martes, 20 de enero de 2009

" EL PECADO PROPIO DEL LIBERALISMO ", POR JULIÁN GIL DE SAGREDO

 
El amigo T_Paz  nos proporciona lo siguiente:

Remito esta conferencia que estaba solo accesible en formato mp3 enhttp://formacioncatolicaypatriotica[....]%3A02%3A00%2B02%3A00&max-results=10


El pecado propio del liberalismo.
D. Julián Gil de Sagredo. Doctor en Derecho y Filosofía. Madrid, 14 de abril de 1982.


Esta conferencia tenía por epígrafe “el liberalismo es pecado”. Como esa afirmación aún siendo cierta es algo genérica he preferido concretar en el título “el pecado propio del liberalismo” que es el reto o rebelión de la Razón contra Dios.

Este pecado por ser intelectual es esencialmente luciferino y por ello el liberalismo es la obra maestra de Satanás tanto en su malicia intrínseca como en la estrategia de largos alcances que utiliza para lograr sus objetivos. Se trata de un sistema de propaganda muy sagaz que astutamente maneja la semántica al revés. La maniobra de vaciar a las palabras de sentido propio y de rellenarlas de sentido contrario produce resultados inesperados.

Por ejemplo al término cristianismo se le despoja de Fe sobrenatural y se le rellena de libre examen, entonces los cristianos son los protestantes y para contra-distinguirnos de ellos tenemos que utilizar el término católico. Al término ecumenismo se le sustrae su significado como proyección universal de la Fe de Cristo y se le inyecta la teoría de la igualdad de religiones con lo cual se crea una Iglesia ecuménica integrada por toda clase de credos. Lo que antes era signo distintivo de la Iglesia Católica distingue y caracteriza ahora al consejo general de las Iglesias con sede en Ginebra y además se asesta un golpe mortal contra las divisiones, las cuales no tienen razón de ser si todas las religiones son iguales.

Esa técnica tan sutil mediante la cual insensiblemente se trasplanta el sentido de los vocablos se aplica también al campo político y social. El socialismo por ejemplo por su significado etimológico podría denotar una concepción derivada del derecho natural que presenta a la sociedad como cuerpo orgánico y en cierto sentido autónomo. Pues bien, se suplanta la soberanía social por la política y pasa a significar absorción por el Estado de las actividades sociales, es decir, estatismo y totalitarismo. Todo lo contrario de lo que denota su significado etimológico.


El mismo término liberalismo tiene su cuna en el país de la hidalguía que es España y por ello liberal era el que en sus relaciones sociales se caracterizaba por su generosidad, por su comprensión, por su magnanimidad ¿Quién podría imaginar hace dos siglos que ese término noble y generoso iba a traspasar la frontera de todos los países como banderín de enganche de lo que hoy se llama doctrina liberal?


La rapiña encubierta de palabras continúa y ahora tratan de dar el asalto al término catolicismo. Primero se emplea el adjetivo católico combinándolo astutamente con un sustantivo de sentido doctrinal contrario. Así aparece el liberalismo católico. Después utilizan el sustantivo catolicismo agregándole algún adjetivo que desvirtúa su concepto. Así aparece el catolicismo liberal. Y por último cuando ya la atmósfera religiosa está saturada de liberalismo católico y de catolicismo liberal, es decir, cuando hay una gran confusión general, entonces dejan a secas el término catolicismo pero ya impregnado de errores liberales. Si nos descuidamos un poco catolicismo va a terminar significando algo confuso, híbrido, aleatorio, insuficiente para caracterizar a la auténtica Iglesia de Cristo. Y no nos extrañemos porque su audacia ha alcanzado al mismo nombre de Cristo al cual se presenta en la teología de la liberación como activista, jefe de la revolución marxista, redentor del proletariado.

Esa manipulación de términos y conceptos alcanzan su punto culminante en la confusión de ideas que genera el término liberalismo. Como este concepto arranca del concepto libertad y el concepto libertad es múltiple, vario, difuso, tan difuso que cada uno tiene su propio concepto de libertad, de ahí que el término liberalismo sea también múltiple, vario, confuso, multiforme. Para unos significa democracia, para otros partido político o sufragio universal, para otros economía libre de mercado, para otros tolerancia, para otros igualdad y para la mayoría algo vago, incierto, fluido y vaporoso que se puede acoplar al gusto de todos los paladares.


En esa corriente tan turbulenta de doctrinas-ideologías tan confusas se impone la necesidad de determinar con claridad y precisión el sustrato de la doctrina liberal y para conseguirlo, podemos enfocar al liberalismo desde tres puntos de vista: político, filosófico y teológico. Esos tres enfoques se hallan entre sí concatenados como los efectos respecto a sus causas.


La política en su doble vertiente social y económica depende de la concepción que tengamos de la persona, la sociedad y el Estado en sus cimientos ontológicos, lo cual es filosofía. Y la filosofía a su vez depende de la teología como fundamento último que enlaza al Hombre con Dios y es la causa determinante del orden político y filosófico. Dado que lo que ahora pretendemos es desarrollar el tema del liberalismo como reto o rebelión de la Razón contra Dios, tema esencialmente teológico vamos a dar preferencia en este estudio a esa perspectiva desde la cual por otro lado podemos proyectar con seguridad la mirada sobre el campo político y filosófico.


El liberalismo nace a la luz pública en 1789 con la Revolución francesa pero quien lo engendró fue la Revolución religiosa que dos siglos antes conmovió a la Cristiandad. La raíz del liberalismo es teológica y se halla en el libre examen de Lucero. Este es el verdadero padre del liberalismo.

El libro examen desde su mismo nacimiento genera dos corrientes de pensamiento contradictorias entre sí. Por una parte promueve la exaltación de la libertad humana y por otra su depresión y aniquilamiento. Aquella a través de la libre interpretación de la Sagrada Escritura en reto abierto contra la autoridad religiosa que desembocará en la libre interpretación de la normas jurídicas y sociales en reto abierto contra la autoridad política y esta ,es decir el aniquilamiento de la libertad, al eliminarla totalmente en el proceso de la justificación por la gracia.

Examinemos ambas corrientes en su punto de partida que es el libre examen en su doble fase intelectual que determina la negación de la Fe y volitiva que determina el pecado contra la Fe


Fase intelectual: El entendimiento y la Fe.

El entendimiento humano como obra de Dios está necesariamente sujeto a sus leyes. Y la ley que Dios puso al entendimiento es la ley de la verdad. El entendimiento por su propia naturaleza propende hacia la verdad, rechaza la contradicción, no puede descansar en el error hasta tal punto que cuando reposa en él cree reposar en la verdad.

Hay sin embargo dos clases de verdades unas de orden natural que pueden alcanzar por la razón y otras de orden sobrenatural que solo pueden alcanzarse por la Fe. Dios ofrece al hombre estas últimas a través de la Tradición y la Sagrada Escritura -las dos fuentes de la Revelación- y para asegurarle en su verdadero conocimiento le coloca como guía el Magisterio infalible de su Iglesia.

