca “El Quintillo”, en Sevilla, el día 15 de abril de 1934.

[48] Redacción, “Conferencias del Sr. Arauz de Robles en Valencia y Castellón”, en ABC 16 de marzo de 1933, pág. 32.

[49] Redacción, “Actos de propaganda tradicionalista en Casa de la Selva y Badalona”, en ABC 4 de abril de 1933, pág. 3.

[50] Cfr. Redacción, “Los labradores y el partido agrario”, en ABC 27 de enero de 1934, pág. 15.

[51] Cfr. Redacción, “Mítines del frente contrarrevolucionario en provincias”, en ABC 10 de febrero de 1936, pág. 23.

[52] Cfr. Redacción, “Los partidos políticos fijan sus actitudes. Los tradicionalistas reiteraron su fe nacional y política y su decisión de afrontar abiertamente la lucha que se avecina por la salvación de España”, en ABC 17 de marzo de 1936, pág. 17.

[53] Cfr. Cfr. Francisco Javier Caspistegui Gorasurreta, El naufragio de las ortodoxias. El carlismo, 1962-1977, Pamplona, Eunsa, 1997, pág. 108.

[54] En el sostén que los derechos carlistas recayeron en la línea alfonsina, no a través de Isabel II, sino a través de Francisco de Asís, dando cumplimiento así a la legitimidad de origen, el día 20 de diciembre de 1957 se celebró un acto en Estoril en el cual muchos de los representantes más significados de la rama carlista reconocieron que los derechos de su línea dinástica habían recaído en la persona de don Juan de Borbón, Conde de Barcelona. La justificación de los “estorilos” aparece plasmada en un artículo del ABC fechado el 9 de febrero de 1964, página 56, “Si en 1833 hubiera existido la Ley Sálica”.

Durante casi un siglo y medio los carlistas han venido defendiendo con tenacidad y lealtad ejemplares una ideología católica y tradicional enraizada en lo mejor del alma nacional española. El drama del carlismo fue la muerte de don Alfonso Carlos en 1936 sin dejar sucesión directa de varón. Los carlistas entonces se encontraron con la necesidad de buscar el sucesor legítimo según la Ley Sálica. La solución de este espinoso problema ha sido la que vamos exponer a continuación.

Vaya por delante que para nosotros la razón hereditaria en 1833la tenía Isabel II, puesto que históricamente se puede probar con el máximo rigor que la Ley Sálica o Autoacordado de 1713 había sido derogado. Pero vamos a suponer, según la afirmación carlista, que en 1833 existía la Ley Sálica. Entonces la Corona española no hubiera pasado a Isabel II, sino al hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, al que los carlistas llamaban Carlos V. A Carlos María Isidro le sucedió su hijo Carlos (VI), muerto sin sucesión; a éste, su hermano Juan, a quien los carlistas no reconocieron por ser un príncipe liberal que acató la línea isabelina. De manera que los derechos pasaron al hijo de Juan, el gran Carlos (VII), un hombre extraordinario. A Carlos (VII) le sucedió le sucedió su hijo Jaime (III), que murió sin sucesión. Al morir Jaime (III) sin sucesión y no tener Carlos (VII) más hijos varones, los derechos carlistas pasaron al hermano de Carlos (VII), don Alfonso Carlos, que era un anciano sin hijos. Al morir en 1936 don Alfonso Carlos sin sucesión, con lo que quedaba agotada la rama carlista en línea de varón, dejó en su testamento como Regente a don Javier de Borbón Parma para que procediera a entregar los derechos como sucesor de la rama carlista al príncipe que reuniera la legitimidad de origen y la de ejercicio.

Naturalmente extinguida la línea carlista en don Alfonso Carlos, los derechos, según la Ley Sálica, pasaban al hermano de Carlos María Isidro, primer titular de la rama tradicionalista, es decir, a don Francisco de Paula, cuyo hijo primogénito, don Francisco de Asís, casó con Isabel II, teniendo como sucesores directos por línea de varón a Alfonso XII, Alfonso XIII y don Juan de Borbón, Conde de Barcelona. Los derechos carlistas, naturalmente, no han recaído en la línea alfonsina a través de Isabel II, sino a través de Francisco de Asís. Después de casi ciento cincuenta años la Providencia reunía ambas ramas dinásticas, resolviendo un pleito sucesorio que ensangrentó a la nación en tres guerras civiles. El día 20 de diciembre de 1957 se celebró un acto en Estoril en el cual los representantes más significados de la rama carlista reconocieron que los derechos de su línea dinástica habían recaído en la persona de don Juan de Borbón, Conde de Barcelona.

(…) Venturosamente, el pleito dinástico que se inició en 1833 ha quedado resuelto en la actualidad.

Este artículo adolece de varias imprecisiones y errores.

Primero: Cierto que don Alfonso Carlos no dejó sucesión directa de varón, pero si dejó sucesión indirecta por medio de la Regencia de don Javier de Borbón Parma;

Segundo: No había necesidad ninguna de buscar sucesor legítimo según la Ley Sálica. No hubo esa necesidad, puesto que esa necesidad fue cubierta por el propio don Alfonso Carlos que a su falta de descendencia directa le busca una salida, que es el Real Decreto estableciendo la Regencia;

Tercero: La razón hereditaria no era de Isabel II, sino de Carlos María Isidro;

Cuarto: Al morir Alfonso Carlos sin sucesión, no dejó es su testamento como regente a don Javier, sino que en su Real Decreto de 23 de enero de 1936, no es un testamento;

Quinto: No para que “procediera a entregar los derechos como sucesor de la rama carlista al príncipe que reuniera la legitimidad de origen y la de ejercicio”, sino para que “procediera a entregar los derechos como sucesor de la rama carlista al príncipe de mejor derecho que reuniera la legitimidad de origen y la de ejercicio”;

Sexto: La realidad es que la postura de los “estorilos” carece de fundamento sólido puesto que el padre de don Francisco de Paula no era Carlos IV, hermano de Carlos María Isidro, sino que era hijo de Godoy y María Luisa de Parma, que había puesto los cuernos a Carlos IV. El heredero de Fernando VII era don Carlos María Isidro, porque don Francisco de Paula estaba excluido de la sucesión por ser hijo de Godoy y de María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, estar afiliado a la masonería y servir a los ideales de la Revolución Francesa. Francisco de Paula se parecía a Godoy de manera exageradamente llamativa y era “vox populi” su paternidad. Por todo ello: por ser hijo de Godoy, por estar afiliado a la masonería francesa y liberal y por apoyar los principios de la Revolución Francesa, Francisco de Paula queda invalidado, resultando indigno de ser un eslabón de la legitimidad española;

Séptimo: De lo anterior se colige que Francisco de Asís ya no tiene nada que heredar a quien no tiene nada de transmitir;

Octavo: No se puede afirmar en rigor histórico que el pleito sucesorio ensangrentó la nación en tres guerras civiles, sino que fue la negación de los derechos de Dios y por ende la asunción de los principios liberales por la monarquía y su imposición al pueblo llano lo que generó una respuesta popular contra estos principios ajenos a la realidad española, sostenidos ciertamente por una dinastía liberal, y fueron los masones y liberales que sostuvieron los referidos principios revolucionarios, por esencia antiespañoles, los que realmente ensangrentaron y dividieron España; y

Noveno: No acudieron a Estoril “los representantes más significados de la rama carlista”. Cierto que fueron relevantes tradicionalistas, pero allí no estaban ni apoyaron el acto figuras políticas como Fal Conde, Zamanillo, Valiente, Lamamiè de Clairac, Márquez de Prado o Sáenz Díez; ni intelectuales como Raimundo de Miguel, Elías de Tejada o Alvaro D`ors.

[55] Conde consorte de Rodezno, esto es, yerno del viejo Rodezno, casado con una hija del Conde de Rodezno por antonomasia, don Tomás Domínguez de Arévalo.

[56] Los discursos y las notas escritas que se intercambiaron entre don Juan y el grupo de Arauz de Robles, están minuciosamente transcritas en la obra Manuel de la Santa Cruz, Apuntes y documentos para la Historia del Tradicionalismo español, 1936-1966, Tomo 19 (y II), 1957, Madrid, Gráfica La Torre, 1989.

