martes, 24 de abril de 2012

DOCUMENTOS RNE: LAS GUERRAS CARLISTAS

Tras la muerte de Fernando VII en 1833, el conflicto sucesorio entre su hija Isabel II y su hermano Carlos María Isidro dio lugar a un enfrentamiento civil que se prolongó durante varias décadas. Sin embargo, lo que empezó como una pugna dinástica tenía un trasfondo mayor: se cuestionaban dos maneras de entender la realidad económica, política y social de España.

Este documental de Julia Murga analiza, más allá de generales y batallas que quedaron en el imaginario colectivo, el modelo de Estado que defendían carlistas e isabelinos.
En el programa intervienen los historiadores Jordi Canal, José Carlos Clemente, Francisco Javier Caspistegui y Javier Donézar y la socióloga y doctora en Ciencias Ibéricas María Teresa de Borbón Parma, princesa de la rama carlista.

miércoles, 18 de abril de 2012

Quintillo 2012: el Sistema es el problema

Un año más, los carlistas andaluces se han dado cita para celebrar el tradicional acto de Quintillo. En esta ocasión, en la que se cumplían 78 años desde aquel Quintillo de 1934 en el que la Comunión Tradicionalista andaluza demostró en plena República  su capacidad organizativa sorprendiendo a propios y extraños, el orador invitado ha sido D. Luis Hernando de Larramendi y Martínez. Abogado y vicepresidente de laFundación Ignacio Larramendi.
Principió la jornada con la Santa Misa en la iglesia de San Gregorio, a la que siguió el acto político en un hotel cercano. El lema elegido por la Junta regional de la CTC en Andalucía para esta ocasión ha sido "El Sistema es el problema", y a ello se refirió nuestro presidente regional, D. Manuel Onrubia Baturone, en sus palabras de introducción. Un lema, indicó, que aunque a alguno pudiera parecerle "copiado" de recientes movimientos sociales como el llamado "15-M", en realidad es una frase que ya la Comunión viene utilizando desde hace años. En este sentido recordó que bajo ese mismo lema organizó la CTC unas jornadas del Foro Alfonso Carlos I en el año 2005. D. Manuel Onrubia indicó que, en efecto, en estos momentos de grave crisis no sólo económica, sino también moral, se están mostrando con claridad los efectos de la perversión del sistema liberal, y argumentó cómo el Carlismo es el único movimiento capaz de dar una respuesta y de suponer una alternativa a ese sistema.
Acto seguido, y tras la presentación del orador invitado, tomó la palabra D. Manuel Chacón-Manrique de Lara y Castilla, tesorero de la Junta regional, quien en una vibrante disertación se detuvo en analizar dos hechos recientes ocurridos en nuestra región. El primero de ellos, las recientes elecciones andaluzas, en las que el Sistema liberal ha evidenciado una vez más su inconsistencia, con un partido (PP) que a pesar de ser el que más votos ha obtenido no gobernará la región, otro partido (PSOE) que a pesar de los escándalos de corrupción y de mal gobierno continuará al frente de la Junta de Andalucía, y un tercer partido (IU), que sin apenas obtener votos será quien realmente tenga la "llave" para el gobierno en Andalucía. Una situación ridícula que sólo puede darse en un sistema político como el liberal.
También hizo referencia el tesorero de la CTC a los recientes actos de conmemoración de la Constitución de 1812, la "Pepa", en la que, a espaldas del pueblo, una minoría impuso en España un texto legal que venía a consagrar aquellas ideas traídas desde Francia por las huestes de Napoleón contra las que precisamente el pueblo español estaba levantado en armas en aquel momento. D. Manuel Chacón-Manrique de Lara explicó que el liberalismo destruye las patrias para convertirlas en "naciones" y trastoca a los pueblos en "ciudadanía", conviertiéndolos en un ente manipulable desde el Poder ejercido por los gobiernos liberales. El tesorero de la Junta Carlista de Sevilla recordó la incompatibilidad del ser carlista con prestar apoyos a partidos del Sistema liberal, que son agentes y artífices de la situación en la que está sumida España, e incidió expresamente en el Partido Popular, que, frente a que algunos lo presenten como el "mal menor", en realidad es un elemento más del problema. Un partido que, entre otras cosas no derogará las leyes abortistas, no eliminará asignaturas como Educación para la Ciudadanía, o no abolirá leyes com la del mal llamado matrimonio entre personas del mismo sexo. Por último, D. Manuel Chacón-Manrique de Lara animó a los presentes a tomar conciencia de la importancia de contribuir al Carlismo, con su afiliación, con sus cuotas, con su presencia en nuestro círculo carlista Virgen de los Reyes, y de la responsabilidad que tenemos como carlistas en el momento presente.    
Tras la intervención de nuestro tesorero regional, tocó el turno de D. Luis Hernando de Larramendi, que comenzó su intervención con dos evocaciones de Quintillo. La primera de ellas, una de sus tiempos de juventud, en los que acudió a un acto de Quintillo a principios de los años 70, y de las actividades que en torno a ese acto se realizaron -manifestaciones, lanzamiento de pasquines en la plaza de toros de la Maestranza…-. La segunda de las evocaciones se refirió a aquel Quintillo de 1934 en el que los carlistas andaluces, con personas como D. Manuel Fal Conde o D. Enrique Barrau, hicieron posible un renacer de las cenizas a un Carlismo que entonces estaba "agonizante". Nuestro orador invitado inició así un repaso por lo que fue, es y debe ser el Carlismo.
Con brillante verbo fue desgranando cómo aquellos carlistas que se levantaron en armas en sucesivas guerras contra el liberalismo, no eran personas ideologizadas, sino que simplemente reaccionaron de manera natural contra los ataques a sus libertades concretas, a su modo de vida y a todo lo que percibían como un bien tangible. Los ataques a la Religión y a la Iglesia, que ayudaba a la sociedad con la beneficencia, que instruía en las escuelas y que enseñaba la Doctrina que vinculaba a las personas con la Providencia y con el legado espiritual que dejaron en herencia las generaciones precedentes; los ataques a los bienes comunales, con actos como las sucesivas desamortizaciones, que privaban al pueblo de los bienes que disfrutaban en comunidad para, tras el expolio, pasar a manos particulares… todo ello a cambio de promesas de "libertad" en abstracto. Ese ataque a las libertades concretas que disfrutaban las personas, era precisamente lo que provocó los sucesivos levantamientos carlistas.
Analizó D. Luis Hernando de Larramendi también el enorme esfuerzo del Carlismo en su aportación a la Guerra de 1936-39, con los tercios de Requetés, y cómo ese esfuerzo en los campos de batalla para Luchar por Dios y por España, paradójicamente dejó al Carlismo sin capacidad para hacer llegar su doctrina a la política en la época de posguerra, convirtiendo al Carlismo en el vencido en el campo de los vencedores. Analizó la persecución a la que fue sometido el Carlismo, y mencionó como hecho representativo el exilio al que fue forzado D. Manuel Fal Conde por Franco bajo amenaza de un consejo de guerra.
Posteriormente hizo un repaso del cuatrilema carlista y su vigencia, pues pertenece al ser natural de la sociedad, y mencionó las dificultades de conseguir llevarlo a la práctica en las circunstancias actuales, con la realidad de una sociedad cada vez más desalmada, no en el sentido de malvada o cruel, sino en el de que males como el materialismo y el hedonismo están arrebatando el espíritu, el alma, de los pueblos, animalizándolos. Enlazando con este asunto leyó un texto de su abuelo, el insigne tribuno D. Luis Hernando de Larramendi, que fuera secretario político del Rey D. Jaime y fogoso orador y propagandista carlista. El texo puede leerse íntegro pinchando en el siguiente enlace: http://andaluciacarlista.com/wp-content/uploads/quintillo2012textoluishlarramendi2.jpg    
Finalizó D. Luis Hernando de Larramendi su intervención haciendo un llamamiento contra el desánimo. A pesar de que ahora mismo el Carlismo se vea numéricamente reducido, que el acceso a las instituciones políticas sea prácticamente imposible y que ese intento pueda implicar un esfuerzo ingente y estéril, el Carlismo, los carlistas, tienen el deber de mantener viva la llama, para continuar siendo una referencia a la que puedan acudir los españoles en los momentos críticos, un asidero al que agarrarse en tiempos de tempestad. También animó a no convertirse tanto en un permanente "anti", como en el mostrar una actitud alegre y optimista, pues la alegría se contagia y servir así de fermento en la sociedad. Ya en el pasado el Carlismo se dio muchas veces por muerto, y siempre resurgió con vigor.
Finalizados los discursos y tras el canto del Oriamendi, se homenajeó a nuestro invitado con una comida en el mismo hotel, y a su conclusión todos los presentes nos reunimos en el Círculo Carlista de Sevilla, donde compartimos entrañables momentos de convivencia entre carlistas: tapas, cafés, copas y canciones carlistas hasta bien entrada la tarde-noche. Allí, en el salón del círculo, el presidente de la Junta regional hizo entrega a D. Luis Hernando de Larramendi de un cuadro conmemorativo de su intervención en Quintillo y le manifestó nuestro agradecimiento por haber podido contar con él en esta ocasión.    