La Fe pues considerada en el sujeto que cree es un acto del entendimiento que ayudado por la gracia presta su asentimiento a la Verdad revelada y en la prestación de ese asentimiento no hay peligro de error porque lo garantiza la autoridad sobrenatural de la Iglesia Católica y no podía ser de otra manera. Tened presente que toda interpretación exige el conocimiento adecuado de su objeto. Si este es natural el conocimiento y la interpretación se efectúa por medios naturales, pero si es sobrenatural tendrá que efectuarse por medios sobrenaturales. Lo sobrenatural , que es lo propio de la revelación, implica por ello lo sobrenatural en el agente de su interpretación. En otros términos la revelación se implica a sí misma en el acto de suplicación -operari sequitur esse - la acción sigue al ser. La naturaleza de la acción corresponde a la naturaleza del ser. Siendo sobrenatural la revelación su acción, es decir su conocimiento e interpretación, tiene que ser también sobrenatural. Es necesario por tanto un agente que al interpretar lo sobrenatural actúe bajo influencia sobrenatural. Es necesaria una autoridad. La autoridad del Papa que puede pronunciarse de modo infalible bajo la inspiración del Espíritu Santo y ahí tenéis de paso un argumento a favor de la infabilidad del Romano Pontífice.


La inteligencia humana por tanto como agente puramente natural carece de capacidad por sí misma para conocer e interpretar la Verdad revelada. Si la razón según dice Lucero puede libremente interpretar la verdad Revelada como único agente, con la misma libertad podrá interpretar la doctrina contenida en dicha verdad revelada, de lo cual se sigue que cada uno podrá creer libremente lo que su razón dictamine. Entonces desaparece la Fe en su objeto material que es la Verdad revelada. Al ser esta igual para todos no puede permitir discrepancias ni parcelaciones respecto a su contenido. Y desaparece también la Fe en su objeto formal que es la autoridad de Dios que revela porque no se admite la Verdad revelada por la autoridad divina sino por el dictamen del propio juicio.


Lutero como veis desliga a la razón de toda norma superior a ella, la hace libre y autónoma y la constituye en dueña de sí misma. Despoja la Fe de su carácter sobrenatural y la transforma en simple convicción humana. Eso es el liberalismo en su raíz teológica-dogmática: la rebeldía de la inteligencia humana contra la autoridad vicaria de Dios que interpreta su revelación y por tanto implícitamente contra la autoridad de Dios que revela. Rebeldía intelectual que al comportar en sí misma la rebeldía volitiva -la rebeldía de la voluntad- determina el pecado contra la Fe que examinamos seguidamente.


Fase volitiva: la voluntad y la Fe.

La Fe es operativa y por tanto al bajar de la inteligencia a la voluntad desarrolla la virtud. Y como su objeto inmediato es Dios las virtudes que primero desarrolla son las que tienen a Dios por objeto inmediato: la Caridad y la Esperanza.

De esas tres virtudes Fe, Esperanza y Caridad dice San Pablo que la Caridad es la principal y lleva aneja la segunda que es la Esperanza. Por ello el pecado contra la Caridad -odio a Dios- y el pecado contra la Esperanza -el menosprecio de Dios- son pecados tan horrendos que parecen propios solo de los réprobos. Pero tanto uno como otro tienen por fundamento el pecado contra la Fe.

Este pecado no radica en la carencia culpable de Fe como fruto de una conducta permanente contraria a la misma sino en la negación formal de la Fe. En una actitud firme consciente y permanente por la cual se antepone el juicio propio a la autoridad de Dios que revela. Por ello dice San Agustín que en este pecado están contenidos todos los pecados. Incluso los pecados contra la Caridad y contra la Esperanza. Y por eso añade Santo Tomás que el pecado contra la Fe es el mayor que se conoce porque es el que el que más aparta de Dios al atacar a su mismo conocimiento eliminando toda posibilidad de acercamiento a Él.


Esa malicia inmensa que hace a la razón juez de Dios es puramente y simplemente el libre examen de Lutero, el cual origina primero la rebeldía de la inteligencia humana contra Dios en el orden intelectual y segundo la rebeldía de la voluntad humana contra Dios en el orden volitivo o moral.

Si la razón se desvía de la Fe como norma de doctrina, la voluntad se desviará de la moral como norma de conducta y así como por el libre examen se producen tantas creencias, tantos pareceres como cabezas, “quot capita, tot sententiae” según decía nuestros clásicos del siglo XVI, así también por la aplicación de libre examen al campo de las acciones humanas se producirán tantas normas de conducta como conciencias subjetivas. Como la inteligencia es libre para determinar, la voluntad es libre para actuar.

Lo lógico ahora sería que Lutero al aplicar esa autonomía absoluta de la inteligencia y voluntad humana al orden de la justificación siguiera la ruta de Pelagio y afirmase con el mismo que de la voluntad libre del hombre depende en exclusiva la justificación. Lutero sin embargo contradiciéndose en su propio error niega a la voluntad toda intervención en el proceso de justificación en cual atribuye en exclusiva a la operación de la gracia. E ahí pues dos doctrinas contrarias, ambas heréticas, y ambas nacidas del pecado contra la Fe. Para Pelagio la justificación se opera solo por la voluntad. Para Lutero la justificación se opera solo por gracia. Para la Fe católica negada por ambas la justificación se opera por la gracia y por la voluntad. Por la gracia previniendo; por la voluntad cooperando libremente con la gracia que previene.


Reproduciendo un símil de Donoso Cortés a estos efectos podíamos decir que así como la madre que quiere enseñar a andar a su hijo pequeñito le extiende la mano, el niño se agarra a la mano de la madre y empieza a andar, así Dios extiende la mano al hombre, le ofrece su gracia, el hombre se agarra a la mano de Dios, coopera con la gracia y empieza a andar, empieza a justificarse en el camino de la salvación. Pero de nada sirve que Dios extienda la mano si el hombre no la quiera recoger. Y de nada serviría que el hombre alzara la mano si Dios no le extiende la suya. Se requiere por consiguiente gracia y voluntad.

Podemos afirmar como resumen de lo dicho que el pecado contra la Fe que en Pelagio niega la Gracia y en Lutero niega la voluntad determina la esencia misma del liberalismo en su raíz teológico-dogmática por la negación de Dios como verdad y en su raíz teológico-moral por la negación de Dios como única fuente de la legalidad. La raíz del liberalismo repito es teológica. Al suplantar la Fe por la razón ataca al dogma. Al suplantar la ley por la voluntad ataca la moral. Y la causa determinante de esa doble suplantación es el libre examen el cual genera esas dos corrientes de pensamiento de que antes os hablaba. Por un parte exalta tanto la libertad humana que llega a la negación de Dios y por otra parte deprime, anula tanto la libertad humana, que llega a la negación del hombre


Veamos ahora las consecuencias del liberalismo teológico que acabamos de examinar. Cuando la Fe reina sobre la razón, la razón reina sobre el derecho, el derecho reina sobre la política y la política sobre la economía. La razón entonces subordinada a la Fe no incurre en error. El derecho subordinado a la razón es racional y por tanto moral. La política subordinada al derecho es jurídico y por tanto justa. Y la economía subordinada a la política se ordena hacia su propio fin -el bien común- objeto de la política.

