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miércoles, 18 de abril de 2012

Quintillo 2012: el Sistema es el problema

Un año más, los carlistas andaluces se han dado cita para celebrar el tradicional acto de Quintillo. En esta ocasión, en la que se cumplían 78 años desde aquel Quintillo de 1934 en el que la Comunión Tradicionalista andaluza demostró en plena República  su capacidad organizativa sorprendiendo a propios y extraños, el orador invitado ha sido D. Luis Hernando de Larramendi y Martínez. Abogado y vicepresidente de laFundación Ignacio Larramendi.
Principió la jornada con la Santa Misa en la iglesia de San Gregorio, a la que siguió el acto político en un hotel cercano. El lema elegido por la Junta regional de la CTC en Andalucía para esta ocasión ha sido "El Sistema es el problema", y a ello se refirió nuestro presidente regional, D. Manuel Onrubia Baturone, en sus palabras de introducción. Un lema, indicó, que aunque a alguno pudiera parecerle "copiado" de recientes movimientos sociales como el llamado "15-M", en realidad es una frase que ya la Comunión viene utilizando desde hace años. En este sentido recordó que bajo ese mismo lema organizó la CTC unas jornadas del Foro Alfonso Carlos I en el año 2005. D. Manuel Onrubia indicó que, en efecto, en estos momentos de grave crisis no sólo económica, sino también moral, se están mostrando con claridad los efectos de la perversión del sistema liberal, y argumentó cómo el Carlismo es el único movimiento capaz de dar una respuesta y de suponer una alternativa a ese sistema.
Acto seguido, y tras la presentación del orador invitado, tomó la palabra D. Manuel Chacón-Manrique de Lara y Castilla, tesorero de la Junta regional, quien en una vibrante disertación se detuvo en analizar dos hechos recientes ocurridos en nuestra región. El primero de ellos, las recientes elecciones andaluzas, en las que el Sistema liberal ha evidenciado una vez más su inconsistencia, con un partido (PP) que a pesar de ser el que más votos ha obtenido no gobernará la región, otro partido (PSOE) que a pesar de los escándalos de corrupción y de mal gobierno continuará al frente de la Junta de Andalucía, y un tercer partido (IU), que sin apenas obtener votos será quien realmente tenga la "llave" para el gobierno en Andalucía. Una situación ridícula que sólo puede darse en un sistema político como el liberal.
También hizo referencia el tesorero de la CTC a los recientes actos de conmemoración de la Constitución de 1812, la "Pepa", en la que, a espaldas del pueblo, una minoría impuso en España un texto legal que venía a consagrar aquellas ideas traídas desde Francia por las huestes de Napoleón contra las que precisamente el pueblo español estaba levantado en armas en aquel momento. D. Manuel Chacón-Manrique de Lara explicó que el liberalismo destruye las patrias para convertirlas en "naciones" y trastoca a los pueblos en "ciudadanía", conviertiéndolos en un ente manipulable desde el Poder ejercido por los gobiernos liberales. El tesorero de la Junta Carlista de Sevilla recordó la incompatibilidad del ser carlista con prestar apoyos a partidos del Sistema liberal, que son agentes y artífices de la situación en la que está sumida España, e incidió expresamente en el Partido Popular, que, frente a que algunos lo presenten como el "mal menor", en realidad es un elemento más del problema. Un partido que, entre otras cosas no derogará las leyes abortistas, no eliminará asignaturas como Educación para la Ciudadanía, o no abolirá leyes com la del mal llamado matrimonio entre personas del mismo sexo. Por último, D. Manuel Chacón-Manrique de Lara animó a los presentes a tomar conciencia de la importancia de contribuir al Carlismo, con su afiliación, con sus cuotas, con su presencia en nuestro círculo carlista Virgen de los Reyes, y de la responsabilidad que tenemos como carlistas en el momento presente.    