domingo, 8 de abril de 2012

Feliz Pascua de Resurrección



Secuencia de Pascua de Resurrección

Victimæ Paschalis Laudes

El Misal Romano del Concilio de Trento, indicaba el canto de cuatro Secuencias a lo largo de todo el Año litúrgico: Victimæ Paschalis Laudes (Secuencia del Domingo de Pascua), Veni Sancte Spiritus (Secuencia de Pentecostés), Lauda Sion Salvatorem (Secuencia de Corpus Christi) y Dies Iræ (Secuencia en las misas de requiem). Más adelante se incorporó la Stabat Mater , en la memoria de los Dolores de la Santísima Virgen María.

La secuencia se debe cantar (o leer) inmediatamente antes del santo Evangelio correspondiente, y de aquí su nombre que significa "continuación". Recordar que hasta la última reforma litúrgica, al comenzar la lectura del Evangelio, el celebrante decía: "Secuencia (continuación) del Santo Evangelio según....

Se cree que la secuencia de Pascua ha sido compuesta alrededor de 1050 por Wipon de Burgundia, capellán de la corte de Conrado II, emperador de Sacro Imperio Romano Germánico, y de su sucesor Enrique III.

Victimae paschali laudesimmolent Christiani. Agnus redemit oves:Christus innocens Patrireconciliavit peccatores.

Mors et vita duello
conflixere mirando:
dux vitae mortuus,
regnat vivus. Dic nobis Maria,quid vidisti in via?

Sepulcrum Christi viventis,
et gloriam vidi resurgentis:

Angelicos testes,
sudarium, et vestes.

Surrexit Christus spes mea:praecedet suos in Galilaeam. Scimus Christum surrexissea mortuis vere:tu nobis, victor Rex, miserere.
Amen. Aleluya

A la Víctima pascual
consagren los cristianos las debidas alabanzas.
El Cordero redimió a las ovejas:
Cristo inocente reconcilió a los pecadores con su Padre.

La muerte y la Vida se trabaron
en imponente duelo:
El Autor de la Vida, aunque murió,
ahora reina vivo.

Dinos, María, ¿qué has visto en el camino?

Vi el sepulcro de Cristo viviente,
y la gloria del que resucitó.
Vi por testigos a los ángeles;
y vi su sudario y sus vestidos.

Resucitó Cristo, mi esperanza;
precederá en Galilea a los suyos.

Sabemos que Cristo verdaderamente
resucitó de entre los muertos:
Y por lo tanto, Tú Rey victorioso,
ten piedad de nosotros.

Amen. Aleluya.

MENSAJE URBI ET ORBI DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI

Domingo de Pascua, 2012

8 de abril de 2012

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero:

«Surrexit Christus, spes mea» – «Resucitó Cristo, mi esperanza» (Secuencia pascual).

Llegue a todos vosotros la voz exultante de la Iglesia, con las palabras que el antiguo himno pone en labios de María Magdalena, la primera en encontrar en la maña de Pascua a Jesús resucitado. Ella corrió hacia los otros discípulos y, con el corazón sobrecogido, les anunció: «He visto al Señor» (Jn 20,18). También nosotros, que hemos atravesado el desierto de la Cuaresma y los días dolorosos de la Pasión, hoy abrimos las puertas al grito de victoria: «¡Ha resucitado! ¡Ha resucitado verdaderamente!».

Todo cristiano revive la experiencia de María Magdalena. Es un encuentro que cambia la vida: el encuentro con un hombre único, que nos hace sentir toda la bondad y la verdad de Dios, que nos libra del mal, no de un modo superficial, momentáneo, sino que nos libra de él radicalmente, nos cura completamente y nos devuelve nuestra dignidad. He aquí porqué la Magdalena llama a Jesús «mi esperanza»: porque ha sido Él quien la ha hecho renacer, le ha dado un futuro nuevo, una existencia buena, libre del mal. «Cristo, mi esperanza», significa que cada deseo mío de bien encuentra en Él una posibilidad real: con Él puedo esperar que mi vida sea buena y sea plena, eterna, porque es Dios mismo que se ha hecho cercano hasta entrar en nuestra humanidad.

Pero María Magdalena, como los otros discípulos, han tenido que ver a Jesús rechazado por los jefes del pueblo, capturado, flagelado, condenado a muerte y crucificado. Debe haber sido insoportable ver la Bondad en persona sometida a la maldad humana, la Verdad escarnecida por la mentira, la Misericordia injuriada por la venganza. Con la muerte de Jesús, parecía fracasar la esperanza de cuantos confiaron en Él. Pero aquella fe nunca dejó de faltar completamente: sobre todo en el corazón de la Virgen María, la madre de Jesús, la llama quedó encendida con viveza también en la oscuridad de la noche. En este mundo, la esperanza no puede dejar de hacer cuentas con la dureza del mal. No es solamente el muro de la muerte lo que la obstaculiza, sino más aún las puntas aguzadas de la envidia y el orgullo, de la mentira y de la violencia. Jesús ha pasado por esta trama mortal, para abrirnos el paso hacia el reino de la vida. Hubo un momento en el que Jesús aparecía derrotado: las tinieblas habían invadido la tierra, el silencio de Dios era total, la esperanza una palabra que ya parecía vana.