De esta jerarquía de valores que exige el orden natural se deriva el equilibrio y la armonía de la sociedad. Pues bien el liberalismo teológico al promover la rebelión de la razón contra la Fe rompe esa jerarquía de valores y desencadena la subversión del derecho contra la razón. De la política contra el derecho. Y de la economía contra la política.

En efecto, la subversión de signo teológico que constituye al libre examen en arbitro de la Verdad revelada determina la subversión de signo filosófico que constituye al entendimiento en árbitro de la verdad natural y esta subversión filosófica determina una tercera subversión de tipo político-social que constituye a la razón en árbitro de las leyes que deben regir a la sociedad aunque se enfrenten con la armazón y el entramado espontáneo de las fuerzas sociales.


Veis pues la rigurosa lógica que enlaza a todas las ramificaciones del liberalismo. En el liberalismo teológico de Lutero la razón se desvincula de la Fe y crea el libre examen. En el liberalismos filosófico de Descartes y de su epígonos Kant, Fichte, Shelling y Hegel, la razón se desvincula de la realidad y fabrica el idealismo. En el liberalismo jurídico de Hobbes la razón se desvincula del derecho natural y promueve el positivismo. En el liberalismo político social de Rousseau la razón se desvincula de la naturaleza social del Hombre e inventa el pacto social. Y en el liberalismos económico de Stuart Mill y sus discípulos la razón se desvincula de la jerarquía lógica de valores y transforma a la economía que es medio en fin de si misma.

El liberalismo como veis comporta desde su mismo nacimiento teológico una ideología disolvente y disgregadora que por generaciones sucesivas de pensamiento ha ido destruyendo una por una todas las síntesis que la Cristiandad había ido construyendo durante dieciséis siglos. La síntesis entre la voluntad y la gracia que resuelve el problema de la predestinación. La síntesis entre entendimiento y voluntad a través de la idea que resuelve el problema de la verdad. La síntesis entre derecho humano y derecho natural que determina el valor de la ley positiva. La síntesis entre autoridad y libertad que determina la subsistencia del estado. Y la síntesis entre la comunidad y sus miembros que determina el ser mismo de la sociedad.

De la autonomía de la libertad a través del libre examen se derivan las demás autonomías: la autonomía filosófica, la jurídica, la política,la social y la económica. Desde el momento que la libertad a través del libre examen carece de ley carece igualmente de ley la persona, la sociedad y el Estado. Y entonces la libertad alcanza la hegemonía ideológica como valor absoluto como categoría suprema que no rinde vasallaje a ninguna otra y así llegamos al desenlace final.

Por una parte al antropocentrismo que hace al hombre centro y eje del universo, Dios de si mismo, y por otra parte a la contradicción en el campo doctrinal porque la verdad sujeta a la libertad sería tan variable como ésta y por tanto no sería verdad. Y en el campo moral porque las acciones serían simultáneamente buenas y malas al gusto de sus respectivos consumidores. Veis pues como la Razón que se rebela contra Dios termina rebelándose contra la propia Razón. Y esa rebelión de la Razón contra Dios y contra sí misma adquiere su punto culminante en el más sutil de los liberalismos el liberalismo católico.


El error nunca puede negar del todo la verdad porque como lo verum -lo verdadero- se identifica con el Ser si el error niega toda la verdad niega todo el Ser y si niega todo el Ser se niega a sí mismo, se suicida. Por ello no puede existir el error más que anexionado a la verdad y por ello el error se adhiere a la verdad como una lapa y cuanto más fuerte es esa adhesión más difícil resulta descubrirlo.

En la esfera política podemos distinguir tres clases de liberalismo. Un liberalismo que podríamos calificar como radical que establece el dominio del Estado sobre la Iglesia. Otro liberalismos que puede calificarse como moderado que establece la separación entre el Estado y la Iglesia, separación que generalmente termina por el domino del Estado sobre la Iglesia. Y el liberalismo católico que es el mas original.

Este último establece la unión entre el Estado y la Iglesia como doctrina y la separación entre el Estado y la Iglesia como praxis. El liberalismo católico pretende la conciliación entre dos sistemas antagónicos de pensamiento: el sistema liberal que proclama la autonomía de la razón individual y social y el sistema católico que proclama la heteronomía o sujeción a Dios de ambas razones. Y entonces, para lograr esa conciliación, el liberalimos católico generosamente atribuye a Dios la jurisdicción sobre la razón individual y al Estado la jurisdicción sobre la razón social. Y el montaje ideológico o doctrinal que estructura para defender esta doctrina se basa en lo que llaman tesis e hipótesis en el que la hipótesis -lo condicional, lo circunstancial- se transforma como una mariposa. Adquiere valor absoluto y termina asumiendo el valor de la tesis.

Podéis verlo en un caso concreto: la confesionalidad del Estado.Tesis: el Estado debe ser confesional. Es doctrina católica que el liberalismo católico acepta como punto de partida. Hipótesis: si el Estado en determinadas circunstancias no puede ser confesional no está obligado a serlo. Esta afirmación puede ser verdadera o falsa según se entienda. Si se entiende en el sentido de que la imposibilidad material exime de responsabilidad moral es verdadera. Si se entiende en el sentido de que la imposibilidad material determina la inexistencia de la obligación moral objetiva es falsa. Entonces, como os decía, en el liberalismo católico lo que hace es que transforma la hipótesis en tesis, la afirmación condicional en afirmación absoluta. De lo imposible material y de la falta de obligación subjetiva ante lo imposible material se salta a la esfera de los principios y defiende como doctrina la inexistencia de la obligación moral objetiva. El liberalismo católico que como veis confunde en la obligación el aspecto material con el formal y el deber subjetivo con el objetivo. Este liberalismo católico constituye en el fondo un sofisma en el terreno de la lógica.

Y entonces Maritain para salvar en última instancia este liberalismo católico condenado por la Iglesia y desprestigiado totalmente, para salvarlo en última instancia, fabrica su teoría del humanismo integral que en el fondo es otro sofisma pero en el terreno de la metafísica. Transforma la distinción conceptual entre persona e individuo en distinción real y por este procedimiento establece en el hombre dos realidades diversas e independientes entre sí. La persona que queda sujeta a Dios en el fuero interno de su conciencia y el individuo que queda vinculado a la sociedad y al estado en el fuero externo. Dios y el Estado se reparten amistosamente sus respectivos campos de acción. Para Dios el hombre-persona; para el Estado el hombre-individuo. Pero como el hombre es indivisible y lo que es persona es individuo resulta que por católico en el fuero interno se construye y se fabrica en el fuero externo una sociedad y un Estado anticristiano. Eso es la democracia cristiana. Eso es la democracia del liberalismo católico. Esa es la democracia de los hipócritas que por la mañana adoran a Dios y por la tarde sancionan leyes contra Dios. Estos son los retoños de los escribas y fariseos, hipócritas a los cuales anatematizó Jesucristo como sepulcros blanqueados.