Tras la intervención de nuestro tesorero regional, tocó el turno de D. Luis Hernando de Larramendi, que comenzó su intervención con dos evocaciones de Quintillo. La primera de ellas, una de sus tiempos de juventud, en los que acudió a un acto de Quintillo a principios de los años 70, y de las actividades que en torno a ese acto se realizaron -manifestaciones, lanzamiento de pasquines en la plaza de toros de la Maestranza…-. La segunda de las evocaciones se refirió a aquel Quintillo de 1934 en el que los carlistas andaluces, con personas como D. Manuel Fal Conde o D. Enrique Barrau, hicieron posible un renacer de las cenizas a un Carlismo que entonces estaba "agonizante". Nuestro orador invitado inició así un repaso por lo que fue, es y debe ser el Carlismo.
Con brillante verbo fue desgranando cómo aquellos carlistas que se levantaron en armas en sucesivas guerras contra el liberalismo, no eran personas ideologizadas, sino que simplemente reaccionaron de manera natural contra los ataques a sus libertades concretas, a su modo de vida y a todo lo que percibían como un bien tangible. Los ataques a la Religión y a la Iglesia, que ayudaba a la sociedad con la beneficencia, que instruía en las escuelas y que enseñaba la Doctrina que vinculaba a las personas con la Providencia y con el legado espiritual que dejaron en herencia las generaciones precedentes; los ataques a los bienes comunales, con actos como las sucesivas desamortizaciones, que privaban al pueblo de los bienes que disfrutaban en comunidad para, tras el expolio, pasar a manos particulares… todo ello a cambio de promesas de "libertad" en abstracto. Ese ataque a las libertades concretas que disfrutaban las personas, era precisamente lo que provocó los sucesivos levantamientos carlistas.
Analizó D. Luis Hernando de Larramendi también el enorme esfuerzo del Carlismo en su aportación a la Guerra de 1936-39, con los tercios de Requetés, y cómo ese esfuerzo en los campos de batalla para Luchar por Dios y por España, paradójicamente dejó al Carlismo sin capacidad para hacer llegar su doctrina a la política en la época de posguerra, convirtiendo al Carlismo en el vencido en el campo de los vencedores. Analizó la persecución a la que fue sometido el Carlismo, y mencionó como hecho representativo el exilio al que fue forzado D. Manuel Fal Conde por Franco bajo amenaza de un consejo de guerra.
Posteriormente hizo un repaso del cuatrilema carlista y su vigencia, pues pertenece al ser natural de la sociedad, y mencionó las dificultades de conseguir llevarlo a la práctica en las circunstancias actuales, con la realidad de una sociedad cada vez más desalmada, no en el sentido de malvada o cruel, sino en el de que males como el materialismo y el hedonismo están arrebatando el espíritu, el alma, de los pueblos, animalizándolos. Enlazando con este asunto leyó un texto de su abuelo, el insigne tribuno D. Luis Hernando de Larramendi, que fuera secretario político del Rey D. Jaime y fogoso orador y propagandista carlista. El texo puede leerse íntegro pinchando en el siguiente enlace: http://andaluciacarlista.com/wp-content/uploads/quintillo2012textoluishlarramendi2.jpg    
Finalizó D. Luis Hernando de Larramendi su intervención haciendo un llamamiento contra el desánimo. A pesar de que ahora mismo el Carlismo se vea numéricamente reducido, que el acceso a las instituciones políticas sea prácticamente imposible y que ese intento pueda implicar un esfuerzo ingente y estéril, el Carlismo, los carlistas, tienen el deber de mantener viva la llama, para continuar siendo una referencia a la que puedan acudir los españoles en los momentos críticos, un asidero al que agarrarse en tiempos de tempestad. También animó a no convertirse tanto en un permanente "anti", como en el mostrar una actitud alegre y optimista, pues la alegría se contagia y servir así de fermento en la sociedad. Ya en el pasado el Carlismo se dio muchas veces por muerto, y siempre resurgió con vigor.
Finalizados los discursos y tras el canto del Oriamendi, se homenajeó a nuestro invitado con una comida en el mismo hotel, y a su conclusión todos los presentes nos reunimos en el Círculo Carlista de Sevilla, donde compartimos entrañables momentos de convivencia entre carlistas: tapas, cafés, copas y canciones carlistas hasta bien entrada la tarde-noche. Allí, en el salón del círculo, el presidente de la Junta regional hizo entrega a D. Luis Hernando de Larramendi de un cuadro conmemorativo de su intervención en Quintillo y le manifestó nuestro agradecimiento por haber podido contar con él en esta ocasión.    