Y he aquí que, al alba del día después del sábado, se encuentra el sepulcro vacío. Después, Jesús se manifiesta a la Magdalena, a las otras mujeres, a los discípulos. La fe renace más viva y más fuerte que nunca, ya invencible, porque fundada en una experiencia decisiva: «Lucharon vida y muerte / en singular batalla, / y, muerto el que es Vida, triunfante se levanta». Las señales de la resurrección testimonian la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, de la misericordia sobre la venganza: «Mi Señor glorioso, / la tumba abandonada, / los ángeles testigos, / sudarios y mortaja».

Queridos hermanos y hermanas: si Jesús ha resucitado, entonces – y sólo entonces – ha ocurrido algo realmente nuevo, que cambia la condición del hombre y del mundo. Entonces Él, Jesús, es alguien del que podemos fiarnos de modo absoluto, y no solamente confiar en su mensaje, sino precisamente en Él, porque el resucitado no pertenece al pasado, sino que está presente hoy, vivo. Cristo es esperanza y consuelo de modo particular para las comunidades cristianas que más pruebas padecen a causa de la fe, por discriminaciones y persecuciones. Y está presente como fuerza de esperanza a través de su Iglesia, cercano a cada situación humana de sufrimiento e injusticia.

Que Cristo resucitado otorgue esperanza a Oriente Próximo, para que todos los componentes étnicos, culturales y religiosos de esa Región colaboren en favor del bien común y el respeto de los derechos humanos. En particular, que en Siria cese el derramamiento de sangre y se emprenda sin demora la vía del respeto, del diálogo y de la reconciliación, como auspicia también la comunidad internacional. Y que los numerosos prófugos provenientes de ese país y necesitados de asistencia humanitaria, encuentren la acogida y solidaridad que alivien sus penosos sufrimientos. Que la victoria pascual aliente al pueblo iraquí a no escatimar ningún esfuerzo para avanzar en el camino de la estabilidad y del desarrollo. Y, en Tierra Santa, que israelíes y palestinos reemprendan el proceso de paz.

Que el Señor, vencedor del mal y de la muerte, sustente a las comunidades cristianas del Continente africano, las dé esperanza para afrontar las dificultades y las haga agentes de paz y artífices del desarrollo de las sociedades a las que pertenecen.

Que Jesús resucitado reconforte a las poblaciones del Cuerno de África y favorezca su reconciliación; que ayude a la Región de los Grandes Lagos, a Sudán y Sudán del Sur, concediendo a sus respectivos habitantes la fuerza del perdón. Y que a Malí, que atraviesa un momento político delicado, Cristo glorioso le dé paz y estabilidad. Que a Nigeria, teatro en los últimos tiempos de sangrientos atentados terroristas, la alegría pascual le infunda las energías necesarias para recomenzar a construir una sociedad pacífica y respetuosa de la libertad religiosa de todos sus ciudadanos.

Feliz Pascua a todos.

jueves, 5 de abril de 2012

¿Dónde han ido mis leales aduladores?


La Monarquía tradicional ―nacida al amparo de la Iglesia y arraigada en la historia―, es magistratura tan magnífica y se presenta de tal manera rodeada de majestad y grandeza a la mente del filósofo y al corazón del poeta, que ninguno que se llame monárquico, aunque sea de las monarquías falsificadas que ahora se estilan, si posee alguna ilustración y entendimiento, puede dejar de rendirse ante ella y cantar sus glorias y ponderar sus maravillas, si, forzado por las circunstancias, tiene que luchar contra los secuaces de la forma republicana. Porque defender el parlamentarismo monárquico contra el parlamentarismo republicano sin apelar para nada a la Monarquía representativa tradicional es tarea imposible, como lo demuestran evidentemente los doctores constitucionales cuando, por medio de un vulgar sofisma, procuran hacer de la Monarquía histórica y la revolucionaria una misma institución, con el propósito de atribuir a la segunda las glorias y prestigios de la primera."

Juan Vázquez de Mella
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"¿Qué significa la monarquía en una nación tan desmembrada como la nuestra, tan ridículamente desunida? En estos momentos, quizá la única garantía de unión la tiene la Corona. La Corona representa al señorío de Vizcaya, el Reino de Aragón, el Condado de Barcelona y el Principado de Gerona."

Alfonso Ussía, en Lágrimas en la Lluvia.

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Franco, gentilhombre de cámara,
condecorado por el que
fue padrino de su boda.
"Desapareció una monarquía que no tenía una base social firme: vinieron unos coches y se los llevaron a todo correr, y no hubo nadie que dijera «señor, aquí estoy yo a jugarme el tipo por usted». Ni militares, ni políticos, ni liberales movieron un dedo por Alfonso XIII. Muy diferente a como había ido Carlos VII al destierro, acompañado de miles de leales que lloraban menos mi abuelo, que hacía chistes y rompían los fusiles al cruzar la frontera con Francia."

Luis Martínez ErroeRequetés: de las trincheras al olvido. 
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Conversación entre Don Jaime III y el recién destronado Alfonso "XIII", en 1931:

Don Alfonso: "Tú entonces, como ahora, podías contar con la entera abnegación de tus leales. Yo, en cambio, no puedo fiarme de casi nadie. No puedes saber lo que es un Rey caído. Me sentiría más inclinado a confiar en los tuyos que en los míos en estos momentos...

Don Jaime no puede evitar una sonrisa maliciosa.

No sé, no sé le dice. Sin ir más lejos, este hombre que te ha abierto la puerta te hubiese matado si yo se lo hubiese mandado; de modo que tampoco conviene que te fíes demasiado de los míos."
F. Melgar  
Don Jaime, Duque de Madrid

miércoles, 4 de abril de 2012

La Cruzada de 1936 a debate

Ventana externa
Muy interesante programa de Lágrimas en la Lluvia analizando la Cruzada Nacional de 1936 con presencia del profesor Miguel Ayuso Torres Presidente del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, frente cultural de la Comunión Tradicionalista.

"Aquel 18 de julio se produjo una legítima sublevación contra un poder tiránico, sectario y antiespañol. Es una asignatura pendiente el saber distinguir entre lo legal y lo moral. Y es moral y acorde con nuestra santa Fe católica el tiranicidio y el alzamiento contra los poderes ilegítimos. La República, nacida paradójicamente de unas elecciones municipales en las que los republicanos no obtuvieron ni siquiera la mayoría, fue consecuencia de la cobardía de una dinastía usurpadora que se desentendió del futuro de España. Las mismas izquierdas que tanto decían defender la legalidad republicana no tuvieron reparo en alzarse sangrientamente contra ella en 1934 ante el resultado adverso de las urnas. Pero hoy día, por culpa de las derechas burguesas, la izquierda ha elevado a dogma democrático que los levantamientos armados de las izquierdas son revoluciones populares y si esos levantamientos son de signo patriótico y religioso son golpes de Estado".