Si queréis conocer la condena del liberalismo católico no tenéis más que repasar las encíclicas de los Papas. De Gregorio XVI “Mirari vos”, de León XIII “Libertas” e “Inmortale Dei”, de San Pío X “Vehementer Nos”, de Pío XI “Quas Primas”, de Pío XII a través de todo su pontificado pero especialmente de su discurso de 6 de diciembre de 1953. Pero fijaros sobre todo en Pío Nono que en su encíclica “Quanta Cura” y en el Syllabus anejo y en todos sus breves discursos y conferencias desenmascaró a los católicos liberales en todos sus grados fases y matices. Incluso en una ocasión llegó a llamarles peores que demonios, frase que dio la vuelta al mundo y quedó grabada en la frente de esos herejes como estigma de eterna execración. Con razón fue llamado el martillo del liberalismo católico.

Decía al principio de esta conferencia que el liberalismo es un pecado esencialmente luciferino y que por serlo es la obra maestra de Satanás. Lo habéis podido comprobar en su malicia intrínseca al suplantar la Fe por la razón a través del libre examen atacando en su raíz el carácter sobrenatural de la Iglesia católica. Y lo habéis podido comprobar también en la rapiña de palabras, en el vaciado de conceptos, en el transplante de disfraces ideológicos al gusto y conveniencia de las diversas etapas históricas. Primero se llamó filosofismo, ilustración y enciclopedia. Después se llamó racionalismo. Más tarde modernismo y ahora se llama democracia, progresismo, ecumenismo, conciliarismo.

Como demócrata, progresista, ecumenista y conciliar, el liberalismo católico ha escalado las altas cimas de la Iglesia católica formando dentro de ella otra Iglesia paralela de cardenales, obispos, sacerdotes y fieles. Esa es la obra maestra del liberalismo -la Iglesia católica liberal- que encumbrada en las alturas del gobierno eclesiástico pretende dirigir los auténticos destinos de la Iglesia católica. Y esa Iglesia católica liberal es la que desgraciadamente estamos padeciendo en España, la que en cumplimiento de los postulados liberales ampara la aconfesionalidad del estado ,tergiversa el sentido de la libertad religiosa y después lo patrocina, favorece la implantación de una constitución laica y atea, reconoce al estado autonomía para sancionar el divorcio que es tanto como reconocer al estado el derecho para violar la ley de Dios, no clama contra el aborto, no clama tampoco contra la exhibición de una película sacrílega en que se ofende gravísimamente a la Madre de Dios.

Esa Iglesia católica liberal es la que ha empobrecido las creencias del pueblo católico español. La que ha relajado sus costumbres. La que ha extirpado su Fe. La que ha apartado y sigue pactando con gobiernos masónicos. En una palabra, la que ha desintegrado la unidad católica de España y con ella su unidad política.

Esa Iglesia católica liberal es la Iglesia de los grandes sofistas. Pero detrás de los sofistas dice Donoso Cortés vienen siempre los bárbaros enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento detrás de esa jerarquía sofisticada, liberal, gárrula y en fondo apóstata. Detrás de esta Iglesia católico-liberal que encabezan se divisan ya muy cercas las huestes rojas de la hoz y el martillo enviadas por Dios para desvanecer a punta de cuchillo sus vanos sofismas, para sepultar en fuego su traición y su perjurio, para vengar el nombre de Cristo y para regenerar nuevamente con torrentes de sangre a nuestra patria hasta levantar sobre ella el trono de su Gloria.

jueves, 15 de enero de 2009

Dios existe

En estos días está muy viva la discusión sobre si Dios existe o no. Desde luego una cuestión tan seria no se puede resolver poniendo propaganda en los autobuses. Eso es una frivolidad.

La pregunta sobre Dios es inevitable. Alguien ha dicho que es lo que nos distingue de los animales. Nos distingue de los animales la capacidad de percibir la realidad en cuanto tal, esa capacidad de vernos existiendo como desde fuera, el poder sorprendernos ante el hecho misterioso de existir. Esa vinculación a lo real, a la realidad en cuanto tal, es lo que nos lleva sin remedio a preguntarnos por qué existimos, por qué el ser y no la nada. Más familiarmente podemos decir que los hombres tenemos necesidad de saber si existe Dios para saber del todo qué y quiénes somos nosotros. Como no sabemos del todo quiénes somos sin saber quiénes son nuestros padres, tampoco sabemos del todo qué es el hombre sin saber si ha sido creado con sabiduría y amor por un Dios personal que cuida de nosotros, o bien somos el fruto casual de una evolución que nadie sabe cómo ha empezado ni cómo ni por qué ha llegado a donde ha llegado. Si no existe Dios, eso quiere decir que detrás de nosotros no hay nadie, estamos aquí sin razón ninguna, por pura chiripa, en la soledad más absoluta. El llegar a ser de una manera o de otra pertenece a nuestra identidad y marca esencialmente nuestra existencia.

En estos momentos, en la formación y en la vida de los cristianos es muy importante clarificar y fortalecer la convicción de que en el origen de todo existe un Ser personal que nos pensó y nos trajo al mundo de lo existente como fruto de su sabiduría y de su amor, por el simple deseo de multiplicar en nosotros el gusto y la belleza de ser y de vivir. Si leéis el capítulo primero de la carta de San Pablo a los Colosenses veréis esta misma afirmación pero más completa, más hermosa. Dios creó un mundo y creó la humanidad para que pudiera existir Jesucristo como joya del mundo, como coronación de todo y justificación de toda su obra. Pero dejemos esto y volvamos a la cuestión estricta de la existencia de Dios.

Hay un primer camino para indagar si Dios existe o no. Es el camino discursivo, racional, filosófico. La cuestión de Dios ha sido la gran cuestión de todos los grandes filósofos y de todas las grandes filosofías. En este camino racional no se puede intentar opinar sobre Dios directamente. A Dios nadie lo ha visto, ni para afirmarlo ni para negarlo. Lo que decimos es que este mundo, nosotros mismos, de cuya existencia no podemos dudar, no seríamos posibles si no existiera ese primer Ser espiritual e infinito que llamamos Dios. ¿Cómo explicamos esto?

Un primer argumento es el del orden. Lo existente, el mundo, la materia, el universo, los seres vivos, nuestro organismo, nuestra mente, todo lo existente, es tan maravilloso que no se puede comprender que haya comenzado a existir sin que alguien, dotado de inteligencia y con el poder de hacer existir a lo que El quiera, lo haya pensado previamente y lo haya querido así. Basta pensar en la complejidad de nuestro organismo, es imposible que por puro azar, se haya formado el ojo, y a la vez haya aparecido la luz, tan hechos el uno para la otra. Alguien ha tenido que pensar en el conjunto y hacer que fuera así.

Otro argumento es el de la contingencia. Es sencillo. Todo lo que existe a nuestro alcance es contingente, quiere decir que podría no existir. Nada ni nadie tiene como nota suya el tener que existir, todo podría no existir. Y surge la pregunta, si todo podía no existir, ¿quién decidió o cómo se decidió que lo que podía no existir comenzara a existir?. Antes de todo lo contingente, tiene que haber un Ser necesario, un Ser que no pueda no existir, capaz de decidir a favor de la existencia de todos los demás. Ese primer Ser, necesario, que no puede no existir es el Amor, es nuestro Dios, Ser infinito que es puro Amor.

