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sábado, 20 de febrero de 2010

El Carlismo como movimiento político interestamental de los "pequeños de España" frente al clasismo capitalista de la revolución liberal burguesa

  Imagen que representa los Tres Estados, Estamentos o Cuerpos Sociales existentes durante el Antiguo Régimen. Las ilustraciones, en la mayoría de los casos ponen en evidencia el pensamiento de la burguesía cuando ésta, trata de criticar el sistema de Antiguo Régimen. Existe una historia negra sobre el mismo modelo, escrita por la propia burguesía capitalista. Las cosas eran mucho más complejas, incluso en los mismos estamentos sociales, reducidos por aquel entonces a tres, se encontraban inscritos "Grandes" y "Pequeños". Acostumbrados al absorvente papel del Estado y sobretodo del Mercado Neoliberal Capitalista, las redes sociales vuelven a la palestra gracias a Internet y a otras formas de entender la sociedad. La sociedad busca verse reflejada de otra manera alternativa incluso a la de los partidos políticos de cuadros convencionales del partidocratismo plutocrático burgués. El Carlismo, surgió también como una alianza interestamental de los "Pequeños" de España que se vieron amenazados y empobrecidos por las medidas desamortizadoras, liberalizadoras y privatizadoras del sistema liberal capitalista que impuso la burguesía capitalista a partir del año 1833. Hoy busca al mismo tiempo el desarrollo de los Cuerpos Sociales Intermedios Autogestionarios .


Durante el Antiguo Régimen, la sociedad medieval, feudal y moderna estaba organizada a través de lo que podríamos considerar como redes sociales representadas en los diversos estamentos: Clero, Nobleza y Brazo Real o Tercer Estado. La evolución natural de dicho sistema fue roto por la revolución liberal burguesa, por la limitada promoción de los individuos, por el afán burgués de la privatización y control de los recursos y los medios de producción mediante el capital. La burguesía capitalista representaba el poder del dinero, un poder abstracto, pero realmente efectivo, que llevaría a la burguesía capitalista a tomar el control del Estado, eliminando el resto de Estamentos, y convirtiendo el Estamento burgués en el monopolio nacional denominado: PATRIA, en la cual desarrollarían un mercado nacional, con los capitales recien traídos de las Américas independizadas. La burguesía capitalista, había pasado de ser complice y promotora del absolutismo despótico de los reyes, a ser la causa del hundimiento de la Corona. La Corona era el símbolo de poder arbitral, administrador de Justicia, representado en la persona del Rey, cuyos poderes estaban limitados por los propios Estamentos, denominados también Estados, o Cuerpos Sociales.

La revolución liberal burguesa, patrocinada por la Oligarquía Financiera y Capitalista, dirigió el golpe de "Estado" contra el sistema de Antiguo Régimen, utilizando a la otra parte del Estado o Estamento que conformaba el Brazo Real, es decir, el campesinado, el pueblo llano, el pequeño artesanado, los jornaleros. La burguesía capitalista utilizó al pueblo llano como ariete para aplastar el modelo político-económico y social de Antiguo Régimen, una vez habían abusado del mismo y utilizado la institución de la Corona, para llegar a ese extremo.

El Antiguo Régimen era un sistema injusto, clientelar y arbitrario, pero el nuevo régimen liberal burgués capitalista sería mucho más injusto, ultraclientelar, y sobretodo individualista e impersonal. El hecho de la existencia de la arbitrariedad probaba, por ejemplo la existencia de una justicia efectiva y real personalizada en el Rey, por ejemplo. Sin embargo, nuestra justicia impersonal nacida del sistema liberal burgués no es más que la traición del hecho de la irretroactividad de la aplicación de la justicia. Fue la burguesía liberal capitalista, la que no quiso responsabilizarse de los sucesos revolucionarios, y por ello aplicarían el principio de la no retroactividad, la prescripción de las leyes y los delitos. Así abolirían todo el pasado histórico de un plumazo, haciendonos ver que lo que somos hoy se lo debemos a ellos, a la burguesía y sus derechos egoistas y plutocráticos.