[57] Cfr. Manuel de Santa Cruz, Apuntes y Documentos para la historia del Tradicionalismo Español, 1939-1966, Colección completa 32 tomos más un Índice Temático, Madrid, Edición del autor, 1979-1993 [uno por año salvo cuatro años que son de dos tomos], en concreto consúltese el año 1957, volumen II, que está dedicado al trasbordo de una serie de tradicionalistas a las filas de D. Juan, entre ellos Arauz de Robles, que les recibe con una boina roja, produciéndose un acto emotivo en el que fácilmente salen lágrimas, y en el que D. Juan asevera que él siempre ha sido carlista, y así estuvo dos años, hasta que D. Juan se dio cuenta que sólo se había sumado una minoría de carlistas, puesto que la gran mayoría “habían continuado en sus montes”, y que él no se había enriquecido con el trasbordo. Entonces deja de jugar la carta de retratarse con la boina roja y de decir que él era carlista. Resulta vergonzante que el prolífico don Luis María Ansón, otrora destacado intelectual tradicionalista y que en sus primeros libros doctrinales refutaba sólida y certeramente los males del liberalismo, la libertad religiosa y el ecumenismo, y que pasa por ser el más autorizado biógrafo de don Juan, en su biografía de “Don Juan”, en un rasgo de impúdica deshonestidad intelectual, omite, mutila intencionadamente toda referencia no solo al acto de Estoril sino a la masiva peregrinación carlista, encabezada por don Juan con boina roja, al Santuario de Lourdes.

[58] José María Arauz de Robles, “Trances decisivos”, en ABC 25 de octubre de 1963, pág. 3.
[59] No se puede decir que la “Asociación de Amigos de Maeztu” legítimamente sucediera Acción Española, ni formal ni informalmente. Se abusaba de decir que una serie de asociaciones que se intentaban y que abortaban enseguida, eran sucesoras de “Acción Española”. Estuvo de moda decir que todas las asociaciones de derechas que iban intentándose eran asociaciones formalmente continuadoras de “Acción Española”. Si es cierto que era la misma gente, pero esa misma gente conformó otra serie de asociaciones, antes y después.

[60] José María Arauz de Robles, “El Alzamiento, la Victoria y el futuro”, en ABC 1 de abril de 1964, pág. 211.

[61] Cfr. José Mª Arauz de Robles, “El Vendedor de Tomillo”, en ABC 4 de abril de 1965, pág. 9.

[62] José María Arauz de Robles, “La Monarquía continuadora”, en ABC 5 de junio de 1966, págs. 64-65.

[63] José María Arauz de Robles, “¿Qué votará usted el día 14 y por qué”, en ABC 10 de diciembre de 1966, pág. 77.

[64] José María Arauz de Robles, “Arauz de Robles habla a los requetés de Cristo-Rey en el día de San Juan”, en ABC 26 de junio de 1968, págs. 77-78.

[65] Francisco Javier Caspistegui Gorasurreta, El naufragio de las ortodoxias. El carlismo, 1962-1977, Pamplona, Eunsa, 1997, pág. 160.

[66] José María Arauz de Robles, “¿Participación o restitución?”, en ABC 24 de julio de 1974, pág. 9.

[67] José María Arauz de Robles, “¿Participación o restitución?”, en ABC 31 de diciembre de 1976, pág. 7.

[68] Redacción, “Quien es quien en la Universidad. Francisco Elías de Tejada, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla”, en Blanco y Negro, 27 de Julio al 2 de Agosto de 1977, pág. 67.

[69] Testimonio Arturo Márquez de Prado recopilado por el autor, Julio 2008.

[70] Nació en Santander el 10 de marzo de 1903. Ingresó en la Compañía de Jesús el 20 de octubre de 1919, emitiendo los últimos votos finales el 5 de abril de 1937. Capellán del ejército nacional, falleció por una bomba lanzada por los rojos el 11 de abril del mismo año.

[71] Redacción, “Quien es quien en la Universidad. Francisco Elías de Tejada, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla”, en Blanco y Negro, 27 de Julio al 2 de Agosto de 1977, pág. 67.

[72] Arturo Márquez de Prado testimonia que Elías de Tejada repartía tarjetas como “Teniente Jurídico”, pero lo cierto es que en Orden publicada en el BOE, emanada del Ministerio de Defensa Nacional, Subsecretaría del Ejército, se dispone el pase a la situación “Al servicio de otros Ministerios” al Alférez, asimilado, de Ingenieros, don Francisco Elías de Tejada y Spinola. Cfr. BOE nº 236, 24/08/1939/, pág. 4650. Su empleo de Alférez, viene avalado por el hecho de que en el Archivo Militar de Segovia, que custodia los expedientes de la oficialidad desde el siglo XIX, no figura su hoja de servicios militar.

[73] Testimonio Arturo Márquez de Prado recopilado por el autor, Julio 2008.

[74] Cfr. BOE nº 232, 19/08/1940, pág. 5736.

[75] Cfr. BOE nº 238, 26/08/1941, págs. 6530-6531.

[76] Cfr. BOE nº 98, 08/04/1942, pág. 2480.

[77] Manuel de la Santa Cruz recoge este apoyo de Elías de Tejada a la candidatura de Don Duarte Nuño de Braganza, siendo en cerebro de la operación, Luis Hernando de Larramendi. Cfr. Manuel de la Santa Cruz, Apuntes y documentos para la Historia del Tradicionalismo español, 1936-1966, Tomo 3, 1941, Madrid, Talleres de la Editorial Católica Española, 1979.

[78] Continuación testimonio Arturo Márquez de Prado recopilado por el autor, Julio 2008.

[79] Cfr. BOE nº 153, 02/06/1951, pág. 2680.

[80] Eloy Landaluce, Secretario General de Tradición Española, Carta enviada al Excmo. Sr. Don Domingo Fal Conde, Jefe de la Junta Nacional de la Comunión Tradicionalista Carlista (Felipe II, 19-3º 7. 41013 Sevilla. 29 de abril de 1997).
[81] Continuación testimonio Arturo Márquez de Prado recopilado por el autor, Julio 2008.

[82] Continuación testimonio Arturo Márquez de Prado recopilado por el autor, Julio 2008.

[83] Testimonio recogido el 12 de septiembre de 2008 por el autor.

[84] Retiraría su candidatura alegando que su hijo se presentaba por Unión de Centro Democrático (UCD) y él no quería competir con su hijo.

[85] Redacción, “Quien es quien en la Universidad. Francisco Elías de Tejada, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla”, en Blanco y Negro, 27 de Julio al 2 de Agosto de 1977, pág. 67.

[86] Redacción, “Quien es quien en la Universidad. Francisco Elías de Tejada, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla”, en Blanco y Negro, 27 de Julio al 2 de Agosto de 1977, pág. 67.
[87] Continuación testimonio Arturo Márquez de Prado recopilado por el autor, Julio 2008.

José Martín Brocos Fernández |Arbil

lunes, 13 de abril de 2009

Faro de Semana Santa

Resurrexit sicut dixit, alleluia

Madrid, lunes de Pascua, 13 abril 2009. El Servicio de Prensa y Documentación de la Comunión Tradicionalista desea a los suscriptores y amigos de FARO una feliz Pascua de Resurrección.

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Jueves Santo, 9 abril 2009. La hora de la desolación ha llegado; los altares han sido desnudados. El amor de Dios, encarnado para pagar por nuestros pecados y abrirnos las puertas del Cielo, camina hacia su terrible pasión.

En estos años de confusión se ha extendido la práctica de añadir sobrenombres a las fiestas de la Santa Madre Iglesia; al Jueves Santo lo llaman "día del amor fraterno". En nombre de un supuesto "amor fraterno" se nos intenta imponer muchas cosas; no la menos grave, se intenta que consintamos y aun colaboremos con la nueva invasión mahometana.

Hoy estábamos leyendo varios números de este año de la revista católica antimodernista sì sì no no (edición española, Apartado de Correos 16.151, 28080 Madrid; suscripción anual, doce números, desde 25 €). El número 198, enero 2009, ofrece en portada un estudio imprescindible, "La reviviscencia del americanismo". Y en la contraportada, esta carta de un lector de la edición romana:

"Soy un católico de 'mediana edad' comprometido desde hace muchos años en el voluntariado cristiano, sobre todo en relación con los extranjeros denominados 'extracomunitarios'. Precisamente fue en este servicio donde vine en conocimiento, por desgracia, de cosas que me turbaron, en particular tocante a la inmigración islámica. No puedo dejar de pensar en la loca propuesta de aquel párroco italiano que, hace tiempo, invitó a sus feligreses a invocar a Alá en vez de a nuestro Dios...