Fragmento: Comunicado de las JTE, Julio de 2003
67 AÑOS DESPUÉS: FIDELIDAD AL 18 DE JULIO

domingo, 1 de abril de 2012

Monarquía tradicional Vs. monarquía liberal


El liberalismo, el enemigo capital de la bandera española que ostenta el trilema Dios, Patria y Rey, ¿Quién imaginaría que se esforzase en reclamar para sus nefandos y oscuros pendones, el emblema de la antigua España católica? Así como el protestantismo, negando toda autoridad divina y humana, se miente a sí mismo, el liberalismo español, su digna prole, hace lo propio. Et mentita est iniquitas sibi. Si Tertuliano llamó al diablo mona de Dios porque fingía imitar sus obras, si hoy viviera, llamaría "mona del protestantismo", al liberalismo.

No hay perfección absoluta en ninguna de las formas de gobierno conocidas y ensayadas hasta hoy; pero el derecho público fundado en la experiencia de los siglos, ha proclamado que la mejor y única forma de gobierno posible, es la que concentra los poderes del Estado en un solo monarca, enlazando la universalidad con la unidad, como el gobierno de la Iglesia, fundado por el Hijo de Dios; y el de Saul, primer monarca nombrado por el mismo Rey de los reyes, o por su orden; que es la única fuente del derecho divino, al decir de los libros santos: per me Reges regnant. Derecho que toma, si cabe, mas fuerza y aumento de los desprecios y negaciones insolentes del ignaro liberalismo, cuyas sectas o partidos, mas o menos fanáticos se rechazan, destrozan y condenan mutuamente, sobre quién ha de comerse la pera mas gorda, en la gráfica expresión del cautivo de Santa Elena.

De manera que el liberalismo forma una especie de mosaico de varios pedazos y diversos colores, como el protestantismo, según el inmortal Perrone. Y visto en todas sus fases, es el bufo de la civilización moderna; rama que, desgarrada del árbol monárquico, no puede tener las condiciones, propiedades y distintivos gloriosos de la monarquía tradicional; porque no es, como ésta, un delegado del monarca universal, fundador y supremo legislador de la sociedad, y no puede aspirar a su posesión sin pasar por las horcas caudinas de las contradicciones que los jurisconsultos llaman de hecho, derecho, origen y desarrollo, de organización, lugar, tiempo, nombre y doctrina.

En efecto, la monarquía liberal es una contradicción de derecho, porque su título solo comprende el menor número de individuos en las poblaciones; cuando la tradicional, que es la única monarquía verdadera, comprende a todos los individuos y todos los pueblos que le han dado su nombre, y aquélla jamás abrazó a todo un pueblo.

La monarquía católica y la liberal, son dos cosas contrarias y antitéticas; la monarquía pura, moderada por la ley fundamental, como en España, desde tiempo inmemorial; siempre combatida, como su Madre la Iglesia, pero jamás vencida sino momentaneamente, siempre igual a sí misma en magnificiencia y solidez.

Sin embargo, ese aborto satánico del abismo, sin pruebas ni documentos de ningún género, pretende usurpar un emblema indivisible y único, en favor de unos partidos liberalescos que reciprocamente se aborrecen y cuyo lema protestante es la división que los devora y consuma su ruina. Para el liberal, eso de monarquía tradicional es un trasto viejo, tan sobajado como la señora del Toboso: cuando la monarquía liberal, con su Rey de bastos, es una cosa tan nueva como la niña gaditana de 1812, hoy, para colmo de dichas y honras españolas, abuela de la golosa topetina. Lo peor está en que, según fama, el árbol que regaron con sangre española, parece ser que en los primeros siglos no prometerá fruto alguno. No puede ser otra cosa el sonambulismo liberalesco, que si un día se dice monárquico-católico, como se llaman rabones a los mulos sin cola, lo desmienten con sus hechos al día siguiente, conjurándose de mancomún contra la monarquía, y derribando la misma que ellos levantaron, lo cual no quita que sigan gritando ¡Viva la monarquía democrática!.

Dios confió la soberanía, y del cual la recibieron todos los que ejercen la dominación suprema de las naciones. Porque aquello de soberanía popular, es una quimera en que no creen ni los mismos que la inventaron; pero les tenía cuenta, porque a río revuelto nada pierden los pescadores de uñas luengas.

D. Hevia (1871)

viernes, 9 de marzo de 2012

La Tradición que no muere


En cien años de protesta 
contra la Revolución,
no ha logrado doblegarnos
frente a frente ni a tración.

Aunque ha urdido mil engaños,
uno a uno han muerto ya,
y los vence. Viva siempre
nuestra Legitimidad.

Somos los cristianos viejos
de española Tradición.
No entendemos de partidos
en la Santa Religión.

Damos la vida a la Patria
por su intangible unidad
y la sangre por los fueros
de la vieja libertad.


Luis Hernando de Larramendi (1882-1957)

jueves, 23 de febrero de 2012

Los abertzales tienen miedo, ahora sabemos por qué odian


Llevábamos unas semanas sorprendidos por la extrema sensibilidad de los batasunos y limítrofes a todo lo que se refiriese al vascuence. No era lo de siempre, el insulto y la agresión contra cualquier idea que no aceptase el dogma nacionalista de una lengua que no es la común de estas provincias convertida en símbolo de una nación que jamás ha existido y en anticipo de un Estado (soviético o no) que nunca nacerá. Había en su actitud, en todos los medios de comunicación, en las campañas de publicidad, en las respuestas a las entrevistas, en la movilización de sus bases y de sus cargos públicos, una extraña sensación de emergencia: estaban más insultantes y agresivos que nunca, tenían prisa y parecían sentirse incómodos.

Sin tener más datos, parecía claro -más claro que nunca, perdón- que los manipuladores y politizadores del euskera estaban llegando al límite de su complejo de inferioridad. No se entendía si no que dos veces en la misma semana Maite Soroa dedicase a este periódico y a este blog su columna en Gara (el 8 y el 10 de febrero: ya saben, el periódico que sucedió al etarra Egin); total, sólo porque nos unimos a la denuncia de cómo la Diputación de Guipúzcoa, en manos batasunas, usa el dinero de los contribuyentes para financiar una ikastola privada en Navarra, que no se sostiene por sus medios.

Qué le vamos a hacer, era y es la verdad, y la confirmación de lo que en marzo de 2009 denuncié y al mismo Gara no le gustó: “en lo que hoy es Navarra, y desde hace muchos siglos, la lengua común que nos permite comunicarnos a todos es el español, con sus precedentes romances y antes de ellos el latín. Para una inmensa mayoría de navarros el español -el castellano- es además la lengua materna; para todos es una lengua propia, que en una minoría convive sin dificultades con el correspondiente dialecto navarro del eusquera, lengua materna en su casa“. ¿Pero por qué les dolía tanto?