Varias razones llevarían a la burguesía capitalista a acabar con el Antiguo Régimen, y para proyectar su destrucción llevarían al imaginario colectivo la crueldad y la arbitrariedad y los malos usos de la aplicación del sistema antiguo. Existían unas instituciones Gremiales, redes cerradas de trabajadores que se ponían de acuerdo para pactar el precio de los bienes que fabricaban con sacrificio. Gremios, considerados como el monopolio sindical de los trabajadores, que tanto para aprender, como para desempeñar sus oficios debían pasar por el mismo y eran garantía de un salario digno. Los Gremios eran los Sindicatos del Antiguo Régimen, que molestaban profundamente a la Burguesía Capitalista, porque los primeros se reunían y pactaban los precios de venta de los productos que habían fabricado, mientras que los segundos afirmaban que el precio de los bienes debía venir dado a través del equilibrio capitalista de las fuerzas de la oferta y la demanda. Otra de las cuestiones que molestaba a la burguesía capitalista era no solo la inflexibilidad de los precios y los salarios de los trabajadores, sino la imposibilidad que encontraban en el Antiguo Régimen de hacerse con el control de los medios de producción y los recursos naturales. Era una imposibilidad relativa, pues lejos de la Corona, practicaban sus desafueros, a los que mas tarde nos acostumbrarían, sin embargo en los Reinos peninsulares la Tierra estaba ligada y vinculada a los apellidos de las familias de la aristocracia, ya fueran pobres, ya fueran ricas, o empobrecidas, la tierra no se podía comprar ni vender porque la propiedad de la tierra estaba considerada amortizada, eran bienes que servían para testar, para heredar. El recurso natural de la tierra, era un elemento transgeneracional e intergeneracional. Los representantes de un determinado eslabón de la cadena, dentro de la genealogía familiar, no podían hacer lo que les diera la gana con la propiedad de la tierra, porque les correspondía exclusivamente su uso, pero no su desvinculación de la tierra.

Pero la burguesía capitalista, dueña del poder abstracto del dinero conspiraba para desvincular a la aristocracia y a las familias campesinas de la propiedad de la tierra.

La revolución liberal burguesa alcanzaría con el tiempo eses proyecto: la desvinculación del ser humano con respecto a la tierra y a la naturaleza, atrayendolos con el poder del dinero, estableciendo el capitalismo.

Para ello, la burguesía capitalista establecida en el poder, hace valer una vinculación monetaria de la propiedad de la tierra. Y es en este caso la diferencia fundamental que existe entre el Antiguo Régimen y nuevo régiemen liberal burgués: la concepción de la propiedad de la tierra. La concepción de la propiedad de la tierra por parte de la aristocracia de antiguo régimen, es feudal porque la tierra está vinculada a las familias y no es posible desamortizarla, porque se trata de un bien intergeneracional. Sin embargo, la burguesía romperá con esta concepción, desamortizando la tierra, y poniendo entre la misma y el hombre, el sucio dinero de la falsa vinculación. La tierra pasará a estar desamortizada, mercantilizada, y sujeta al mejor postor. Sin embargo en la sociedad de Antiguo Régimen, la tierra no era propiedad exclusiva de la aristocracia terrateniente, porque de alguna manera, a través del derecho consuetudinario, estaba compartida entre la aristocracia y el campesinado, entre la Iglesia y el campesinado. Las familias campesinas vivían del derecho de usufructo de la tierra, y una parte de los frutos extraidos de la misma iban a parar a la aristocracia que les garantizaba su protección, a través de las relaciones feudo-vasallaticas.

El liberalismo burgués capitalista se estableció rompiendo esta vinculación feudal del hombre y la tierra, para pasar a una vinculación monetaria entre el hombre y la tierra. Así, la burguesía para atraerse a la nobleza lleva a cabo una reforma gubernamental intrduciendo la desamortización de la tierra y la privatización de la misma. El resultado de ello fue, junto con la crisis agraria, la expulsión de las familias campesinas de las propiedades de los "nuevos" terratenientes que parcelaban sus propiedades, con lo cual dichas familias campesinas se vieron obligadas a abandonar el mundo rural para trabajar en las ciudades y en las industrias y fabricas de la burguesía capitalista. Así el campesinado y el pequeño artesanado, pasaban de ser dueños de los medios de producción, a ser meros instrumentos alienados de la producción en cadena que suponía el propio funcionamiento de un sistema capitalista, que les sobrexplotaba y los trataba como una mercancía más, una fuerza de trabajo concentrada y humillada ante el poder del capital.