Y otro argumento parecido es el de la imposibilidad de la nada. Me explico. Es evidente que si alguna vez no hubo nada de nada nunca hubiera habido nada. Si ahora existe un universo y existimos nosotros, quiere decir que nunca hubo nada, porque de la pura nada nunca hubiera salido nada. No importa cómo nos digan los científicos que se han ido formando las cosas, con evolución o sin evolución, con explosión inicial o sin explosión. Si hubo una explosión inicial ¿qué es lo que explotó? ¿de dónde provenía esa concentración de energía que comenzó a desplegarse hasta constituir el universo? Porque está claro, de la nada no puede salir nada. En la pura nada no hay nada que pueda explotar ni pueda poner en marcha proceso alguno. Siempre el Ser estuvo presente. Un Ser en forma infinita, ilimitada, afirmándose por Sí mismo, llenando el vacío de la nada, sosteniendo la frágil existencia de todos los existentes. Ese Ser que se afirma por sí mismo es Dios, ese Ser supremo del cual luego Jesús nos dirá que es Padre, Hijo y Espíritu, Amor infinito en Sí mismo y para todos los existentes.

Otro argumento, un poco más complicado, se puede componer a partir de la estructura de nuestro propio ser como seres libres. Si estamos hechos para vivir y amamos la vida y el ser de manera ilimitada, es signo de que la vida y el ser existen ilimitadamente, porque si no nosotros seríamos seres imposibles, no existiríamos. La evolución no da lugar a un ente que está hecho con referencia esencial a algo que no existe. Si aparece el ojo es porque hay luz. Si vivimos para amar al bien infinito es que ese Bien infinito existe. No puedo estar hecho para algo que no existe, a imagen y semejanza de la nada. Eso de “ser para la nada” es contradictorio. Si fuéramos para la nada seríamos nada. La nada no puede configurar al ser. Lo que es, es en relación con los demás seres. Y si el hombre está hecho para la vida ilimitadamente, quiere decir que esa vida ilimitada existe, hay un Ser concreto que existe ilimitadamente. Ese Ser ilimitado, infinito, es nuestro Dios, el Ser que es Amor, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La otra vía complementaria la podemos llamar histórica, religiosa, cristiana. La explico resumidamente. Los hombres vivimos unos de otros. Todos recibimos la aportación de todos los demás. Toda la humanidad formamos como una unidad en la que todos vivimos de las aportaciones de todos. En la historia de la humanidad hay un hombre excepcional que se presenta como testigo e Hijo de Dios y es reconocido por sus discípulos como Hijo de Dios. Me refiero, claro está a Jesús. Por honestidad con nosotros mismos, para vivir plenamente en la realidad humana, los hombres estamos obligados a plantearnos el “enigma Jesús”.

Prescindir del testimonio de Jesús es deslealtad con uno mismo, falta de humanidad. Este hombre, de cuya existencia no se puede dudar, que se presenta como testigo de Dios (“he venido al mundo para dar testimonio de la Verdad”), es digno de fe o es un iluminado medio loco. De su vida y de su muerte se deduce que es digno de fe, luego también lo es en lo que nos dice de Dios. El nos dice que somos hijos de Dios, que Dios es nuestro Padre, un Padre bueno, misericordioso, que nos perdona, que quiere hacernos participar de su vida gloriosa eternamente. Aquí podríamos leer la maravilla del Sermón de la montaña. El sabe de lo que habla, puede hablar de Dios porque viene de Dios, vuelve a Dios a preparar nuestra morada. Lo que dice Jesús sobre Dios aclara, confirma y perfecciona lo que nosotros podemos barruntar sobre El con nuestra cabecita. Y lo que nosotros podemos saber de Dios por nuestra cuenta, queda confirmado, ampliado enriquecido con lo que Jesús nos dijo de una vez para siempre.
Esta cuestión de la existencia de Dios no es indiferente. En torno a la afirmación y al conocimiento de Dios organizamos nuestra visión del mundo y toda la composición de nuestra vida interior. Podemos decir que somos consecuencia, reproducción en pequeño del Dios (o del ídolo) que adoramos. Si adoramos al dinero nos hacemos dinero, nada; si adoramos al Dios infinito y santo nos hacemos santos e infinitos. No es Dios fruto de los deseos del hombre, como decía Feuerbach, sino que los hombres somos fruto del Dios que adoramos. Pensadlo un poco.

Fernando Sebastían|Religión Digital

martes, 23 de diciembre de 2008

Discursos de Morella




PALABRAS PRONUNCIADAS POR JOSÉ MONZONÍS, PRESIDENTE ADJUNTO DE LA CTC DEL REINO DE VALENCIA ANTE EL MONUMENTO A CABRERA EN MORELLA EL 7 DE DICIEMBRE DE 2008


Amigos carlistas:


Gracias a todos por estar aquí, a pesar de la distancia y del clima. Gracias a los Carlistas de Morella por acogernos y a la Junta de la CTC de Castellón por tomar la iniciativa de este acto. Juntos de nuevo recordando nuestras raíces: la defensa de un orden político legítimo. Rindiendo homenaje a los que ofrecieron sus vidas desde 1833 por unas lealtades y unos principios que siguen vigentes. Y proponiendo a la España de hoy una manera de organizar la sociedad más justa, más libre.

Algunos se escandalizarán de nuestra corona de laurel ante la estatua de Cabrera porque los dos últimos años de su vida están fuera de la historia carlista. Nuestro Cabrera es el aquí representado, al frente de sus voluntarios, dedicando su valor y su esfuerzo al servicio del Rey. Entusiasmando a sus seguidores. Llegando a ser el jefe del partido carlista. Ayudando con iniciativas políticas y con recursos económicos cuando ya no podía hacerlo con las armas. Con sus aciertos y errores. Desde 1833 a 1875, Cabrera es un referente carlista. Y esos cincuenta y dos años de servicio merecen nuestra gratitud y nuestra memoria. Como los de tantos otros que han compartido nuestra Causa, aunque antes o después hayan seguido otros compromisos.

Nuestra memoria histórica no es como la que ahora nos imponen. No nos mueve el odio ni la revancha. No pasamos factura de nuestros muertos. Queremos una España en paz y con sitio para todos. Pero con los valores que la hicieron grande. Sin terror en la calle y sin miedo en el poder. Sin tener que pedir perdón por sentirnos españoles, valencianos, catalanes, aragoneses. Sin expulsar a Dios de la esfera pública. Aceptando a quienes vienen buscando trabajo y pan desde la geografía del hambre, en la medida en que esas nuevas aportaciones demográficas y culturales no pongan en peligro la supervivencia y la identidad de España.

Y si ha llegado la hora de apretarnos el cinturón, que la crisis se reparta entre todos. No entre los mismos de siempre. Si España es pobre, vivan pobremente el Rey y sus ministros, decía Carlos VII. Que se acabe la cultura de la subvención y el enchufe. Que se recorte el censo de políticos y burócratas de nómina. Que termine el uso del presupuesto para fomentar el clientelismo. Que la sociedad viva por sí misma. Que la acción del estado sea subsidiaria. Que los partidos y los sindicatos se mantengan por sus afiliados. Que el cine, el teatro, las artes y las publicaciones dependan de sus clientes. Que se atienda a los que menos pueden, empezando por los no nacidos. Que no se corrompa a nuestros hijos por orden del que manda. Que el poder no inyecte en el pueblo sus valores con el dinero de todos. Que las fuerzas armadas dejen de ser una ONG al servicio del mundialismo. Que la monarquía deje de hacer el ridículo y recupere la dignidad que dio gloria a España.