"Hace tiempo que algunos musulmanes ayudados por nosotros y 'regularizados' (ex 'clandestinos') se convirtieron, por la gracia de Dios, a la fe cristiana. Como efecto de esta conversión se sintieron libres de revelar algunos manejos realizados entre bastidores que me conmovieron profundamente. Procuraré aquí sintetizar lo más importante.

"Tras los imparables flujos de inmigrantes clandestinos del norte de África, Oriente Medio, etc., está la presión de los imanes radicales, que incitan a los islamitas, en sus predicaciones, a 'colonizar' las tierras cristianas. Buena parte de los miles de dólares que cada 'clandestino' paga (para viajar en pateras, barcas, etc.) termina en fondos especiales consagrados a la difusión del Islam. Todo musulmán tiene la obligación de efectuar donativos pro-islam. Se provee a menudo de costosos teléfonos móviles a los tripulantes 'clandestinos' para que emitan SOS cerca de las costas italianas y europeas (con números grabados en la memoria de los aparatos). Se engrosa adrede el número de pasajeros con mujeres preñadas y niños para inspirar lástima a los cristianos.

"A los moros que se despacha así para Europa se les exhorta expresamente a no ser gravosos con los centros islámicos, de los que no deben impetrar ni siquiera la satisfacción de las necesidades más elementales; se garantiza de ese modo que las enormes sumas invertidas (sobre todo por parte de Arabia Saudita) en la islamización se gasten efectivamente en beneficio del Islam. De ahí que los agarenos en cuestión deban dirigirse a Cáritas para comer, vestirse, etc. Está claro que ésta es ni más ni menos que una táctica para 'desangrar' a los cristianos privándolos de recursos.

"Se les exhorta asimismo a formar nuevas comunidades islámicas y solicitar de autoridades locales la concesión de lugares de culto para emplearlos como mezquitas (y centros de cultura islámica). A fin de obtener esto se aconseja la ocupación de calles y plazas los viernes, días de plegaria para los moros: el éxito está asegurado con una masa de 'fieles' prostrados en oración y ocupando el espacio público. O bien se les exhorta a conseguir que los curas y obispos católicos les cedan iglesias y locales parroquiales a la espera de una mezquita. La cesión de iglesias cristianas o locales parroquiales, sobre todos si se hallan despojados temporalmente de símbolos cristianos (cruces, imágenes sagradas, tabernáculos, etc.), es vista como un signo claro de la promesa de Alá de someter a los infieles. Saben que las leyes italianas (y las europeas en general) están de su parte. Y deben reproducirse, multiplicarse en número, para tener derechos; deben impugnar la presencia de símbolos cristianos en las escuelas, los edificios públicos, etc.; deben reivindicar el derecho a la oración de los viernes, a las fiestas islámicas y a los alimentos islámicos (p. ej., en los colegios, etc.); en pocas palabras: han de penetrar en el tejido cristiano para islamizarlo, o para privarlo de alguna manera, y cada vez más, de sus motivaciones religiosas.

"¡Y pensar que la gran financiadora de mezquitas y centros islámicos es Arabia Saudita, 'custodio' celoso de La Meca e inspiradora del radicalismo islámico wahabita! En su casa defiende la específica (y única) identidad islámica, pero en la casa de los demás reivindica derechos y demuele el cristianismo desde dentro, favorecida por los mismos cristianos. ¿No es este un suicidio colectivo de la Europa cristiana o, al menos, de lo que queda de ella?

"Doy gracias a Dios por haberme abierto los ojos. Por desgracia, el catolicismo es hoy rehén del irenismo postconciliar y del mundialismo que todo lo disuelve.

"Se me olvidaba decir que a los 'inmigrantes' islámicos se les exhorta también a no mezclarse con los 'infieles' como no sea para conquistarlos (p. ej., mediante los matrimonios 'mixtos'). ¡Que la Virgen santísima y Nuestro Señor Jesucristo nos despierten!"

A las circunstancias que describe el lector italiano de sì sì no no, podemos en España añadir el papel director de la corte marroquí, tan estrechamente ligada a La Zarzuela (como la familia "real" saudita, o los emires de Kuwait), en el tráfico de personas y droga por el Estrecho, así como las oleadas de inmigrantes desde el África negra, mahometanos la mayoría, fase de invasión que por épocas adquiere tintes dramáticos, especialmente en las costas canarias. Podemos asimismo añadir el papel decididamente pro mahometano de ciertos prelados y religiosos, como el saliente Arzobispo de Sevilla y antiguo de Tánger, el Cardenal Amigo, y sus protegidos los Franciscanos de la Cruz Blanca; las liturgias islamizadas de ciertos jesuitas; el apoyo al Islam de los partidos del sistema, simbolizado en un Partido Popular de Melilla que reclama la oficialización de la fiesta mahometana del cordero; etcétera. Amigos del Islam, enemigos de la Cruz de Cristo.

Que Nuestro Señor Jesucristo se apiade de nosotros.

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Valladolid, 8 abril 2009. La organización internacional FACUA, que se presenta como "asociación de consumidores", intenta lanzar una campaña contra la Semana Santa y en favor del aborto provocado, con dos niveles de agresividad.

Así, la organización nacional lamenta en un comunicado que "ciertas hermandades" conviertan las procesiones "en manifestaciones políticas contra el aborto" y "hace un llamamiento a la responsabilidad de las hermandades y les pide que no perviertan y dañen, convirtiéndolas en instrumentos políticos, manifestaciones religiosas y culturales del prestigio de las procesiones de Semana Santa". FACUA continúa diciendo que "la celebración de manifestaciones de carácter político está supeditada a la previa autorización de la autoridad competente. Así, si no se ha solicitado y obtenido previamente permiso para ello, no puede considerarse admisible la conversión de un acto religioso en una manifestación política, a través de la exhibición de lazos blancos en las varales de los pasos, símbolo que públicamente se ha difundido como una muestra de repulsa al aborto y a la modificación de la ley que lo regula. Símbolo que resulta, en la práctica, similar a la exhibición de pancartas. Ante esta situación, FACUA pide la aplicación de las sanciones establecidas por la legislación a las hermandades que incurran en estas prácticas, ante la falta de respeto a las reglas de juego democrático".

Se pone de manifiesto que "las reglas de juego democrático" sirven para imponer a los creyentes qué pueden y qué no pueden creer y manifestar, para intervenir directamente en la enseñanza de la Iglesia. Disparate al que han coadyuvado tanto los tibios, superficiales y falsos católicos que han impedido una postura unánime de las cofradías y hermandades, descolgándose incluso con declaraciones que dan a entender una "pluralidad de opiniones" respecto del terrorismo abortista (sin que las autoridades eclesiásticas hayan tomado medidas, por supuesto), como los hipócritas que insisten en manifestarse contra el actual proyecto de ley de plazos sobre el aborto, pero no contra el aborto ni contra la legislación vigente, con la cual han sido asesinados millones de niños (millones, en plural, si sumamos al aborto quirúrgico el aborto químico-farmacológico legalizado por el PP).

En un segundo nivel, más agresivo todavía, FACUA de Castilla y León, respaldada por su organización nacional, dice que la Semana Santa "hasta la fecha fue folklore y parafernalia" (sic) y pide al Delegado del Gobierno notifique a todas las juntas de cofradías de Semana Santa que, "si lucen un lazo blanco alguno de los cofrades o en un objeto de la procesión", deben informar de manera previa a los subdelegados del Gobierno de cada provincia. En caso contrario, FACUA pide que se prohíba la procesión "e incluso disolverla por los antidisturbios".

FACUA, al igual que su colega OCU ("Organización de Consumidores y Usuarios") se presenta como organización sin ánimo de lucro, cuando en realidad funcionan como empresas cuya captación de "socios" (es decir, clientes) pasa por promociones vergonzosas al estilo de los vendedores de enciclopedias. Si se repasan los nombres de sus perpetuos representantes, se encontrará que no pocos proceden de las filas de la izquierda, reconvertidos de profesionales de la política en profesionales de la promoción de marcas y empresas extranjeras.