Las ikastolas van a menos, y el nacionalismo tiembla por la base

Recordemos cómo empezó la reconstrucción del abertzalismo durante el franquismo: por un lado la ETA aportó violencia y marxismo, por otro el PNV la inestimable colaboración del clero y del capital, y por detrás se realizó una ingente obra de propaganda identificando vascuence y nacionalismo y creando una enseñanza no ya de euskera sino en euskera, que en muchos casos ha significado, como se quería, un giro político junto al cultural. Por eso el modelo educativo es tan importante para ellos, y por eso sus mayores triunfos en la Transición fueron las concesiones y regalos recibidos en ese frente, que siempre buscan consolidar y ampliar (como si fuesen auténticos Evangelios). Y por eso les duele tanto que se señalen sus vergüenzas por ese lado.

Pero nuestra admiradora Maite Soroa, y todo su entorno, parece que sabían ya entonces algo que nosotros sabemos sólo ahora, y que explica su extraordinaria agresividad. Resulta que estos días se ha estado realizando la preinscripción de nuevos alumnos en los centros educativos de Navarra, y como ha informado Navarra Confidencial “las preinscripciones han caído un 6,7% en las ikastolas públicas y un 9,9% en las ikastolas concertadas“, según las propias fuentes de los centros vascófonos. Desde la Transición, existe en Navarra un modelo educativo público (el D) en el que la lengua vehicular es el euskera, y el castellano es estudiado como segundo idioma, como lo son el inglés o el francés. Hay centros públicos, con docentes funcionarios, que ofrecen así una enseñanza enteramente en vascuence en las zonas vascoparlantes o bilingües de Navarra, y también centros privados, concertados con el Gobierno foral. Por ideología, por moda, por presión, por muchas razones no todas ellas inconfesables durante muchos años muchas familias totalmente ajenas al vascuence matriculaban a sus hijos en el modelo D, y los abertzales lo consideraban un triunfo -político también- del que estaban orgullosos.

Creían que era una victoria política (irreversible además), y proclamándola terminaron de politizar el euskera -cuando durante mucho tiempo ni la mayoría de vascoparlantes ha sido nacionalista… ni la mayoría de votantes nacionalistas sabía euskera, ni por supuesto lo usaban como lengua habitual-. Bien. Si aquello fue una victoria, esto será una derrota: “continúan su ascenso imparable son los modelos TIL y “British”, limitados menos por la demanda que por la oferta de profesores“. O sea, que el modelo “euskera prioritario”, el promovido por los abertzales con dinero público, aquél cuyo avance se veía como un triunfo, el que estuvo en la base del nuevo nacionalismo, no retrocede por caída de la natalidad, sino porque las familias prefieren otros modelos educativos, en y con otros idiomas… y aún habría más si hubiese más profesores y maestros titulados para impartirlos.

Curiosamente, ningún centro educativo que enseñe o use el inglés ha necesitado una subvención del Gobierno británico ni del estadounidense. No entendía yo el enfado de Maite, acusándome de un miedo que no siento y de un odio que no puedo sentir. Esta noticia explica qué pasa: son ellos los que odian, son ellos los que tienen miedo, y es que sienten un abrumador complejo de inferioridad. Tienen que reinventar una de sus tradicionales bazas, y de momento se limitan a improvisar y a insultar. Tampoco esperábamos nada mucho más versallesco, viniendo de Gara. Con mis mejores saludos a todos sus lectores, claro.

Pascual Tamburri | El semanal digital

martes, 21 de febrero de 2012

Movimiento Imperial Ruso


El Profesor José Miguel Gambra, Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista, recibió el pasado jueves 16 de febrero al periodista Dimitri Sawin, representante del Movimiento Imperial Ruso.

El señor Sawin expuso al profesor Gambra el ideario y actividades de su movimiento, así como su constante lucha contrarrevolucionaria y la persecución que por este motivo padecen sus miembros.

Durante la reunión, que tuvo lugar en un ambiente agradable y una atmósfera de entendimiento mutuo, se discutieron aspectos prácticos e ideológicos de ambas instituciones, así como la situación política en España y Rusia. 

Dimitri Sawin habló sobre los principios ideológicos del Movimiento Imperial Ruso, la posición de los rusos en la Rusia moderna, el papel destructivo de Putin, y su régimen genocida, y el papel de los monárquicos rusos en la resistencia rusa moderna.

Por su parte, el profesor Gambra describió brevemente los principios fundamentales del movimiento carlista, con especial énfasis en las diferencias fundamentales entre la ideología de los tradicionalistas españoles frente a Franco y los nazis. El profesor Gambra, asistido por Eduardo Corchero, explicó al visitante el ideario carlista y la historia y actividades presentes de la Causa, entregándole diversos materiales al respecto. Se habló de la ya vieja colaboración de los monárquicos rusos con el Carlismo, ya desde la Primera Guerra en 1833, pasando por la condición de oficial de la Guardia Imperial Rusa del Rey Don Jaime III (1909-1931) y la participación de rusos blancos en la Cruzada española de 1936, casi todos en las filas del Requeté.

Después de las conversaciones, ambas partes señalaron la similitud de la plataforma ideológica del Movimiento Tradicionalista Imperial de Rusia y los tradicionalistas carlistas. También se acordó, en principio, a la posibilidad de la cooperación de los monárquicos rusos y españoles en los ámbitos político, cultural y educativo. Ambas partes expresaron el deseo de que esa cooperación se convierta en colaboración permanente y activa.

Agencia FARO

sábado, 18 de febrero de 2012

Breve Historia del Carlismo: desde sus Orígenes a la Guerra Civil (Década de 1820-1936)

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Es necesario que dediquemos unas cuantas páginas a relatar el origen del Carlismo pues si no, difícilmente entenderemos las aguas de las que bebe a la altura del año 1939. Hablar de su origen significa referirnos al contexto político e histórico que atraviesa España a lo largo del siglo XIX. Decir una fecha clara como hito del nacimiento de este movimiento es complejo, pues lo cierto es que sus fundamentos se fueron gestando a lo largo de los avatares del citado siglo.

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Reproducimos con autorización del autor el Primer Capítulo de la obra: Historia Reciente del Carlismo 1939-2010.
Si desea adquirir la obra completa puede pulsar aquí. 
Los orígenes de este movimiento político y social se encuentran en la crisis del Antiguo Régimen. Aunque siempre se nos ha planteado el Carlismo como el resultado de una lucha dinástica, desde este prisma hemos de entender que es algo mucho más complejo. Sus bases ideológicas surgen entre fines del siglo XVIII y principios del XIX. Ante la Revolución Francesa de 1789, aparece en España una corriente contrarrevolucionaria y antiliberal, liderada por intelectuales eclesiásticos, temerosos de la política anticlerical de los gobiernos de corte revolucionario. 

En nuestro país, las consecuencias de la Revolución llegan en 1808 con el periodo de la Guerra de Independencia.  Fruto de aquella experiencia nace el primer liberalismo español y la elaboración de la Constitución de 1812.  Tras estos sustanciales cambios se produce una división política en la sociedad española entre liberales y realistas en pos del Absolutismo (una de cuyas tendencias es la madre de los Carlistas). 