Surgiría entonces, la respuesta, al abuso de la burguesía capitalista, desde el mismo comienzo de su revolución liberal, muy contestada por el CARLISMO y los Carlistas, críticos con el proceso desamortizador, señalaban el fuerte empobrecimiento de las familias campesinas, del pequeño campesinado, artesanado manufacturero, de la aristocracia hidalga y del clero rural y bajo clero de las ciudades. El Carlismo aparecía como la armonía interestamental de los estamentos que conformaban el antiguo régimen, con la característica extraordinaria de ser símbolo de la agrupación de los "Pequeños de España" frente a los "Grandes de España", ya que la burguesía capitalista, a través de sus medidadas económicas liberalizadoras, capitalizadoras, individualistas, mercantilistas, egoistas, y lucrativas, había conseguido atraerse, con la fuerza del poder del dinero, permitiendo que la alta aristocracia se dedicara al comercio, a las finazas, a través de las firmas de realez Cédulas que firmaría su Majestad, adulada por la burguesía antes de la revolución, permitiendo el ejercicio del comercio y las finanzas, actividades tradicionalmente innobles, a los miembros de la alta aristocracia, que se podrían casar al mismo tiempo con las hijas de los burgueses proveyendo a éstos de títulos nobiliarios, ennobleciendo a la burguesía. Así, lo que antes eran cuerpos sociales representados por los Estamentos: Clero, Nobleza, y Brazo Real o Tercer Estado, quedarían divididos entre si, entre "Grandes" y "Pequeños", entre "Altos" y Bajos", siendo los grandes los representates del moderantismo político del partido moderado y transaccionista, representantes de la ilustración y el liberalismo economicista burgués de las enseñanzas del capitalismo protestante y anglosajón. Éstos "Grandes", representaban el LIBERALISMO, frente al CARLISMO de los "Pequeños". Esos "Pequeños de España" representarían la armonía interestamental del Carlismo, que les llevaría a confluir el comun denominador de su progresivo empobrecimiento, que significaba la instauración por los "Grandes de España" del régimen liberal burgués capitalista.

Todo fue facil cuando el liberalismo burgués dispuso la disolución hipotética de los Estamentos, bajo el principio de "Un hombre, un voto", pero la verdad fue que el único Estamento que sobreviría sería el Estamento o Estado Burgués, con la proyección de la destrucción de los otros Estamentos o Estados o Cuerpos Sociales, ya que todo quedaría establecido por la única capa del liberalismo burgués capitalista.

El Campesinado y el pequeño artesanado, engañados por las falsas promesas revolucionarias liberales, quedarían inscritas al Carlismo Sociológico, porque las desamortizaciones de las tierras Comunales de los Municipios, las privatizaciones de las tierras del campesinado, quedaban en manos de los nuevos ricos y la oligarquía burguesa terrateniente que las podía comprar, entregando dinero al Estado, dinero que éste Estado Liberal Burgués, utilizaría para formar un ejercito de 130.000 soldados nacionales para aplastar a los Carlistas, que en su mayoría eran campesinos con bieldos, vinculados al Foralismo, leales a la institución de la Corona Legitimista representada por el Infante Don Carlos María Isidro de Borbón, S.M.C. Don Carlos V de Borbón, gentes del mundo rural de profundas costumbres y creencias enraizadas en un cristianismo católico, que significaba un elemento de su religiosidad popular, donde destacaba la solidaridad cristiana, la vida campesina colectiva de usos comunitarios, y un fuerte sentimiento por la representación política que significaba el Pacto Foralista de la democracia popular antigua existente en los antiguos Reinos Cristianos y que estaba aun vigente en el Reino de Navarra y los Señoríos Vascos. Fueros que todavía se recordaban en Catalunya y en València, como constituciones históricas propias y que serían reclamadas por el Carlismo y sobre todo por la Legitimidad Monárquica representada en los Reyes de la Dinastía Carlista.

Tres Guerras Civiles señalarían la España del siglo XIX, las denominadas Guerras Carlistas, que no significaron unicamente la defensa de una obción dinástica considerada, como lo era la legítima, al conculcar los liberales burgueses las leyes históricas y monarquicas de sucesión a la Corona, con la intención de hacer recaer la Corona en una niña, Isabel "II", que significaría el triunfo y apogeo del liberalismo capitalista en el control de los resortes del poder, llevando a cabo la revolución liberal burguesa, estableciendo los intereses mercaderes, financieros, comerciales, materialistas, individualistas lucrativos y capitalistas.

El Carlismo denunció el establecimiento de la usurpación del Trono, de las instituciones populares de Antiguo Régimen, denunció la aniquilación de parte de las mismas, combatió al liberalismo burgués capitalista en el campo de batalla, representando la lucha del campesinado, de las masas empobrecidas, de los "pequeños de España" frente a los grandes propietarios de la Oligarquía Capitalista y Financiera.