miércoles, 27 de mayo de 2009

Discurso de Javier Echánove en el Acto del Quintillo pronunciado el 25 de mayo de 2009

Queridos amigos:

Me gustaría, para empezar, dar muy sinceramente las gracias a la Junta de Sevilla y en especial a Quique Izquierdo que me ha atendido estupendamente esta mañana por haberme hecho el honor de invitarme a hablar a los carlistas andaluces en un acto de tantísima raigambre como es el Quintillo. Os digo de verdad que me siento muy honrado.

Los que habéis tenido la oportunidad de sufrir mis peroratas en alguna ocasión ya sabéis dos cosas:

La primera es que a pesar de mi nombre y apellido, yo soy de Madrid, como mi padre y como mi abuelo. Pero además de eso la mitad de mi sangre es andaluza, por mi madre que es cordobesa. Por eso me hace especial ilusión estar hoy aquí, delante de los carlistas andaluces. Espero que este importante dato os haga ser benévolos conmigo.

La segunda cuestión es que a mí estas cosas me ponen muy nervioso, y desde que me invitan hasta un par de días después del acto estoy como un flan. El jueves mi buen amigo Juan Manuel Rodríguez añadió un poco de leña al fuego anunciándome que se había puesto un anuncio del acto en el periódico. Claro, a uno se le quita inmediatamente la idea que tiene en la cabeza de acto íntimo y familiar y ve multitudes, con lo cual de flan pasa a natillas. En fin, que muchas gracias Juanma.

Queridos correligionarios y amigos:

Hace ya 75 años tuvo lugar el primer Quintillo. Poca idea nos podemos hacer los carlistas de hoy de la extraordinaria importancia que para la Causa entera supuso aquel acto. Por las referencias históricas de los mismos protagonistas sabemos que aquello fue un revulsivo y una campanada de extraordinarias proporciones. Y no solo para la Causa en Andalucía sino también para el carlismo en toda España.

Aquel primer Quintillo produjo una corriente de entusiasmo y esperanza en toda la Comunión. Esta corriente fue de tal calibre que llevó a nuestros dirigentes de entonces a hacer emocionadas declaraciones. El Conde de Cortina de la Mancha, antiguo jefe regional de Andalucía dijo, nada menos que aquel había sido el día más feliz de su vida. D. Victor Pradera escribió referido al acto: "¡Gracias, Señor, que has querido endulzar la acidez del brebaje que nuestros labios están forzados a beber!", y en fin Ignacio Romero Raizabal declaró: "Ya no es sólo Navarra la Israel del Carlismo. Ya hay otra Covadonga para los tradicionalistas que es Sevilla..., la roja, ¡la de los boinas rojas!".

Con la ayuda de Dios, el genio de D. Manuel Fal Conde sacó, de donde solo se percibía un aletargamiento esteril, una nueva esperanza y un nuevo futuro que como luego se demostró con creces estaba preñado de gloria y honor. Pero aquellos tiempos no eran más fáciles que los de ahora, y sin embargo muchos perciben que ese aletargamiento nos ha vuelto a envolver con la engañosa calidez de una desdeñante inactividad.

Tenemos que sacudirnos con carácter de urgencia esa castrante sensación, debemos por el bien de España volver a poner al carlismo y a la Tradición en el lugar preferente que les corresponde en la lucha social y política, PODEMOS porque no nos faltan ni las fuerzas ni las ganas VOLVER A DAR LA ESTRUENDOSA CAMPANADA QUE PUEBLE LAS CIUDADES Y LOS PUEBLOS DE ANDALUCIA Y DE ESPAÑA ENTERA DE BOINAS ROJAS, COMO ROSAS TEMPRANAS QUE ANUNCIEN UNA NUEVA Y TRIUNFANTE PRIMAVERA, ESPAÑOLA Y CATÓLICA.