Esas y otras metas se obtendrán cuando Dios, la Patria, los Fueros y el Rey vuelvan a ser relevantes en la política española.

Bienvenidos en nombre de la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España! ¡Viva el Rey legítimo!




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PALABRAS DE JOSÉ MIGUEL ORTS, PRESIDENTE DE LA CTC DEL REINO DE VALENCIA, EN MORELLA EL 7.XII.2008


Carlistas:

Dios nos ha permitido reunirnos en Morella a los 175 años de la eclosión histórica del carlismo. Por eso esta mañana le hemos dado gracias y hemos rogado por tantos que se han quedado en el camino, unos famosos, la mayoría anónimos. Anónimos menos para Dios. Abatidos unos en los campos de batalla, ante los piquetes de ejecución otros, torturados y asesinados, mutilados, exiliados, arruinados, perseguidos A los ojos de los hombres, fracasados. Y la causa a la que dedicaron sus esfuerzos, uno de tantos proyectos políticos derrotados, que sólo interesan a los que investigan el pasado en los viejos documentos. Sangre vertida para nada.

Sin embargo, en un plano transcendente, profesamos una fe que nos hace creer en el poder redentor del sufrimiento si se une a la pasión de Cristo, solo y abandonado en la cruz, pero después resucitado y glorioso. No es masoquismo estéril. Ni una sola lágrima será en vano. Triunfaremos y reinaremos con Él. Pero en línea con ese Reino, nuestra empresa es contingente, de este mundo. Es fruto de nuestro esfuerzo.

Por ello el carlismo sigue vivo. Y vive porque no es historia cerrada, sino tradición: progreso acumulado, misión que transciende las generaciones. Bandera que hunde sus raíces en la experiencia y en la fe y de ellas saca lecciones que aplica a la política como servicio al bien común, adaptándose a los signos de los tiempos. Unas veces ha sido llama, otras brasa. Pero cuando las necesidades de la Patria lo exigen y las circunstancias lo permiten, de esas cenizas surge de nuevo el Ave Fénix. Con un renacer que asombra a los que sólo analizan el acontecer humano en función de la economía.

En Morella sabéis mucho de las diferentes fases por las que ha pasado el Carlismo. Y del empeño por mantener las lealtades a pesar de la adversidad. Hasta hace poco estaba entre nosotros Ángel Querol Royo, referente carlista, que continúa presente en nuestros corazones y su hueco en el tajo de la labor política, está cubierto por su hijo José, sin cuya colaboración este acto no hubiera sido posible. El coronel Alfredo de la Figuera es otro ejemplo vivo de lealtad. Sin él tampoco estaríamos aquí, en su casa. A él se debe el impulso del monumento a Cabrera, tomando como instrumento legal el Círculo Cultural Aparisi y Guijarro.

Cabrera es el paradigma, desde 1833 en que dejó el seminario por la guerrilla hasta 1875 en que, cansado y decepcionado, reconoció a la usurpación nuevamente entronizada por un golpe de estado. Llegó a ser la máxima figura militar y política de la España carlista y sirvió a tres reyes, con su espada, su consejo y su fortuna. Tuvo a sus órdenes a catalanes, valencianos y aragoneses. Y todos se sentían unidos en torno a la Patria y al Rey. Los que invocan sus dos últimos años de vida para denigrarle, se habían de tentar la ropa antes de emitir juicios. La nuestra es una comunión de hombres libres, con puertas abiertas para entrar y salir. Bienvenidos los que se unen a ella procedentes de otros campos. Despedida sin rencor a quien busca metas que el carlismo no le da. No existe un ADN específico del carlista. Ni somos una secta que impone creencias o servidumbres que no estén al alcance de cualquiera. Es cuestión de prioridades. El que hace más daño es el que, desde dentro aparentemente, desvirtúa y corrompe el sentido de la Causa. El que se inventa una ideología de laboratorio desarraigada de la evolución natural y reescribe nuestra historia desfigurándola. El que paraliza las formas y el contenido del carlismo en fechas y marcos ya pasados y vincula la causa a querellas intraeclesiales ajenas al ámbito político.

Cuando en 1931 la dinastía liberal entregó España a la República, y la República la llevó al caos, el carlismo, muerto y sepultado para muchos, volvió a encarnar el alma de la Patria que se resiste a desaparecer. Resucitó en toda la geografía española. Y volvió a luchar en los mítines, en las calles, en las instituciones. Finalmente no hubo otro remedio, de nuevo, que la guerra. Y a la guerra fue la Comunión Tradicionalista en 1936, sin buscar el poder como partido. En el frente y en las trincheras, lejos de los trapicheos y los ajustes de cuentas de la retaguardia. Por Dios y por España, como reconoció la Iglesia de entonces, víctima de la persecución religiosa y no beligerante. Con un pacto de mínimos, que no se cumplió.


Antes de cesar las hostilidades, los requetés, decisivos en el triunfo militar, fueron integrados en el partido único por decreto. El nuevo régimen se maquilló con el Oriamendi, las boinas rojas y el léxico tradicionalista. Pero los dirigentes carlistas que se resistieron, volvieron a ser perseguidos, las actividades de la Comunión prohibidas, los círculos y periódicos incautados y los militantes que siguieron con sus lealtades, marginados.

Ahora, en nombre de la memoria histórica se nos quiere involucrar en una causa general por crímenes contra la humanidad, que no prescriben ni pueden ser amnistiados. Quieren invertir los resultados de la contienda, ocultando la responsabilidad de los que hicieron imposible la paz y forzaron la salida violenta de los problemas de convivencia. Con la firma del sucesor designado por Franco a título de Rey se afirma la legitimidad de la II República. Se anulan los veredictos judiciales de los vencedores, sin discriminar justos de injustos. Se criminalizan los hechos de guerra junto a los abusos de la represión, pero sólo los de un bando. Se trata de demonizar a los sublevados de 1936 y a los que hicieron posible y duradera la situación política dimanante de su victoria. Globalmente los cómplices que han de pagar la revancha son la derecha y la Iglesia católica.

El PP, curándose en salud, ha condenado el Alzamiento y la Dictadura, en diversas ocasiones. Sus fundadores y sus votantes no tienen nada que ver con el franquismo. Seguramente ni Fraga conoció a Franco ni se enteró del Montejurra del 76.

Por su parte, los obispos más mediáticos se desmarcan de la Pastoral Colectiva de sus antecesores que sobrevivieron a la matanza del 36 y apelan prudentemente al espíritu de la transición. Los martirios que llevaron a las últimas beatificaciones masivas no tuvieron, por lo visto, contexto histórico real. Y el compromiso temporal de buena parte de los nuevos beatos hay que ocultarlo. Por ejemplo su militancia carlista. Eso se llama ser agradecidos.

El nombre de Manuel Fal Conde es borrado del callejero sevillano por franquista. Y los años de exilio, confinamiento y persecución que le valió su dignidad de oponente al Régimen desde el carlismo clandestino no cuentan.