Los realistas procedían de todas las capas sociales  aunque al frente de los mismos estaban los grupos privilegiados. Tal heterogeneidad trae una gran disparidad de motivaciones y objetivos, aunque por encima de todo, les unía la lucha contra el liberalismo y una serie de valores comunes como la crítica de la desamortización, la decadencia de valores tradicionales... Será en el periodo de la Década Absolutista del rey Fernando VII (1823-1833), cuando el realismo se divida en dos corrientes: una moderada y otra ultrarrealista. Problemas internos como el no reconocimiento de los grados de muchos realistas o una represión antiliberal que no satisfizo a una parte de los absolutistas, fraguan esta separación.  Las tensiones entre ambas corrientes serán constantes.

 

 

Promulgación Fernando VII como ley del Reino la Pragmática Sanción (año 1830)


No es de extrañar, ante el panorama dibujado, que la problemática descendencia de Fernando VII fuese un elemento aglutinador de tales tensiones, punta de un iceberg afilada y peligrosa. 

El 18 de mayo de 1829 falleció su tercera esposa  sin haberle dado descendencia. Era de vital importancia un nuevo casamiento para albergar la posibilidad de continuar su línea sucesoria. De no conseguirlo el trono pasaría a su hermano el Infante don Carlos María Isidro , apoyado por los ultrarrealistas. Así se llega al cuarto matrimonio de Fernando, con la princesa María Cristina de Nápoles , que le da una niña: Isabel . 

La legalidad dinástica vigente, procedía de la Ley Sálica  implantada en España por Felipe V, que primaba la descendencia directa por línea de varón, aunque las hembras tuvieran mayor derecho para tal sucesión.  En Marzo de 1830 Fernando VII publica la Pragmática Sanción, por la cual las hijas del rey recuperan la prioridad en la sucesión respecto a su tío. Ello asestó un duro golpe a las pretensiones de don Carlos de acceder al poder. El último rayo de luz para el pretendiente al trono fue la decisión de su enfermo hermano en 1832 de derogar la Pragmática Sanción para evitar a su muerte una lucha fratricida en el país. Pese a ello, ante una mejoría del rey Fernando, se restablece la Pragmática y se eliminarán del ministerio todos los elementos subversivos ultrarrealistas, instaurando un gabinete de realistas moderados.  Los Sucesos de la Granja de 1832 evidencian la falta de apoyos de la opción de Carlos   y a lo largo de 1833 los Voluntarios Realistas, claro apoyo de Carlos, serán depurados. 

 
 
Partidas numerosas alzanse al grito de ¡Viva Carlos V!

En este contexto el rey don Fernando muere el 29 de septiembre de 1833, con la expectación de su hermano que no había dado por acabada aquella lucha. 

El 1 de Octubre don Carlos esgrime el Manifiesto de Abrantes , en la ciudad Portuguesa que da nombre a tal manifiesto, por el cual se autoproclama rey de España .

Como acto simbólico del inicio de las hostilidades y que refrenda el apoyo a don Carlos, en la noche del 2 de Octubre de 1833 el Comandante de los Voluntarios Realistas proclamó en Talavera de la Reina a Carlos V como rey de España. El levantamiento tuvo escaso calado en la zona  .
   
Aunque me he detenido en el inicio de las tensiones que engendran el Carlismo como un movimiento de hondo calado, intentaré ser más breve en lo que resta de este periodo. Fruto de tal contexto se producirán tres guerras  entre las fuerzas que apoyan a la Regencia de María Cristina e Isabel II, y por otro las fuerzas seguidoras del autoproclamado Carlos V y sus sucesores inmediatos: Carlos VI (1845-1861) , Juan III (1961-1868)  y Carlos VII (1868-1909) . Caeríamos en un grave error si viéramos las guerras carlistas como un mero conflicto dinástico. Las reclamaciones forales, los problemas económicos del campesinado fruto de las desamortizaciones, el recorte de las libertades religiosas, serán el acicate que llevará a los carlistas a revelarse reiteradamente. No podemos olvidar que para la gran masa campesina que seguía a la dinastía carlista, el Antiguo Régimen les había ofrecido más que las nuevas libertades, procedentes de la Constitución de 1812. 
   
 

 

Levantamiento de nuevas partidas carlistas (año 1872)


El nuevo periodo que se abre tras el año 1876, supone el fin de cuatro décadas en las que el carlismo fue el aglutinador de una de las dos Españas enfrentadas. Fue aquel un periodo de guerras fratricidas intercaladas con breves periodos de treguas y paces.  
   
Con la instauración y posterior consolidación del régimen de la Restauración , finaliza una etapa de la Historia de España, la cual estuvo regida por las tensiones entre la opción liberal y la opción carlista (el binomio liberalismo - contrarrevolución). A lo largo del último cuarto del siglo XIX esta lucha se desvanece. A fines de Febrero de 1876 Carlos VII  cruzó la frontera hacia Francia, para no volver.
   
Entre 1876 y 1936 el Carlismo verá profanada su unidad interna al producirse en su seno una serie de escisiones: escisión mellista  y la integrista . Asimismo se produce una constante sangría de las filas carlistas hacia las filas alfonsinas. En el plano militar intentarán varios levantamientos, circunscritos a la pequeña área de los Pirineos, aunque serán desbaratados, sin excepción. 
   
A inicios del siglo XX la ideología carlista (ya madura) se puede resumir en una serie de postulados fundamentales: La tradición apostólica, la corona como símbolo de unidad, la concepción de España como una suma de regionalismos y de respeto al foralismo. Además, tienen una concepción democrática de España, al reclamar la soberanía para la sociedad a través de lo que consideran sus organizaciones de tipo natural: la familia, el municipio y la región. Las causas principales de las escisiones anteriormente referidas serán: La ideología católica radical de muchos dirigentes y su concepción unitaria de España, frente a la línea oficial del carlismo. 
   
El carlismo en este periodo (1876 - 1936) se erige como una maquinaria dirigida a ejecutar planes subversivos para acabar con el gobierno. No lograrán tal fin hasta el año de 1936, en el que comienza la sangrienta Guerra Civil.  

Antes de entrar en el conflictivo, convulso e interesante periodo de la actuación carlista en la Guerra Civil conviene decir unas pocas palabras respecto a las tres primeras décadas del siglo XX. 
   
 
 
Vázquez de Mella
La escisión mellista de 1919, antes referida, fue la versión carlista de la crisis de la Restauración. Los múltiples cambios en el gobierno de España son comparables a los cambios en la dirección del carlismo español.  La llegada de la dictadura en 1923 de Primo de Rivera trajo gran expectación en sus filas. Ponía fin a un sistema en el cual el carlismo había ido perdiendo todas sus fuerzas. Traía la autoridad y el orden en un ambiente revolucionario . La llegada al gobierno del general Primo de Rivera fue bien vista por amplias capas de la población . El apoyo del carlismo al dictador duró tan solo año y medio, tras el cual volvió a su posición de crítica del gobierno. 
   