Queridos carlistas andaluces, en los últimos meses me ha cabido el honor y la responsabilidad de formar parte de un grupo de correligionarios que bajo el aliento y la dirección de nuestra presidenta y secretario general se han lanzado decididamente en pos de la ansiada campanada. Me refiero, como todos os imaginareis, a la iniciativa de congregar las dispersas fuerzas del catolicismo social y político en torno a una plataforma electoral que defendiera los principios no negociables enunciados por nuestro Santo Padre Benedicto XVI.

A pesar de la generosidad, el esfuerzo y el trabajo derrochados no hemos podido coronar con todo el éxito que ansiábamos esta iniciativa a pesar de haberlo rozado con los dedos . La victoria, que solo es de Dios, vendrá cuando El quiera. Han sido meses de intensos y numerosísimos contactos y reuniones.

La Comunión ha tomado con determinación el papel de liderazgo político que le corresponde, sin complejos ni titubeos de ningún tipo, con generosidad y altura de miras, en el convencimiento de que el auténtico liderazgo se funda en el servicio y en el ejemplo.

No creo exagerar si digo que no ha quedado puerta sin llamar, ni piedra sin revolver. En pocas, poquísimas instancias hemos recibido un NO por respuesta. Os puedo asegurar, porque lo he vivido en primera persona, que la acogida que hemos recibido ha sido calurosa y expectante.

Los carlistas hemos demostrado, por si alguna falta hacía, que no somos nostálgicos ociosos, que muy al contrario somos capaces de enfrentar y dar respuesta concreta a los desafíos políticos que se nos presentan, que no nos arrugamos ante desprecios e incomprensiones, que la Tradición sigue, sin duda ninguna, viva y bien viva, y que es como ha sido y será siempre inagotable fuente de solidísimo y sincero amor a Dios y a España.

No dejemos, os pido, que este esfuerzo caiga en saco roto. Un pequeño grupo de carlistas ha dado un paso al frente, pero se necesita que el resto de la Comunión siga y si es posible adelante a los que han emprendido este camino. El objetivo que ahora nos marcan nuestros dirigentes es la Plataforma por los Principios No Negociables. Tenemos que lograr darle vida y continuidad. Es una pequeña brecha que hemos abierto en el inestable muro del sistema liberal , la Comunión cuenta con todos para hacer que esa brecha se ensanche hasta lograr derribar el muro.

Tenemos una oportunidad, hay ante nosotros una posibilidad de volver a dar la campanada, como en aquel Quintillo del 34. Podemos por esta vía, os repito, volver a poner al carlismo en el lugar de vanguardia que le corresponde. Cada uno en su puesto, en la medida de sus posibilidades, con su trabajo, con su oración y con su aliento.

Dentro de pocas fechas tendrá lugar en el Cerro de los Angeles la renovación de la Consagración de España al Sagrado Corazón. Creo que es una excelente ocasión para hacer sentir la presencia carlista. Solamente hago esta consideración para que en su caso las Juntas Regionales decidan lo que conviene hacer.

No quisiera terminar mi discurso sin evocar hoy a la inmortal Andalucía carlista que retumba en los nombres de los Tercios de la Virgen de los Reyes, Virgen del Rocío, Nuestra Señora de la Victoria, Isabel la Católica, la Merced y San Rafael. Llevamos en nuestro corazón el imperecedero recuerdo de aquel muchacho martir Antonio Molle y rendimos testimonio de inagotable gratitud al más grande líder carlista que ha dado el siglo XX: D. Manuel Fal Conde.

Hoy como ayer Andalucía debe ser tierra de glorias carlistas, madre de héroes y mártires de la Tradición católica, germen de vanguardia y liderazgo de nuestra causa en pos del Reinado Social de Cristo.

Carlistas andaluces, por Dios, por la Patria, los Fueros y el Rey

¡Viva España Católica!

¡Viva Cristo Rey!

D. Javier Echanove | Vocal Junta Carlista de Castilla la Nueva