Las cofradías y hermandades de Semana Santa, por su parte, son asociaciones piadosas de la Iglesia Católica, de las cuales deben ser expulsados cuantos mantengan opiniones contrarias a la Fe y la moral cristianas. El que admita la licitud del aborto en cualquier supuesto está por eso mismo fuera de la Iglesia.

sábado, 11 de abril de 2009

De Tolkien

http://www.biographyonline.net/writers/images/jrr-tolkien.jpeg

- Informado por Valmadian


(...) los jacobitas lucharon por los Estuardo en 1689-1690, 1715, 1719, y 1745-1746; en España los carlistas se rebelaron en 1833-39, durante las décadas de 1840 y 1850 y en 1872-1876. También desempeñaron un papel fundamental en la guerra civil española en el bando nacional. Chuans y Vendées mantuvieron una guerra de guerrillas contra la república francesa a lo largo de toda la Revolución (...) Los miguelistas de Portugal continuaron con su campaña de agitación primero contra la monarquía liberal y después y hasta el presente contra la república. Desde la caída del Imperio Austro-Húngaro, los partidarios de los Habsburgo han alimentado sueños de restauración.


(...) Sea como fuere, esas gentes anhelan la restauración para restaurar la prominencia de la Iglesia, contener la industria, y revivir a los antiguos propietarios de tierras y el antiguo orden social. Como señaló Robert Burns:

"La Iglesia está en ruinas, el Estado sumido en concflictos, engaños, opresiones y guerras homicidas. Aunque no osemos decirlo, bien sabemos donde está la raíz: nunca habrá paz hasta que Jamie regrese a casa".


Cuando se hizo evidente que Jamie no regresaría a casa, como tampoco Don Carlos, o Don Miguel, o el conde de Chambord, muchos volvieron la vista a salvadores menos regios.


(...) Aragorn tiene éxito allí donde Carlos y otros fracasaron. En lugar de la derrota y el llanto en el campo de Culloden, tenemos la victoria y el regocijo en el campo de Cormallen. En la Tierra Media la la vieja buena causa triunfa. Los Dunedain, tan semejantes por su historia a los jacobitas, carlistas y legitimistas, obtienen al fin la victoria. De Joven Pretendiente, Aragorn pasa a ser Carlomagno, restaurador del Imperio. De hecho, su reino restaurado tiene mucho en común con el renacimiento carolingio. No sería exagerado decir que eso es lo que todo católico tiene en mente cuando considera los asuntos políticos. En la Tierra Media todas las cosas acaban bien por que el rey se solaza por sus fueros."



("El Señor de los Anillos. Una perspectiva católica" Charles A. Coulombe en J.R.R. Tolkien. Señor de la Tierra Media - Edición de Joseph Pierce
. Ediciones MINOTAURO, págs 81-82)




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John Ronald Reuel Tolkien fue bautizado en la catedral de Bloemfontein el 31 de enero de 1892, y pocos meses más tarde se le tomó una fotografía en el jardín de Bank House, en brazos de la niñera encargada de cuidarlo. Su madre, junto a él, era evidente que gozaba de muy buena salud, en tanto que Arthur, siempre bien vestido, parecía a todas luces satisfecho con su traje tropical blanco y su sombrero de paja. Más atrás estaban los dos criados negros , una doncellla y un joven mucamo llamado Isaak, ambos alegres y algo sorprendidos por haber sido incluídos en la fotografía. Mabel encontraba objetable la actitud de los boershacia los nativos, y en Bank House imperaba la tolerancia, en particular con la extraordinaria conducta de Isaak, quien un día robó al pequeño John Ronald Reuel y lo llevó a su kraal para mostrar con orgullo la novedad de un niñito blanco. esto asustó a todo el mundo y provocó un gran revuelo, pero Isaak no fue despedido y, en muestra de agradecimiento hacia su patrón, llamó a su propio hijo "Isaak Mister Tolkien Victor", el último nombre en honor de la reina Victoria".



J.R.R. Tolkien. Una biografía Humphrey CARPENTER. Edit. MINOTAURO 1990, pág., 23

jueves, 9 de abril de 2009

Aborto: razones para un no

de 
Se presentó esta semana en Madrid el Manifiesto de los 1.000 contra la reforma de la ley del aborto. Más de mil científicos, universitarios y profesionales de la salud (empezaron siendo trescientos, como los de Leónidas, pero la cifra se ha triplicado en dos días) se pronuncian contra una iniciativa legislativa que este Gobierno ha querido convertir en bandera ideológica. Lo hacen con razones estrictamente científicas e intelectuales. Un Gobierno con decencia se lo pensaría dos veces antes de seguir adelante con su proyecto. Porque, se mire como se mire, los firmantes de ese Manifiesto tienen razón.
Una precisión importante: lo que está en discusión no es el aborto tal y como lo contempla hasta ahora la legislación española. Éste es un asunto sin duda susceptible de debates, pero no es el caso aquí y ahora. El caso aquí y ahora es una ley que pretende convertir un mal objetivo en un derecho subjetivo, y que lo hace por razones ciegamente ideológicas negando la evidencia científica más elemental. Contra eso se dirige el manifiesto de los mil.
Uno puede entender que hace medio siglo, cuando lo ignorábamos todo sobre el ADN, alguien negara al embrión la condición de vida humana, como si eso que crece ahí dentro fuera un mero agregado celular y, por tanto, pudiera ser considerado una excrecencia de la anatomía de la madre. Pero hoy sabemos perfectamente que “eso que crece ahí dentro” no es un tumor ni un grano, sino un ser con personalidad propia. El código genético se dibuja en el cigoto desde el momento de la fecundación –más precisamente: en un momento inmediato a la fecundación. Y si hay un código genético singular y distinto al del padre y al de la madre, ahí hay ya una vida diferente. No hay más vueltas que darle.
Si ahí hay una vida diferente, otorgar a la madre el derecho a aniquilarla es una decisión cargada de implicaciones tanto jurídicas como morales. Básicamente, estamos concediendo a una persona el derecho a eliminar la vida de otra. Si el modelo se aplicara a la relación entre la policía y el delincuente, entre el juez y el reo, entre el amo y el siervo o entre el siervo y el amo, nadie dudaría en levantar la voz: sería una intolerable manifestación de barbarie. ¿Hay alguna diferencia entre cualquiera de esos casos y el de conceder a la madre el derecho a aniquilar a un hijo? No faltará quien diga que sí. Bien: ¿cuál? Porque no termina de verse.
Como este asunto es evidente incluso para los abortistas, el Gobierno ha inventado un subterfugio que es el de la “vida viable”: el aborto será libre mientras el feto no sea viable, circunstancia que la ministra de Igualdad fija arbitrariamente en la semana veintidós. El argumento parece sensato, pero sólo superficialmente. En realidad es monstruoso. ¿Por qué? Porque subordina el derecho a vivir a la “viabilidad” de esa vida. ¿Y qué quiere decir “viabilidad”? ¿Autosuficiencia? Según eso, sería legítimo exterminar a cualesquiera ciudadanos, ancianos o enfermos, que no puedan valerse por sí mismos. Se olvida deliberadamente, por otro lado, que en condiciones normales el feto es siempre viable: su viabilidad consiste precisamente en permanecer ahí dentro hasta que le llegue el momento de salir. Un feto no es una pre-vida: es una vida cuya circunstancia específica se desenvuelve en el interior de la madre.
En el aborto hay un conflicto de intereses entre la madre y el niño no nacido, dice la ministra Aído. ¿”Intereses”? Aceptémoslo, pero ¿hay en nuestra sociedad algún otro caso de “conflicto de intereses” que se resuelva suprimiendo la vida de una de las partes? No. En consecuencia, si se reconoce tal conflicto, lo más sensato sería solucionarlo por la vía menos cruenta. Un buen camino podría consistir en prestar asistencia psicológica a esa madre para que resuelva su “conflicto”. ¿Acaso no se hace lo mismo, y con cargo al erario público, cuando un adolescente tiene conflictos con sus padres, o cuando un trabajador tiene conflictos con su jefe? Otro buen camino podría consistir en ayudar a la mujer a terminar ese embarazo y después dar el niño en adopción; en España hay miles de familias que tienen que marcharse a China o a Etiopía para adoptar a un niño. ¿Por qué no ponérselo más fácil?
Intelectualmente hablando, todo esto no hay por dónde cogerlo. La reforma de la ley del aborto que se propone este Gobierno es puro nihilismo. Niega la evidencia científica –la existencia de una vida singular en el embrión–, destruye un principio elemental del derecho –no puedes acabar libremente con la vida del prójimo–, convierte un mal objetivo en un derecho subjetivo, lleva la voracidad del Estado hasta el mismo vientre de las madres y crea un vacío moral. De paso, descarga el peso del fardo sobre unas mujeres que, hoy más que nunca, tienen sobradas razones para pensar que los demagogos las manipulan por puro interés político.
Ese Manifiesto de los Mil es el testimonio de una sociedad que no ha perdido el juicio, y es también la voz de la inteligencia contra la arbitrariedad sectaria de los dogmáticos. Los dogmáticos tienen hoy la fuerza, pero la razón está en la otra parte.