La crisis económica mundial  de 1929 y el fracaso de la institucionalización del nuevo régimen, lleva a Primo de Rivera a dejar su cargo en enero de 1930 , dejando una situación de vacío de poder bastante confusa.  Es curiosa la situación que trajo la Segunda República Española (1931-1936) . Con la caída efectiva de la monarquía las dos ramas de los borbones se encontraron en el exilio y la República se convirtió en un enemigo común de ambas casas.  

Para los carlistas se abría la posibilidad de reinar en un futuro y el 12 de septiembre de 1931 se produce el famoso ``Pacto de Territet ´´ en el cual Alfonso XIII y don Jaime  realizaban un acercamiento para un posible pacto de familia que devolviera la monarquía a España, en el cual se aplazaban las tensiones familiares.  
   
 
 
Alfonso Carlos I
El 2 de octubre de 1931 muere en París don Jaime de Borbón, sucediéndole automáticamente su tío don Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este, de 82 años, casado con Doña María de la Nieves de Braganza de la que no tenía descendencia. Frente a la posición de tolerancia con la República de buena parte del sector católico, el carlismo iba a pasar inmediatamente a la oposición, defendiendo el derecho de resistencia ante los poderes ilegítimos. 
   
Respecto a la cuestión dinástica, si don Jaime se mostró reticente a una unión familiar en la figura de don Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII, el anciano Alfonso Carlos parecía más proclive a tal acercamiento. En junio de 1932 se crea una primera Junta Suprema del Carlismo, bajo la dirección del marqués de Villores. Se acepta en sus filas a los integrantes de las escisiones mellista e integrista y se cambia el nombre de Partido Carlista por el de Comunión Tradicionalista, con connotaciones derechistas.  A la muerte de Villores, don Alfonso Carlos I nombra una nueva junta, al mando del conde de Rodezno.  
   
 
 
La intervención del requeté fue decisiva en la guerra del 36
Manuel Fal Conde, gran figura dentro del carlismo andaluz, será designado por el pretendiente carlista el 3 de marzo de 1934, jefe-delegado de la Comunión Tradicionalista.  
   
La oposición al gobierno también se ejerció desde el plano militar. En 1935 funcionaba ya el requeté, organización de sus unidades militares, debidamente armado y pertrechado, dispuesto a entrar en acción cuando así fuese requerido. Su financiación venía de grandes fortunas preocupadas por el devenir de la política nacional.  

En 1936 don Alfonso Carlos consciente de lo avanzado de su edad, y tras largos preparativos, nombra como sucesor en una regencia a su sobrino don Francisco Javier de Borbón Parma y Braganza. El futuro líder del carlismo pasó a trabajar estrechamente con su tío en las tareas de gobierno y se trasladó a la frontera vascofrancesa. Allí trabajará, con Fal Conde, en los preparativos del alzamiento que se preveía.  