Nuestros correligionarios de Aldaya recuerdan cómo el Ayuntamiento socialista cambió el rótulo de la calle de Antonio Aparisi y Guijarro, muerto en 1870, por ser un hombre del Movimiento. Esa es la cultura de los nuevos demócratas.

Nadie tiene la patente del acierto en las decisiones políticas. El Carlismo, tampoco. Nos hemos equivocado muchas veces. Así nos ha ido. Pero si hemos de responder ante la historia y ante la opinión pública, que sea por nuestras actuaciones reales, no por las que nos atribuyan nuestros enemigos. O los que llamándose carlistas, se pusieron en el otro plato de la balanza al perder en 1969 las esperanzas de ganar las preferencias del entonces Caudillo y hoy Dictador. Ellos se avergüenzan de la gesta de los requetés y les reprochan que se equivocaran de bando. Nosotros nos sentimos solidarios con los que siguieron la orden de Don Javier y Fal Conde. Pero reivindicamos el papel del carlismo como factor político diferenciado. Más como conciencia crítica que como acción de gobierno.

Por representar esa opción fue asesinado hace treinta años José María Arrizabalaga Arcocha, Jefe de las Juventudes Carlistas de Vizcaya. Y su familia tuvo que abandonar su tierra y venirse al Reino de Valencia. Ahora ETA ha matado a Ignacio Uría, un empresario vinculado a las obras del AVE. Nosotros rezamos por él y nos unimos al dolor de su familia y a la indignación del pueblo. Rechazamos los fines y los medios de sus asesinos. Ibarreche se limita a decir que el pueblo vasco no olvidará este crimen. Nosotros tampoco olvidamos ni esta muerte ni tantas que jalonan estos años de Constitución democrática, que ha heredado del franquismo el Monarca y el problema de ETA. Apoyamos al Gobierno en su deber de erradicar el terrorismo del signo que sea. Pero la defensa de España implica creer en ella, no sólo por el cómputo periódico de votos. El credo del régimen se resume en los minutos de silencio que se prodigan tras cada nuevo asesinato. Es la confesionalidad del vacío.

No tiene autoridad moral para enfrentarse con los terroristas el gobernante que permite y alienta la muerte de inocentes antes de nacer sólo porque el embarazo no fue deseado. Que se hace cómplice del negocio criminal de las clínicas abortivas. Que fuerza a los médicos a traicionar su juramento hipocrático. Que no pone los medios para ayudar a las madres gestantes en apuros para que sus hijos puedan venir al mundo dignamente. Que impulsa la promiscuidad sexual como derecho y sin límite moral como uno de los contravalores de la educación oficial. Que permite manipular y destruir embriones humanos en nombre de la ciencia y de la selección genética.

No puede oponerse coherentemente a los que matan a tiros o con bombas el que apoya la eliminación física de las personas humanas no productivas en cualquiera de las fases de la vida.

Esas carencias de la ley son fruto de la expulsión de Dios de la Constitución. Sin Él todo está permitido. A la lucha de clases ha seguido la ideología de género, el enfrentamiento entre hombre y mujer, la elevación a norma de lo contranatural, la conversión de la economía de mercado en salvaje explotación de personas y recursos

Estas son sólo unas pinceladas del trabajo que queda por hacer. De la necesidad que España tiene del carlismo y de otras iniciativas políticas que confluyan con nosotros en los puntos no negociables que subrayaba el Papa.

Respiremos el aire puro de Morella, carguemos baterías y a trabajar.






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PALABRAS DE JAVIER VIVES EN EL ACTO CARLISTA DE MORELLA, 7 DE DICIEMBRE DE 2008.-

Buenas tardes. De los que venimos de Aragón el saludo y el agradecimiento a los carlistas valencianos por la organización de este acto de conmemoración de los 175 años de la aparición del Carlismo en la política y la vida española.
175 años de lealtad y servicio a la Verdad en seguimiento de las enseñanzas evangélicas. La Verdad os hará libres, nos dice Cristo en el evangelio, y los carlistas de hoy, con la herencia recibida de nuestros mayores en estos 175 años, fieles ante todo a Dios, cabeza y fundamento de nuestro DIOS-PATRIA-REY, vamos al encuentro de la Verdad para servirlay alcanzar el discernimiento sobre la mentira para rechazarla.

Frente a aquello, al amparo de lo políticamente correcto, de la tolerancia y respeto hacia todo lo que el hombre pueda idear, imaginar, lucubrar o pergeñar, una pléyade de personajes, o personajillos más propios de aparecer en los diversos programas televisivos que entretienen e instruyen a la audiencia cuales son los conocidos como frikys. Destaca entre ellos, no en vano es el jefe, uno que se ha permitido enmendar la plana al mismo Jesús de Nazareth, el Hijo de Dios vivo, asegurándonos que la libertad nos hace verdaderos. ¡¡Claro!! Si soy libre soy de verdad, si no debo ser de plástico, cartón piedra, una ilusión o una ficción, como de plástico, cartón piedra, una ilusión o una ficción deben ser los niños no nacidos y no deseados ??? pues carecen de libertad, sobre todo la de vivir que se les niega de entrada.

Genial contribución al pensamiento moderno acompañada por otras, no menos decisivas para la consecución de la felicidad definitiva del pueblo soberano como, por ejemplo, la alianza de civilizaciones (¿contra qué o quién?); la memoria histórica, redundancia comúnmente aceptada como la necesidad de recordar adecuándolos a la corrección política ciertos pasajes de la historia mientras se eliminan otros; educación para la ciudadanía, aquí hay que sustituir educación por adoctrinamiento y para por de; por no hablar de la inclusión de chimpancés, orangutanes, gorilas y bonobos como integrantes de la humanidad.
Para qué seguir. Lo ridículo, lo grotesco, si solo fuese eso, lo más aberrante todo ello instalado en la política que ha dejado de ser el arte de gobernar, o sea, de gobernar bien para ser el logro de lo imaginable e inimaginable
.
En 175 años la voz del Carlismo ha venido denunciando el estado de corrupción moral a que inexorablemente van hundiendo los diversos poderes públicos y privados a la población española, pero aunque nuestra voz hoy es débil no hay que desesperar porque la voz del Señor es fuerte, y nuestra voz debe ceñirse a la Suya esperando resuene reclamando su Reinado.

En esta confianza perseveraron nuestros mayores. En esta confianza perseveraremos nosotros.





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PALABRAS DE C.CASTÁN EN MORELLA, 7.XII.08.

Amigos carlistas, buenas tardes a todos:

Un 13 de noviembre de hace 175 años el carlismo se levantaba en Morella, al grito de Viva Carlos V, Rey Legítimo de España, contra los poderes que en aquel tiempo querían arrebatar al pueblo lo que le correspondía: desde sus tierras comunales hasta sus tradiciones, su fe y su rey. Como señalaba el general tortosino Ramón Cabrera, A la muerte de Fernando VII, el fin de la lucha era hasta popular. Queríamos sostener todo aquel mundo de instituciones seculares, de costumbres piadosas y de tradiciones queridas; peleábamos, porque arrebatarnos aquél modo de ser era como expulsarnos de nuestra patria católica, española y monárquica [].