Un jueves para salir a la calle

CARLOS AMIGO VALLEJO

AL comienzo de esta Semana tan importante salíamos a la calle con ramos verdes de olivo en las manos: era señal de esperanza y de paz. Al que aclamábamos no era otro sino al Señor Jesucristo, el que trae la paz y llena de esperanza la vida del hombre. Salir a la calle, y de esta manera, es lealtad y coherencia con la fe cristiana, aunque tampoco hay que olvidar los riesgos que ello comporta.

Suele acusarse a la Iglesia de "meterse" en política, de ingerirse en los asuntos públicos. Más bien lo que había que reprochar es que los católicos no ejercieran su derecho a interesarse positivamente por todo cuanto atañe al bien común. Sería una inhibición tan cómoda como irresponsable, y lejos de cuanto el Evangelio exige de coherencia para el cristiano. Mi reino no es de este mundo, dijo el Señor. Por eso hay que trabajar para que el mundo sea verdaderamente un espacio del agrado de Dios.

Si se pretende camuflar la propia identidad, la presencia pública resulta falsa, engañosa y fraudulenta. Igual que es equivocado el pensar que lo mejor, para que se nos aceptara sin dificultad, estaría en que cada uno ocultara su fe y sus comportamientos morales, y que se limitara a un encuentro meramente humano, social. Se parte de la sospecha, del miedo a que el interlocutor sea capaz de aceptarnos tal como somos, como creyentes. Solamente con la sinceridad y el respeto a las diferencias es como pueden darse pasos firmes hacia una convivencia respetuosamente positiva.

Los derechos humanos -decía Benedicto XVI en la ONU- deben incluir el derecho a la libertad religiosa y a la unidad de la persona, aun distinguiendo claramente entre la dimensión de ciudadano y la de creyente. Por tanto, resulta inconcebible que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos, de su fe, para ser ciudadanos activos. Nunca debe ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos. La religión no puede limitarse a un culto íntimo y dentro de las paredes del propio templo.

Salir a la calle para ofrecer llanamente lo que cada uno tiene y vive. Que se nos reconozca lo que somos: hombres y mujeres de fe, cristianos. Con todas las consecuencias morales que ello comporta. Defender la vida humana desde la concepción hasta la muerte; practicar la caridad fraterna; comprometerse en la defensa de la justicia y del derecho; ser misericordioso; trabajar por la paz; tomar la cruz con Cristo, y seguir su camino, que ha de ser siempre el nuestro.

Como católicos, no tenemos vocación alguna para ser litigantes permanentes con las administraciones públicas, pero sí defensores de los derechos que nos asisten como ciudadanos y como creyentes. No nos consideramos víctimas de sistema alguno, sino testigos de Cristo resucitado. Tampoco queremos ser unas gentes destinadas a vivir en una escondida catacumba, sino dar testimonio del Evangelio a plena luz. No sólo no nos dejamos apabullar por los avances científicos y técnicos, sino que deseamos ser auténticos pioneros en el estudio y la investigación, pero respetando escrupulosamente el valor de la persona y guardando unos inexcusables principios éticos. No podemos permanecer como hombres y mujeres impasibles e indiferentes ante la injusticia y el sufrimiento de los demás, sino defender la auténtica dignidad de la vida humana en cualquier momento de su existencia.

Y tomar la palabra a Dios. "Habla, para que te conozcamos". Era una invitación para darse a conocer. Dime cómo hablas y sabré quién eres. Dios se adelanta a la petición y ha hablado de una manera elocuente, clara y fascinante. No deja indiferente a quien le escucha. Dios habla de sí mismo, cómo es su vida y su querer para el hombre y el mundo. Desvela el origen y el final de la humanidad. Señala el camino a recorrer en el itinerario de la existencia por este mundo. 

Esta carta de Dios está personalizada. Escrita para todos y enviada a cada uno, a fin de que se aprenda a conocer a Dios leyendo y escuchando su misma Palabra. ¡Te tomo la palabra! Que es tanto como decir: me fío de ti y llevo tu voluntad a las aspiraciones, al compromiso moral, a la esperanza en el futuro. La Biblia no es simplemente un libro para leer y guardar, sino sabiduría divina para vivir. Y si en el camino hay algún tropiezo, ya decían los santos Padres que en la Palabra de Dios hay medicina y remedio para todas las enfermedades del alma.

Cristo es la forma más viva y admirable y expresiva con la que habla Dios. Cristo es Dios. Cuando su Palabra cae sobre nuestra vida, cambia todo. Una muestra inigualable es lo que acontece y revivimos hoy, Jueves Santo. El Señor se humilla y lava los pies a sus discípulos. El hijo de Dios tomó el pan y lo hace presencia y vida suya. Toma la rigidez legal sin alma, ojo por ojo, y la transforma en la sabiduría del amor: amaos unos a otros con amor desbordado, como el que lleva a Cristo hasta la muerte para salvarnos a todos.

¿Dónde está la explicación para misterio tan sublime y tan esencial para la vida cristiana? El amor todo lo explica. Sin amor, la ceguera de las cosas de Dios está asegurada.

jueves, 2 de abril de 2009

El Requeté

"La boina colorada por cimera
y la cruz de Borgoña por blasón
y en el cinto la repleta cartuchera
y en el hombro un viejo mosquetón,
allá va por la blanca carretera
un robusto y apuesto mocetón
a defender resuelto la bandera
de Don Alfonso Carlos de Borbón.

El clarín del combate le demanda,
no hay tiempo que perder
¡España manda!
y es la voz de la madre justa ley,
por eso el requeté, gallardo y fuerte,
corre a enfrentarse con su misma muerte
por Dios, por la Patria y por su Rey"

miércoles, 1 de abril de 2009

Final de la guerra civil española

  Acta del final de la Guerra Civil, firmada por Franco: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo Franco. Burgos, 1º Abril 1939


La llegada de la II República significaba en la mente colectiva de todos los españoles, el inicio de un periodo democrático de protección y respeto de las libertades públicas. Sin embargo a lo largo de los tres primeros años de vida del régimen republicano, en incluso desde su misma llegada el día 14 de abril de 1931 se va vislumbrando el sectarismo anticlerical de una minoría muy gritona y bien organizada. El sentimiento anticlerical lo heredarían los movimientos anarquistas, comunistas y socialistas de la derecha liberal burguesa, entre otras cosas, porque la propia jerarquía católica se había dedicado a apoyar a la oligarquía burguesa y plutocrática instalada en el poder a partir del año 1833, y cuando en los años de la II Republica tienen miedo de perder el poder, se apoyarán en la Jerarquía religiosa. Esa connivencia y buen entendimiento entre la jerarquía católica y los caciques locales era contemplada por gran parte del pueblo como traición contra los derechos del mismo.


Esta problemática nace a partir de la aceptación por parte de la jerarquía católica de mantener en la inmundicia y la indignidad a miles de jornaleros y braceros sin tierras. Las ideas comunistas y anarquistas arrasarían, precisamente porque el cristianismo católico y el mismo carlismo en parte, habían abandonado y dejado a su suerte a los herederos de la masa campesina que en el siglo XIX formaron parte del bando carlista en sus consecutivas contiendas contra el régimen liberal burgués constitucionalista. La Iglesia Católica se había vendido a la oligarquía financiera y capitalista a cambio del presupuesto liberal burgués del Clero. Esto significaba en parte, cierto chantaje permanente que la oligarquía mantenía frente a la Iglesia Católica, haciendo que esta defendiera los intereses lucrativos de la plutocracia en el poder, y olvidara definitivamente los derechos legítimos y esperanzas populares. Así las cosas empeoraron con la llegada de los efectos de la crsis de 1929 que afectó profundamente los años 30 en España. El sectarismo anticlerical de muchas fuerzas políticas de izquierda, fundamentadas en lo anterior, se convirtió en un eje fundamental de sus actuaciones contra la Iglesia Católica, por ejemplo contra los Jesuitas, obligandolos a disolverse; contribuyó al despertar de un sentimiento religioso de corte integrista. El radicalismo de una parte daba la razón al radicalismo de la otra parte y ambos se alimentaban políticamente de adeptos organizados en revolución y contrarrevolución. Los esfuerzos de uno y otro bando por aparecer homogeneos y uniformes en cuanto a su anticlericalismo ateo o en cuanto a su religiosidad integrista ponía de manifiesto su error al contemplar la existencia de cristianos en ambos bandos nacional y republicano.