  1. Es recomendable, para una visión general del periodo de la Historia Carlista que abarca desde fines del Antiguo Régimen (inicios siglo XIX) al fin de la Guerra Civil (1939) y completar mi modesta exposición, el libro: Oyarzun, Román. Historia del Carlismo, Alianza Editorial. Madrid, 1969.
  2.   Moral Roncal. Antonio M. ``Los Carlistas ´´, en Cuadernos de Historia, 96. Arco/Libros. S.L. Madrid. 2002. p.9.
  3.   Para una visión general del conflicto la Guerra de Independencia y la transición a la Edad Contemporánea en España, véase: Martín de la Guardia, Ricardo M. `` España y Austria al final del Antiguo Régimen ´´, en Cuadernos de historia contemporánea, Nº Extra 1, 2003 (Ejemplar dedicado a: Homenaje al Profesor José Urbano Martínez Carreras), pp. 127-135.
  4.   Al respecto de la Constitución de 1812 es interesante el artículo: Ruiz de Azúa, Estíbaliz. ``La Constitución de Cádiz (1812) y Discurso preliminar a la Constitución ´´, en Cuadernos de historia contemporánea, Nº 25, 2003, pp. 338-341.
  5.   Campesinos, jornaleros, artesanos, clero rural, militares… (Moral Roncal, Antonio M. Op. cit. p.10.).
  6.   Ibídem. pp 10-11.
  7.   Doña María Josefa Amalia de Sajonia.
  8.   Para un completo análisis de la figura del Infante don Carlos, véase: Moral Roncal, Antonio Manuel. ``Carlos V de Borbón (1788-1855) ´´, en San Sebastián de los Reyes (Madrid): Actas, 1999.
  9.   Montes Gutiérrez, Rafael. ``Cuestión Sucesoria de Fernando VII ´´, en Contraclave, 2006. p.1.
  10.   La futura reina de España, Isabel II (Madrid, 1830 – París, 1904).
  11.   Calvo Poyato, José. `` Historia azul: La ley sálica: De Felipe V a... ¿Felipe VI? ´´, en Clío: Revista de historia, Nº. 28, 2004, pp. 68 -75.
  12.   Montes Gutiérrez, Rafael: Op. cit. p. 2.
  13.   Moral Roncal, Antonio M. Op. cit. p.12.
  14.   Suárez Verdeguer, F. ``El Golpe de Estado de la Granja ´´, en Revista de estudios políticos, Nº 35-36, 1947, pp. 63-126. y ``Sobre los sucesos de la Granja ´´, en Homenaje a D. José Luis Comellas. 2000. pp. 59-73.
  15.   Véase, Pérez Garzón, Sisinio. ``Absolutismo y clases sociales, los voluntarios realistas de Madrid (1823-1833) ´´, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, Nº. 15, 1978, pp. 295-310.
  16.   Canal, Jordi: Op. cit. p. 59.
  17.   Transcribo el breve texto del citado manifiesto: ``No ambiciono el trono; estoy lejos de codiciar bienes caducos; pero la religión, la observancia y cumplimiento de la ley fundamental de sucesión y la singular obligación de defender los derechos imprescriptibles de mis hijos... me esfuerzan a sostener y defender la corona de España del violento despojo que de ella me ha causado una sanción tan ilegal como destructora de la ley que legítimamente y sin alteración debe ser perpetuada.Desde el fatal instante en que murió mi caro hermano (que Santa Gloria haya), creí se habrían dictado en mi defensa las providencias oportunas para mi reconocimiento; y si hasta aquel momento habría sido traidor el que lo hubiese intentado, ahora será el que no jure mis banderas, a los cuales, especialmente a los generales, gobernadores y demás autoridades civiles y militares, haré los debidos cargos, cuando la misericordia de Dios me lleve al seno de mi amada Patria, a la cabeza de los que me sean fieles. Encargo encarecidamente la unión, la paz y la perfecta caridad. No padezco yo el sentimiento de que los católicos españoles que me aman, maten, injurien, roben ni cometan el más mínimo exceso...´´ (Texto procedente de: Sección de documentos históricos del Carlismo, en http://www.carlistes.org/).
  18.   Montes Gutiérrez, Rafael: Op. cit. p. 6.
  19.   Canal, Jordi: Op. cit. pp. 59 - 62.
  20.   Conocidas como Guerras Carlistas: 1º (1833-1840). 2º (1846-1849). 3º (1872-1876). Para su mejor entendimiento es recomendable el libro de: Carles Clemente, Joseph. Las Guerras Carlistas. Sarpe, D.L. Madrid, 1986.
  21.   Don Carlos Luis de Borbón y Braganza, conde de Montemolín.
  22.   Don Juan Carlos de Borbón y Braganza, conde de Montizón.
  23.   Don Carlos María de los Dolores de Borbón y Austria-Este, duque de Madrid. Don Carlos VII ha sido uno de los pretendientes carlistas con más halo romántico, en palabras de Valle-Inclán en su Sonata de Invierno dibujó una imagen muy evocadora del rey: ``La arrogancia y brío de su persona parecía reclamar una rica armadura cincelada por milanés orfebre y un palabrén guerrero paramentado de malla. Su vivo y aguileño mirar hubiera fulgurado magnífico bajo la visera del casco adornado por crestada corona y largos lambrequines. Don Carlos de Borbón y de Este es el único príncipe soberano que podría arrastrar dignamente el manto de armiño, empuñar el cetro de oro y ceñir la corona recamada de pedrería, con que se representa a los reyes en los viejos códices´´. A esta bucólica imagen del pretendiente ayudó una intensa campaña de propaganda con la difusión de su retrato, llegándose a repartir en la primavera de 1869, 70.000 fotografías. (Seco Serrano, Carlos. Triptico Carlista. Ariel,  Barcelona, 1973. p. 125.)
  24.   El cambio que trae la Constitución del 12 era pasar de depender de las tierras de la Iglesia, a la cual seguían fielmente, a caer bajo la dependencia de unos terratenientes que la única relación que tenían con ellos era el pago de un dinero por la renta de tales tierras. Aquello deshumanizaba unas relaciones que para ellos trascendían de lo económico. (Tesis Doctoral dirigida por García Rodríguez, Lourdes. Pérez-Nievas Borderas, Fermín. La evolución ideológica del Carlismo. Análisis de su origen y de su desarrollo durante los siglos XIX y XX. Universidad de Salamanca, 1995. p. 126.).
  25.   Canal, Jordi: Op. cit. p. 211.
  26.   Véase: Cando Samoano, María José. ``Principios fundamentales de la Restauración y principios de la Constitución de 1876 ´´, en Una polémica y una generación: razón histórica de 1898: actas del Congreso "1898: Pensamiento Político, Jurídico y Filosófico. Balance de un Centenario": León, 10-13 de noviembre de 1998 / coord. por Javier Zamora Bonilla, Salvador Rus Rufino, 1999, pp. 227-242.
  27.   Carlos María de los Dolores de Borbón (1848-1909). Tercer pretendiente, de la dinastía carlista, al trono de España.
  28.   Liderada por Juan Vázquez de Mella, asturiano que sistematizaría el foralismo popular y federal en un regionalismo reticente a las soluciones drásticas (Clemente, Joseph Carles. Raros, heterodoxos, disidentes y viñetas del carlismo. Editorial Fundamentos. Madrid, 1995. p.93.) en el año 1919, surgida por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Ante el estallido de la citada guerra en 1914 los carlistas entre una posición neutral (abanderada por el pretendiente don Jaime, hijo de don Carlos VII) y una posición pro-germanófila (apoyada, entre otros, por el dirigente Vázquez de Mella) optan por el apoyo a los alemanes. Con la derrota del bando alemán ello llevará a una crisis interna en el seno carlista y la separación de Vázquez de Mella. Tampoco se puede olvidar que desde 1909 hubo fuertes tensiones entre Jaime y Mella por el personalismo que generaba este segundo y que quitaba parte de la autoridad tradicional al pretendiente don Jaime. (Canal, Jordi: Op. cit. pp. 269-261).
  29.   El integrismo fue un movimiento que tuvo cierta importancia en toda Europa. En España fue acaudillado por Ramón Nocedal y Romea. Los fallos del integrismo en España serán: minimización de la razón y del derecho natural, división de la humanidad entre el bien y el mal, falseamiento de la Historia de España, enemigo de los partidos políticos, ideología ultraconservadora… Todo ello lo hace colisionar con el Carlismo. El choque con el legitimismo carlista, más dinástico y federalista, hay que situarlo en la figura de Ramón Nocedal en el año 1888, año en el cual acusará a don Carlos de liberal. En 1889, fruto de la escisión se fundó el Partido Integrista. (Clemente, Josep Carles. Raros y heterodoxos. pp.89-91.).
  30.   Alots Gezuraga, Errigoiti Nabarra. El Carlismo en el siglo XX. 2008. pp.1-2.
  31.   Resulta magistral para este periodo la obra de: Clemente, Josep Carles. El Carlismo en el novecientos español (1876-1936). Huerga y Fierro Editores. S.L. Madrid. 1999.
  32.   Canal, Jordi: Op. cit. pp.272 -283.
  33.   La falta de hostilidad con que fue recibido Primo de Rivera se vio favorecida por varias circunstancias: una buena cosecha de trigo en 1923, que trajo el abaratamiento de las subsistencias, la neutralidad mostrada por la Unión General de Trabajadores y una populista manifestación del dictador contraria a la inestabilidad de la moneda y a la libre disposición de los caudales públicos por parte de los gobernantes. (S.A. `La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) ´´, en  Bolsa: revista mensual de bolsas y mercados españoles, Nº. 157, 2006, p.49.)
  34.   Canal, Jordi: Op. cit. p.284.
  35.   Moral Roncal, Antonio M. Op. cit. p.57.
  36.   Tuñón de Lara, Manuel. ``La coyuntura histórica española de 1930-1931 ´´, en Revista de estudios políticos, Nº 31-32, 1983 (Ejemplar dedicado a: La Segunda República Española). p.39.
  37.   Para este periodo, véase: Lizarza Iribarren, Antonio. Memorias de la Conspiración 1931-1936. Editorial Gómez de Pamplona, 1954.
  38.   Canal, Jordi: Op. cit. p. 291.
  39.   Jaime de Borbón y Borbón-Parma, duque de Madrid. (Jaime III).
  40.   Rodríguez Prada, Julio,. ``El Fénix que siempre renace. El carlismo ourensano (1894-1936) ´´, en Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, t. 17, 2005, p. 129
  41.   Ayuso Torres, Miguel. ``El Carlismo en la Conspiración y Guerra de España ´´, en Anales de la Fundación Francisco Elías de Tejada. Nº. 12, 2006. p.168.
  42.   Clemente, Josep Carles. Raros y heterodoxos. pp.130-131.
  43.   Clemente, Josep Carles. El Carlismo. Historia de una disidencia social (1933-1976). Ariel. Barcelona 1990. p.111.
  44.   Clemente, Josep Carles. Raros y heterodoxos. p.131.
  45.   Ayuso Torres, Miguel: Op. cit. p.168.
  46.   Clemente, Josep Carles. El Carlismo. Historia de una disidencia. pp.114-115.