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viernes, 11 de febrero de 2011

Así se cambian las cosas

No lo que se pretendía cambiar, sino los que pretendían cambiarlo, entiéndase.

Estos suelen ser los pasos habituales en la evolución de la autodescripción de personas, partidos políticos y medios de comunicación, cuando la "estrategia", la visibilidad y el juntar mucha gente se vuelve más importante que cambiar lo que se quería cambiar o hacer lo que se quería hacer:

Casilla de salida: Católico (y ya está; sin aditivos, colorantes ni conservantes).

1º: Católico, y lo digo sin complejos (Excusatio non petita, mal empezamos).

2º (pasado un tiempo): "De inspiración cristiana" (y espiración tirando a modosita).

3º- "Huyendo de los radicalismos" (de pronto, el "catolicismo sin complejos" de hace dos días es rebautizado como "radicalismo").

4º- "De derechas, pero sin complejos" (orgullosos de serlo, "la nueva derecha", "la refundación de la derecha", "la buena gente destepaís", etc.). Nótese la recurrente obsesión por los complejos que uno no tiene.

5º- "Liberal-conservador" o también "Derecha moderna y europea" (aunando voluntades, tendiendo puentes, lo importante es sumar, etc).

6º- "Moderado y centrado" (crear una mayoría suficiente y tal).

7º- "En este partido cabe todo el mundo" (excepto los de la casilla de salida, claro; los del punto 1 caben siempre y cuando no digan que nos votan, y los del punto 2 vienen muy bien para la foto).

Apuesto a que son capaces de identificar personas, partidos, asociaciones y medios de comunicación en casi todos los estadios de evolución de esa especie denominada "católicos en la vida pública".

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