El papel del Carlismo ante la llegada de la II Republica fue en parte exceptico, pero no deja de sorprender la carta manifiesto del Rey Don Jaime III de las Españas, saludando la llegada del régimen republicano, confiando en el buen desenvolvimiento de la buena voluntad y el buen hacer de todos los Españoles pidiendo sinceramente a todos los carlistas que apoyen a la República, ya que el pueblo en su mayoría se había decantado por desprenderse del caciquismo oligárquico burgués que lo tenía oprimido y esclavizado. Tristemente no se quiere conocer el buen papel inicial de los carlistas durante el periododo republicano y se estudia al carlismo y a la antigua Comunión Tradicionalista como una panda antidemocrática de inadaptados. Todo lo contrario; pues la colaboración de los carlistas en los proyectos estatutarios de Estella (1931) para el País Vasco-Navarro y Nuria (1932) para Catalunya, no dejaba de ser sorprendente incluso para una misma izquierda hoy tan sensibilizada con los particularismos locales, cuando lo que realmente continuaba estando de moda era la uniformización y homogeneidad lingüistica y territorial al estilo jacobino de la revolución francesa. Esto por ejemplo en la tal actual memoria historica del PSOE actual y el señor Rodriguez Zapatero no se cuenta ni se dice absolutamente nada. Por ejemplo del propio carlismo catalán surgirá Unió Democràtica de Catalunya, cuyo representante es hoy Josep Antoni Duran i Lleida. El Carlismo apostaba por integrarse en la via democrática junto con otras fuerzas políticas que también, al igual que ellos habían estado marginados durante toda la dictadura de Primo de Rivera acabada en 1930. Una dictadura que por cierto unicamente toleró al sindicato UGT del PSOE, mientras que a los Carlistas y Anarquistas pisoteó, pero de esto tampoco se dice nada, se ve que no interesa. Continuemos!. La izquierda anticlerical hizo todo lo posible, en primer lugar, en poner encima de la mesa que el principal problema era la religión que había que aniquilar y aplastar junto a los valores cristianos sociales de la memoria colectiva. Esa persecución contra el sentimiento religioso de la sociedad será un error determinante que no va a solucionar los verdaderos problemas políticos y económicos del país. Los propios carlistas, el carlismo venía apostando por la articulación del desarrollo de Sociedades Cooperativas Agrícolas y por la puesta en marcha de la recuperación del Comunal de los Municipios y en definitiva la agrupación de la sociedad campesina al estilo incluso si se quiere decir socialista agrario y comunitario, pero de esto el sectarismo anticlerical de las huestes ateas tampoco quisieron darse cuenta, porque lo que estaba encima de la mesa no era el buen desenvolvimiento de la buena voluntad de los españoles, sino el boicot perpetuo y permanente contra los proyectos estatutarios inspirados por los Carlistas y contra los objetivos políticos y económicos del carlismo. Porque quizás: ¡esos clericales no pueden quitarnos el protagonismo a la izquierda política!. El caso es que la cosa empeoró, y de ella se aprovecharon los elementos extremos que luchaban por una guerra abierta, y propiciaban conspiraciones innumerables. La primera por cierto se había dado por Fermin Galan y García Hernandez, dos capitanes republicanos que se levantarían contra la monarquía de Alfonso "XIII" en la que gobernaba el dictador Miguel Primo de Rivera y su Partido Único: Unión Patriótica apoyado por la propia UGT del PSOE, caso curioso, una dictadura apoyada por un sindicato socialista contra toda la oposición. Sin embargo los golpistas Fermin Galan y Garcia Hernandez , al mismo estilo que Miguel Primo de Rivera, intentarían golpear a la monarquía fascista de unión patriótica. Fracasado el golpe, el devenir político dio e triunfo el 14 de abril de 1931 a la II República. La primera conspiración contra la republica la perpetuaron los militares en el año 1932 con Sanjurjo, general monárquico alfonsino, que no carlista, ojo!. Pero los militares no tenían pueblo que le apoyaran y la sanjurjada contra la republica fracasó. Pero la izquierda política radical anticlerical quiso ver en esta acción también a los carlistas y comenzó una serie de expropiaciones, robos y cierres de Circulos Tradicionalistas Carlistas, incautación de artículos de prensa, en fin toda una artimaña para anular políticamente a un carlismo que había hecho considerables esfuerzos de una democratización e inserción dentro del sistema republicano, pues por aquel etonces pesaban más las decisiones de los antiguos Jaimistas, mucho más democráticos y razonables que los integristas propensos a la guerra contra el ateismo militante. El boicot de las huestes anticlericales contra el Estatuto de Estella de 1931 fue el comienzo del sentir de un carlismo fracasado venido a menos por la vía democrática. El juego sucio y las trampas atribuibles y atribuidas a quienes boicoteaban el proyecto que había entre manos entre las gentes de la Comunión Nacionalista Vasca o Partido Nacionalista Vasco y las gentes de la Comunión Tradicionalista o Partido Carlista fracasaron estrepitosamente porque la izquierda afanosamente anticlerical lo consideraba ultramontano, cosa ridícula, pero en fin. Los republicanos socialistas se trabajaron a los Nacionalistas Vascos de Jose Antonio Aguirre para que zanjaran sus proyectos con los Carlistas, y al mismo tiempo la derecha liberal burguesa de la oligarquía que había venido gobernando España desde 1833 empezaría a trabajarse a los Carlistas. Los partidos como Renovación Española o Bloque Nacional eran elementos de la derecha Católica que si bien habían sido proclives al liberalismo económico capitalista en el pasado decimonónico, ahora defenderían el proteccionismo a ultranza en favor de la oligarquía que historicamente había combatido al carlismo. Sobre la mesa de negociaciones, quedaba bien patente la defensa del Tesoro de la Fe, y el partido Carlista o por aquel entonces Comunión Tradicionalista quedaba "Angelizado" en ser la "Guardia Civil de la Iglesia" en lugar de representar los derechos del pueblo en los temas concernientes a la defensa del Comunal de los Municipios y la vertebración Confederal de las Españas con la itroducción estatutaria. Así la introducción de los elementos integristas en las filas del Carlismo tuvo que ver con el consecuente olvido de la defensa de los Fueros e incluso del mismo Rey Legítimo para hacer hincapié en la defensa a ultranza de la Unidad de la Patria Española que estaba siendo puesta en duda por los elementos separatistas. Los postulados cooperativistas comunales y comunitarios carlistas serían olvidados y sacrificados en favor de los intereses capitalistas de los grandes propietarios y la oligarquía burguesa y terrateniente, pues el capitalismo ante el imparable avance de las fuerzas socialistas estaba en peligro. Una pena para el carlismo, tener que sacrificar tantas cosas para no defender nada propio, ni siquiera la bandera de la Cruz de Borgoña, finalmente apartada en favor de la roja y gualda símbolo de las luchas fraticidas durante las guerras carlistas, ante la propuesta del general Mola de llevar la bandera republicana tricolor para que todos creyeran que no se trataba de un alzamiento militar sino del restablecimiento de las libertades. Así fue como el carlismo y los carlistas fueron siendo marginados y boicoteados por los elementos anticlericales cada vez más crecientes y preponderantes quienes no consentían que los carlistas liderasen nada en la recien estrenada legalidad republicana, y para colmo, estos anticlericales se asegurarían de poner el dedo en la llaga para acentuar la posición de los carlistas y llevarlos a la inactividad democrática, al perseguirlos cerrando los propios circulos tradicionalistas en lugar de castigar a los golpistas del año 1932. La Sanjurjada del 32 le salió cara a todos aquellos que nada habían tenido que ver, pero que eran considerados sospechosos colaboracionistas del golpe, y la legalidad republicana con sus representantes políticos, imputaban a todo el carlismo colaboraciuonismo con dichos golpistas. La inexperiencia gubernamental de la izquierda anticlerical y la poca sensibilidad de muchos republicanos al cerrar circulos carlistas y perseguir ideas políticas, puso de manifiesto en muchas de las conclusiones a las que llegaban los carlistas, que una vez marginados y boicoteados de los proyectos estatutarios, acorraladas sus ideas, puesta en duda su Fe religiosa, parecía volverse abrir las puertas de la posibilidad insurreccional, de la que la minoría integrista ya hablaba. El sectarismo anticlerical y su boicot continuo, perpetuo y constante regaló la via insurreccional a los carlistas y a todos aquellos que no pensaban como decían los elementos de la izquierda republicana y socialista. Sobre todo estos últimos del PSOE, que iban a dar lecciones de democracia a todos, cuando habían ayudado a formar la dictadura de Miguel Primo de Rivera.

