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sábado, 16 de agosto de 2008

10 de agosto, una fecha para el recuerdo

EL tiempo pasa veloz. De nuevo tenemos ante nosotros otro 10 de agosto. Una fecha de tristes recuerdos para nosotros los jerezanos, pero necesaria su imperecedera memoria. Fue la fecha del martirio de nuestro paisano Antonio Molle Lazo, que como he recordado en anteriores ocasiones fue asesinado por milicianos del Frente Popular el 10 agosto de 1936 en el pueblo de Peñaflor por no querer hacer apostasía de su religión católica y sus firmes convencimientos cristianos. 

El momento actual para el mundo no es bueno. La economía después de unos años de bonanza desconocida se ha sumergido en un periodo de depresión desconocido por su magnitud. Este grave asunto para el bienestar de los ciudadanos es motivo de preocupación para los políticos, incapaces de controlar la situación. Pero ha paralizado en cierta medida los vientos de la venganza y el revanchismo que presiden al Gobierno actual. La historia continua inmutable. Pasarán los tiempos, las modas, las tendencias políticas, mas los cimientos sobre los cuales se edificó nuestra historia, la del mundo, permanecerán inmutables. Arrancar de las calles les los rótulos, derribar estatuas, deformar los hechos, no producen el éxito perseguido por los que los realizan. La historia necesita el beneficioso paso del tiempo la para que se analicen con objetividad los acontecimientos y obtengan conclusiones razonables. 

El diez de agosto, amén de otros, se conmemoran dos hechos notorios, con una cierta interconexión. El primero era el levantamiento fracasado (10.08.1932) del general José Sanjurjo, conocido como la Sanjurjada, premonitorio de la Guerra Civil Española (1936/1939) que terminó con la deportación al Sahara (Ifni) de los sublevados y el exilio voluntario (1934) del General a Portugal. No regresaría hasta que se produjo el segundo levantamiento el 17 de julio de 1936 para tratar de tomar el mando en el Gobierno provisional de Burgos, pero murió en un accidente de aviación, lo que dio un giro importantísimo a la historia, pues propició que otro general, Francisco Franco Bahamonde, asumiese esta responsabilidad que duró cuarenta años. José Sanjurjo (Pamplona 1872 -Portugal 1936) era huérfano de un coronel carlista. Ascendió por méritos de guerra hasta el generalato. Conoció y combatió en Cuba bajo las órdenes de don Miguel Primo de Rivera. Secundó su pronunciamiento colaborando estrechamente con el mismo en el Desembarco de Alhucemas, que acabó con insurrección de Abd­el- Krim consolidando el Protectorado Español en Marruecos. Fue director general de la Guardia Civil con el Gobierno de la II República con Azaña y en tal cargo estaba cuando el Rey Alfonso XIII dimitió y marchó voluntariamente al exilio. 

El segundo hecho a recordar el 10 de agosto es el asesinato con torturas y martirio de nuestro paisano Antonio Molle Lazo, cuyos restos mortales descansan en un mausoleo en la Basílica del Carmen en olor de santidad. Ante su sepulcro rezan aún muchos jerezanos que lo consideran santo. Nació el 2 de abril de 1915 en Arcos en el seno de una humilde familia. Su padre era representante del comercio. Cuando tenía cinco meses sus padres se trasladan a Jerez. Se educó primero en un parvulario y luego en el Colegio de la Salle. Era activo, trabajador, estudioso, sociable y con grandes convencimientos católicos heredados de sus padres. Practicaba y defendía con ahínco su religión católica que entrañaba entonces un grave riesgo. Fue encarcelado junto con su hermano por defender el Convento de Santo Domingo de su profanación. Junto a sus hermanos (tres) Carlos y Manolete, se incorporaron voluntarios al Tercio de Requetés de Ntra. Sra. de La Merced para combatir por sus ideales en la guerra civil de 1936. 

Su martirio ocurrió en Peñaflor el 10 de agosto de 1936. Estando en dicha población junto con otros (escasos) requetés defendiendo el Convento de las Hermanas de la Cruz, se quedaron sin municiones. Antonio fue prendido por los milicianos cerca de la estación, golpeado y maltratado ferozmente. El jefe de la estación fue testigo de excepción. Le intimidaron para que hiciese apostasía de su fe y para que gritase "! Muera España y viva Rusia!", a lo que respondía "! Viva España! ¡Viva Cristo Rey". Le cortaron las orejas, le vaciaron un ojo con un machete y el otro de un puñetazo. Le cortaron la nariz sin conseguir sus propósitos. 

Recientemente he estado en Melilla. Tuve la oportunidad de visitar el acuartelamiento donde está el Regimiento de Caballería Acorazado Alcántara N° 10, unos de los regimientos de mayor glorioso pasado de España. Fue creado el 19 de febrero de 1656 en Flandes y ha recibido distintos nombres hasta el actual. 

Visité los panteones de los héroes en el cementerio de Melilla. Era una soleada mañana del mes de junio. Reinaba el silencio en medio de la solemnidad de tanto español muerto heróica mente y tristemente olvidado. Sólo unas flores secas sobre un altar eran el exiguo tributo que la Historia les ofrecía. Docenas de la lápidas los recordaban. Sentí un respeto enorme por todos ellos. Me arrodillé y recé a Dios por sus almas y les prometí que mientras pudiese, su sangre derramada por la patria española permanecería caliente y su recuerdo fresco. 

Por eso asevero que el 10 de agosto es una fecha para recordar y reflexionar. España ha sido una nación importante en el concierto mundial, protagonista de un pasado glorioso al que le debemos nuestro presente. 

La Historia hay que conocerla, amarla y valorar sus protagonistas que no son otros que los hijos del pueblo español.

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