Surgiría también el movimiento obrero contestatario contra el capitalismo liberal burgués individualista del siglo XIX. La burguesía capitalista había establecido un sistema parlamentario en el cual dominaba la partidocracia burguesa. Eran partidos de cuadros, de notables, que buscaban el lucro individualista, defensores del orden idustrial, financiero y capitalista, despreciaban el mundo rural que defendía el carlismo. La burgesía capitalista aplastó el modelo de antiguo régimen estamental, para imponer un nuevo orden clasista inspirado en el poder del dinero: "Quien tiene el dinero, hace las reglas". Una falsa democracia, el censitarismo político.

El empuje de las corrientes políticas que constituían el movimiento obrero hicieron que se llegara al sufragio universal, pero los intentos de poner límite al poder del dinero fueron altamente complicados. Los socialistas, comunistas y anarquistas reivindicarían la plusvalía, denunciando la explotación laboral por parte del empresariado capitalista, y la voluntad de ser responsables y dueños de los recursos y medios de producción. En la lucha económica, entre la izquierda y la derecha, la izquierda representada por el movimiento obrero reivindicara ser los dueños de los recursos y los medios de producción de una manera colectivista y comunitaria, frente a una derecha económica capitalista egoísta e individualista. Pero mientras que los anarquistas en general se vinculaban a las formas agrarias comunitarias y colectivistas de producción, los socialistas se vinculaban a la industrialización de las fábricas de las ciudades, practicando la autogestión.

La derecha fue enemiga de siempre del Carlismo, una enemiga histórica del movimiento carlista, porque la derecha representaba el establecimiento del sistema económico capitalista, amparado en la industria, las finanzas y el comercio, representando a los grandes propietarios, a la oligarquía plutocrática de los Reinos Peninsulares, que habían dejado de ser Reinos, debido a la abolición Foral, por parte del Liberalismo Burgués Centralista, y se había convertido en Reino de España, desde 1833, con la nueva instauración y vertebración provincial, antihistórica y antinatural, para el modo de ser de los pueblos de las Españas y los españoles.

Para la izquierda fue muy complicado entender que hacían numerosos campesinos y jornaleros en las filas del Rey Legítimo y las creencias populares que representaba la religiosidad social del Cristianismo Católico en aquellas buenas masas carlistas. El Carlismo aparecía como un partido político con sensibilidad "izquierdista" por un lado, al representar las reivindicaciones sociales de los "pequeños de España", que se empobrecían con el nuevo régimen liberal burgués, y ya venían haciendolo con el anterior, debido a las medidas desamortizadoras y privatizadoras, que ponían la propiedad de la tierra en pocas manos. No obstante durante la tercera Guerra Carlista, las proclamas de los jefes carlistas, no sólo por restablecer los Fueros, sino por atender a las necesidades de llevar acabo una reforma agraria que pusiera la tierra al servicio de quienes la trabajaban, llevaron a numerosos campesinos y jornaleros a apoyar la Causa del Rey Don Carlos VII de las Españas, frente a una Republica Burguesa Centralista o Federal, y frente a una Monarquía Burguesa, la de Alfonso el "XII" restablecedora de la Oligarquía Burguesa y Financiera.

La derecha fue enemiga del carlismo, porque éste se opuso al desarrollo y al establecimiento de un sistema económico antinatural, que negaba la propia forma de ser de la naturaleza, al considerar al capitalismo como el fruto de los falsos rendimientos crecientes de escala que tienen lugar en los procesos económicos capitalistas basados en la concentración localizada de recursos a gran escala, para destinarlos a su fabricación y proceder a la misma venta a gran escala de los mismos, favoreciendo la aniquilación de los recursos escasos, convirtiendo a la economía mundial en un cancer planetario, al planterase desde el mismo sistema un crecimiento económico ilimitado e insostenible, por muy sostenible que se autocalifique, no lo es. Un sistema económico que fomenta la alteración exagerada de la naturaleza, forzando a la misma crecer al mismo ritmo del capitalismo, cuestión imposible, para satisfacer a una demanda cada vez más creciente.

El Carlismo representaba fidedignamente el mundo rural, aunque las Españas del siglo XIX fueran en su conjunto muy rurales, y la propia Oligarquía viviera en parte de los rendimientos del campo; la derecha capitalista ya despreciaba ese mundo rural, porque estaba concentrado en unas pocas manos, y todavía más aun, después de las desamortizaciones.

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