La II República nació de forma efímera porque no supo hacer amigos, se hizo enemigos por todas partes. Sus dirigentes, aquellos que fueron despertando la animadversión contra la religiosaidad social y popular, para empezar decidieron pegarle el palo a la Iglesia Católica, concretamente persiguiendo y clausurando la Orden de los Jesuitas, ¡¿Esto es verdaderamente democrático, señores?!. Seguimos, la imposición de la Escuela Laica tocó las narices a los curas y a toda la jerarquía católica. Tristemente, en lugar de invitarse a colaborar juntos, se miraban de reojo y con recelo. El cura diría: ¿que vas a explicar tu, sin nombrar a Dios? y el profesor civil diría: ¡Con la Iglesia hemos topado!. Pero la II Republica y sus dirigentes no supieron o no quisieron programar las necesidades más importantes y organizarlas de alguna manera, porque se embarcaron en varias empresas al mismo tiempo cuando no había suficiente dinero para llevarlas a cabo.

El ejército gubernamental era claramente proclive al monarquismo, pero una república que lo respetara hubiera sido suficiente para no tenerlos como enemigos. Los cierres de dos o tres academias militares y las restricciones en las condecoraciones que no fueran por méritos de guerra, asi como una renovación y "prejubilación" de ciertos cargos y el "destierro" de ciertos otros, tornó al ejército español partidario de una sublevación contra la República a la que miraba con muy malos ojos después de ver que se ponía en duda su unidad de la Patria, pues no les gustaba nada los proyectos estatutarios que planteban los carlistas en Euzcadi y Catalunya.

Por último el verdadero problemón que tenían que haber solucionado desde el principio sabiendo como estaba afectando la crisis de 1929 en España: La Reforma Agraria. La II Republica se había enemistado desde el principio con los señoritos oligarcas dueños de las tierras, y pretendía un reparto justo y equitativo de la tierra para quienes la trabajaban. Había fuertes diferencias, ya que el campesinado carlista eran pequeños propietarios agrícolas y campesinos que todavía disfrutaban de los beneficios del régimen comunal, pero no todos los campesinos tenían las mismas ventajas. Los jornaleros y braceros del sur no eran carlistas sino anarquistas y comunistas. Quienes eran carlistas y derechistas eran los grandes propietarios agricolas que estaban imbuidos de integrismo católico. Procedentes del partido Integrista y Tradicionalista, habían vuelto de nuevo al Carlismo por las ofensas de la república contra la Fe Católica, quisieron hacer del carlismo un partido "angelizado", un partido caciquil, dirigido por la oligarquía y elementos de la derecha parapetados en la defensa de la Fe, siempre, y lo hemos visto, y la historia actual nos lo ha terminado demostrando, utilizaban la Fe como escusa, cuando realmente defendían los dineros de sus bolsillos, los intereses lucrativos y financieros, en definitiva: el capitalismo. Ante la oganización de los elementos comunistas, socialistas y anarquistas, el capitalismo a esta oligarquía burguesa se le iba de las manos, y por ellos se construyó un verdadero bloque que utilizaba la defensa de la Fe católica como elemento contrarrevolucionario para en realidad preservar sus intereses económicos oligarquico-burgueses-financieros y capitalistas. Eran los conservadores, los herederos de quienes habían hecho la reforma agraria liberal burguesa y habían puesto los bienes del pueblo y de la Iglesia Católica en manos de la burguesía capitalista y mercantil bajo el proyecto desamortizador de vender las tierras y bienes al mejor postor. Eran los conservadores, que en el siglo XIX eran acusados por los carlistas como panda de ladrones, porque conservaban en sus manos los bienes robados a la Iglesia Católica y al pueblo campesino sus tierras comunales. Resulta curioso porque los herederos de estos piratas conservadores, de estos ladrones, serían quienes se sublevarían contra la II República junto a los Carlistas. ¿Y que les unía? ¡Unicamente el Tesoro de la Fe!. Tristemente así fue como el carlismo apostó por su brazo armado, no era la única fuerza política que lo hacía. recordemos las milicias paramilitares de Esquerra Republicana de Catalunya, porque parece ser que tdo el mundo se acuerda de los Requetés, como si unicamente hubieramos sido los carlistas los unicos organizados de forma paramilitar, cuando la realidad sea dicha, todo el mundo, desgraciadamente estaba organizado de manera, si se quiere decir, fascista. Ante un encuadramiento uniforme, homogeneo ante los respectivos lideres de los partidos políticos. La influencia fascista europea se dejaba sentir también en España. Se pasaba de las palabras al recurso de la violencia de las pistolas. Era una locura por la que las dos Españas iban a enfrentarse.

Si se hubieran llevado a cabo primeramente y como unica empresa política-económica el reparto equitativo de la tierra a los campesinos, braceros y jornaleros, muy posiblemente se habría acabado con la violencia política anarquista. A nadie interesó, pues no se hizo. El gobierno y su legalidad republicana quiso comenzar un proyecto de expropiaciones a cambio de compensaciones económicas a la minoría terrateniente, cuando lo que tenían que haber hecho desde el principio era sacrificar a esta minoría terrateniente en favor de todos y arrebatarles lo que ellos y sus padreshabían usurpado anteriormente a la Iglesia Católica y al propio pueblo campesino. Se hubiera zanjado así el malestar social, y la violencia anarquista. Hubiera sido un buen comienzo, una buena empresa para tratar de crear una clase media y mejorar las condiciones de vida de la mayor parte de la población española que era campesina y jornalera.

Una vez mejorados los niveles de vida de la población, entonces llevar a cabo otras medidas político- económicas, mientras no. Así se hubiera solucionado el malestar en el campo. Y en las ciudades habría dado crédito a los proyectos de la izquierda socialista y comunista en cuanto a la organización de cooperativas de forma socialista y autogestionaria, haciendo hincapié en que los dueños de las empresas y fábricas fueran los obreros y trabajadores en lugar de los empresarios quienes las cerraban, debido a la crisis, generando despido y malestar social, debido al incremento del paro y los altos niveles de inflación. Pero esto no lo tuvieron en cuenta, porque se enrolaron en el debate anticlerical, señalando de mala forma a los católicos. Las tímidas medidas republicanas llevaron en 1934 a la revolución de Asturias, un intento favorable a un golpe de estado por parte de la izquierda socialista y radical contra la República, pues sus gobernantes de centro-izquierda habían desistido en defender, como digo, aquello que hubiera tenido que ver con lo realmente prioritario: acabar con el hambre, y por tanto llevar a cabo la repartición de tierras a los campesinos. La derecha burguesa y la oligarquía terrateniente no quería ni oir hablar de ello, pues defendían a los grandes propietarios, a los señoritos a quienes encima, el gobierno republicano compensaba por expropiarles las tierras, para entregarlas al campesinado que se moría de hambre. Estos oligarcas, junto al ejército protagonizaron con la ayuda de Falange y el Carlismo el golpe de estado del 18 de Julio de 1936. Cada grupo dentro de los golpistas tenían sus propios intereses y los Carlistas habían claudicado en muchas de sus preferencias, salvo en la defensa de la Fe, la restauración dinástica legitimista, y la puesta en marcha de un gobierno democrático, que en principio sería de concentración nacional, para devolver a los ciudadanos sus legitimas libertades, consideradas secuestradas por la republica que devenía en comunismo ateo. Pero el golpe no salió como quisieron los militares, quienes cada vez descubrían que los carlistas les hacían sombra, y quienes querían utilizar al pueblo carlista para alcanzar el poder político y entregarlo finalmente a los militares, cosa que el carlismo se negaba obviamente. De hecho había dirigentes carlistas como Don Tomas Caylà Grau que eran contrarios al golpe contra la República junto al ejército, considerado por los carlistas como enemigo secular de las libertades tradicionales defendidas históricamente por los Carlistas. Pero claro!, los militares necesitaban pueblo, tenían que dar aire popular a la sublevación y la encontraron en las masas carlistas.

Franco emergió como el lider indiscutible del alzamiento debido a las diversas y siniestras desapariciones de los conspiradores contra la Republica. Franco no tardó en darse cuenta que era necesaria incluso la eliminación física de aquellos, que dentro de su "mismo bando", pudieran hacerle sombra. No dudó en desterrar a Don Javier de Borbón Parma, Príncipe Regente heredero del Carlismo, y futuro representante de la Dinastía Carlista a la muerte de Don Alfonso Carlos I, Legítimo Rey de las Españas, quien había estado de acuerdo y firmado la sublevación de las masas carlistas contra la república. Sin embargo como digo frente a la oposición militar de Franco y sus partidarios, Don Javier de Borbón decidió crear una escuela de oficiales carlistas, cosa que le valió su primera expulsión de España. Al Jefe delegado de la Comunión Tradicionalista Don Manuel Fal Conde también se le comunicó que se exiliara, de manera que el Carlismo a la muerte de Don Alfonso Carlos I, quedó bien descabezado y sus masas fueron la vanguardia masacrada de varios de los Tercios de Requetés de los ejércitos nacionales. Los Requetés son pueblo carlista, convertidos en soldados cruzados en pié de guerra. Y se consideraban así mismos soldados en defensa de la religión cristiana católica y la verdadera Fe, quienes luchaban por Dios, por la Patria, y por el Rey. Franco no tardaría en descabezar a la Falange y liberarse de Jose Antonio Primo de Rivera, efectivamente, lo condenaría a muerte en manos republicanas al no pretender considerar intercambiarlo por otros prisioneros. La suerte de Don Javier de Borbón Parma fue parecida posteriormente, cuando desde su residencia en Francia, colaboró con comunistas y anarquistas miembros de la resistencia francesa contra los Nazis, y fue detenido, comunicándoselo Hitler a Franco, diciendo que tenían prisionero al prestigioso líder carlista Don Javier de Borbón Parma, con la intención de entregarlo a las autoridades dictatoriales españolas. La respuesta de Franco fue la siguiente: "¡No conozco a este hombre!". Franco condenaba a muerte a Don Javier de Borbón Parma, pues al no reclamarlo, y al negarse a reconocerlo como Jefe de los Requetés, las autoridades Nazis de Hitler lo metieron en el campo de concentración de Dachau. Finalmente salvaría su vida gracias a otros compañeros presidiarios no carlistas, de izquierdas además.

Este inciso es importante porque con ello trato de justificar que los carlistas no hubieran participado en la contienda civil si no se hubieran sentido dañados en en la Fe, que era uno de los pilares fundamentales.

La ideología y pensamiento carlista no es una ideología de guerra, ni quiere imposibilitar al resto de fuerzas políticas ideológicas a su legítima representación. Sin embargo ciertos presupuestos ideológicos autoritarios, basados en sesgos estraidos de la interpretación de la Tradición, llevaron al bando nacional a comportarse de forma criminal contra el ya vencido bando republicano a partir del 01/04/1939. Un castigo que resultó ser 40 años de dictadura franquista, manipulación histórica de la memoria colectiva de todos los españoles, secuestrada por aquella panda de militarotes dirigidos finalmente por el tio Kiko, tapón, regordete, vocecilla de acomplejado, y criminal dictador. Se rio de los carlistas y nos lo demostraría en el atentado de Begoña contra los Carlistas. La falange dominaba el régimen y los carlistas estaban considerados fuera de juego, sin embargo protestaban por lo que consideraban y era la dictadura reción impuesta de un nuevo Oliver Cromwell. Ese dictador, el tio Kiko o Franco, y quienes le acompañaban jamás esperarían el resultado de la reacción carlista frente a la utilización a la que se les había sometido desde la órbita militar. El resultado fue lo que hoy conocemos como Partido Carlista. Las gentes del pueblo carlista asumimos nuestro pasado como memoria colectiva compartida con el resto de españoles, y por lo menos por mi parte, ello nos debe servir para no cometer jamás una lucha fraticida por ninguna idea. ¡No mancharemos nuestras manos de sangre en nombre de nuestras ideas!, demasiadas barbaridades y brutalidades en nombre de muchas ideas, se han cometido ya, y esto lo ha sufrido la población civil y sobre todo los niños, tanto que se acuerdan de ellos, algunos, cuando quieren, pero los niños de los rojos, ¿acaso no valen nada?. Los responsables de la guerra civil no son solo, y unicamente los miembros y representantes del llamado bando nacional, sino también del republicano, quienes muchos de ellos tensionaron las cuerdas para que se produjeran golpes de estado que consiguiesen los mismos fines dictatoriales pero a la inversa. Podríamos hacer historia ficción pero los hechos estan ahí. Los Carlistas reconocemos nuestras responsabilidades, pedimos perdón al mismo tiempo que lo piden los representantes del bando contrario y nos comprometeremos en conservar la memoria histórica global, de todos, no solo los de una parte, pero también señalar quienes se aprovecharon de aquella lucha fraticida, y he de decir que la oligarquía burguesa y capitalista, fue muy inteligente porque siempre detentó el poder y utilizó a todos las gentes idealistas y con buenas intenciones para imponer finalmente el pragmatismo neocapitalista burgués de la plutocracia. Defender las libertades no es defender un sistema injusto capitalista. El Carlismo salió mal parado, estuvo en el bando de los vencedores, ganaría la guerra, y en parte se desquitaría de las tres grandes derrotas sufridas durant las guerras carlistas del siglo XIX, sin embargo perdería la paz. El Carlismo fue vencido en el bando vencedor, utilizado como partido angelizado, fue y sigue siendo incomprendido por todos. Su idealismo legitimista puede que sea un sueño, una utopia que ahora pasa por el socialismo autogestionario y la restauración de las legitimas libertades tradicionales y forales. La existencia de este blog intenta dar testimonio vivo y joven del carlismo y tratar así de alejarlo de quienes se sirvieron de él: la derecha burguesa conservadora y liberal. Hoy el Carlismo sigue vivo, e intenta superar lo que fue la guerra civil española, para bien de todos los españoles.

Finalmente considerando a mucha gente del bando republicano, sus legitimas reclamaciones, sus muertos, en definitiva sus gentes, quienes no han sido reconocidas por la dictadura franquista, exigen de una memoria histórica, pero una memoria que tampoco puede olvidar a las víctimas del bando nacional, curas, monjas, pueblo en general también.

Franco no merece estar enterrado en el Valle de los Caídos. Franco no cayó, no murió luchando, él, no fue un idealista, ni carlista, ni republicano. Franco fue un cómplice para la reinstauración de la plutocracia burguesa y su monarquía neoliberal. Puede que el dictador Oliverio Cromwell este todavía representado en su estatua de bronce, aun hoy, frente al Parlamento, sin embargo al llegar la restauración inglesa después de la guerra civil, y la dictadura puritana de Oliver Cromwell; Carlos II Estuardo, Rey de Inglaterra no tuvo ningún complejo con desenterrar al dictador, de donde estaba, coger sus restos y repartirlos por las cuatro puntos cardinales a lo largo de todas las Islas Británicas. Un gran gesto que le honra, a ese Rey inglés. Aquellos que persiguen la restitución de las estatuas franquistas en sus antiguos lugares públicos, deberían conformarse con ello, pues al dictador Cromwell lo desenterraron los ingleses, porque mandó asesinar a muchos realistas ingleses, incluido el propio rey Carlos I. Quizá los restos del tio kiko merecieran el mismo fin, aunque supondría reavivar viejos odios.

No se lo digas a mamá

Me gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres. Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres. Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella. Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica ya ha diagnosticado ante un aborto.

El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de la vida sexual. Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado. Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está tan capacitada para abortar como para casarse.

Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse, por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida. Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia. Me gustaría saber quién le va a informar a una adolescente de dieciséis años de que si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va a apoyar ante semejante circunstancia. ¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga, con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé? Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difícil adolescencia. Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada. Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres. Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la ley del aborto? Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del "no se lo digas a mamá porque no la necesitas". Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre

Mariló Montero|Diario de Sevilla