Personajes conocidos y representativos de la Historia como el Barón de Hervés, Cosme Covarsí, Marcoval, Carnicer, fueron los primeros en encabezar y dirigir el levantamiento carlista en estas tierras. Pero junto a ellos, otros muchos, gentes humildes, sencillas y anónimas de de Els Ports y el Maestrat, abrazaron la bandera de la Tradición a lo largo de los siglos XIX y XX, en tiempos de guerra, pero sobre todo de paz, llevando adelante una actividad importantísima a través de los círculos, las juventudes, las margaritas, el requeté y otras entidades carlistas. Y gracias a ellos es porque hoy estamos aquí nosotros celebrando el 175 aniversario del carlismo.

Hoy 175 años después los carlistas, aunque seamos pocos o menos de los que desearíamos, queremos también levantarnos contra un mundo, contra una forma de entender la vida hija de aquellos liberales de antaño, que con diferentes nombres siguen privilegiando y sufragando a los poderosos de la tierra, tapándoles sus múltiples vergüenzas fruto de la especulación y la usura, mientras se olvidan de los más débiles. ¡Bien que han acudido a la llamada de alarma de la banca! Pero que poco han hecho por los trabajadores que están viendo peligrar sus puestos de trabajo, por los jóvenes que no pueden alcanzar el construir un hogar propio, por las familias a las que les cuesta llegar a final de mes, por las mujeres embarazadas y con dificultades, por las gentes de los países del Sur, obligados a emigrar y ser, muchas veces, presa fácil de cualquier explotador sin escrúpulos Ellos no parecen contar, sólo cuando puedan ser fuente de votos cada cuatro años. Y qué decir de otros: a los no nacidos, a los ancianos enfermos y solos, por su presunta improductividad directamente se les lanza a las tinieblas de la sociedad, facilitando y proponiendo su eliminación. Ellos no cuentan para esta sociedad utilitarista e individualista, hija del liberalismo, que cataloga a las personas en función de su productividad. Algún día ese millón largo de niños abortados nos pedirá cuentas a esta sociedad enferma que camina, sin darse cuenta y con alegre indiferencia, hacia una especie de suicidio colectivo.

Hoy como ayer asistimos a la fiesta de la confusión: Se nos quiere hacer pasar la mentira como verdad y la barbarie como progreso en tantos y tantos aspectos de nuestra realidad social: la idea de familia, la educación y su control político, la cultura de la muerte presentada como progreso, el concepto de España, el sectarismo anticatólico, el revanchismo histórico con sus selectivas y sesgadas memorias

Los poderosos de hace 175 años y también los de hoy han pretendido arrebatar, arrancar literalmente- a la sociedad sus raíces, sus valores, sus principios, sus símbolos e instituciones más queridas, todo aquello que, en definitiva, le ha otorgado su identidad. Nos lo cuenta la historia y lo observamos en la realidad actual: el rechazo, burla y persecución manifiesta a todo lo católico; la destrucción del entramado social, de la idea de comunidad, de proyecto común, de familia, de solidaridad, de todo lo que signifique subsidiariedad y libertad; ya que no encaja en los proyectos de aquellos que nos quieren individuos, masa, votantes o consumidores y no personas con raíces, con una proyección social, fieles a un legado, a una Tradición y dispuestas a mejorarla para entregarla a sus hijos. Y ese puede ser, entre muchos otros, un motivo para levantar y seguir -mantenint molt alta i lista, la bandera realista, neta com la llum del sol -, como decía una canción que se cantaba en estas tierras en el siglo XIX.

Estes terres del nord valencià continuen oblidades pels centralismes d´ahir i també dels d´avui. Poc se´n recorden de natros, especialment si encara no estem de campanya electoral. On no hi ha vots per a traure, tampoc arriben les inversions per tirar endavant el futur dels pobles. Des d´ací volem dir ben fort que el CARLISME ESTÀ VIU! 175 ANYS DESPRÉS ENCARA ENS QUEDA MOLT QUE DIR I PEL QUÈ LLUITAR! Per acabar recordar que avui commemorem també el 175 aniversari de l´evacuació carlista de Morella davant de les forces d´Horé i Breton. Si aquell dia va ser una jornada trista per a la nostra història, el dia d´avui pot significar molt pel renàixer del carlisme de Morella, Els Ports i el Maestrat. Així ho esperem!! Gràcies i VISCA PER SEMPRE EL CARLISME! 



Carlismo Valenciano ( " Avant ! " ) 

martes, 25 de noviembre de 2008

CERRO DE LOS ÁNGELES 2008: ACTO NACIONAL CARLISTA EN NUESTRO 175 ANIVERSARIO




- Deciros que un servidor de ustedes allí estuvo. Como siempre, una palicilla curiosa de viaje (Sevilla queda más cerca de Lisboa que de Madrid); pero allí que nos plantamos un año más. Correligionarios de todas las Españas. La Iglesia a rebosar. Se han desbordado todas las previsiones, la afluencia de gente y sobre todo joven ha sido entrañable, de sorpresa positiva. Aun en la rapidez que nos tocaba a los hispalenses ( Al igual que a navarros, catalanes, valencianos, etc. ) disfrutamos un año más en familia, tanto en los discursos como en el almuerzo. Y yo, de vuelta, con un excelente libro de Alexandra Wilhelmsen debajo del brazo ( ¡ Me costó decidirme ! Si tuviera más dinero, hubiera dejado el puesto vacío ). Se echó de menos a algún carlistón, pero los boinas rojas sabemos que siempre están ahí. Emotivos los comunicados de adhesión que nos mandaron desde Portugal a la Argentina. Emotivo en mi persona el reencuentro con un buen amigo colombiano, hijo de acaso uno de los mejores historiadores de la Hispanidad de nuestro tiempo. El recuerdo de Roma presente; y para mí, especialmente, el de Aurelio Barrau, en aquella foto que nos inmortalizó codo con codo. Mucha alegría de ver a los correligionarios y hablar con ellos, reitero; así como de alguna nueva presentación; allí, en el centro de la geografía ibérica, frente al Sagrado Corazón de Jesús, entre las oscilaciones del frío serrano y el sol potente. Y ya son 175 primaveras de boinas rojas, y lo que nos queda.


 

 
Os pego la crónica directamente de la COMUNIÓN TRADICIONALISTA CARLISTA . ¡ EL CARLISMO MARCHA ! ¡ AHORA MÁS QUE NUNCA, POR DIOS, LA PATRIA Y EL REY !

El acto que la Comunión Tradicionalista Carlista viene celebrando en el Cerro de los Angeles en la Solemnidad Litúrgica de Cristo Rey desde que en 1966 tuviese lugar su primera edición ha sido en este año 2008 un completo éxito. La efeméride del 175 aniversario del Carlismo hacia especial la presente convocatoria. La Ermita del Cerro de los Angeles estaba a rebosar, con una presencia especialmente numerosa de niños y jóvenes. Oficio la Santa Misa el Vicario diocesano de Getafe. La celebración fue seguida con gran recogimiento, al termino de la cual los presentes entonaron elSalve Regina. A la salida del templo, los asistentes posaron para la foto de familia, mientras se entonaba un vibrante Oriamendi. Numerosos visitantes del Cerro nos pidieron propaganda y manifestaron que sus padres o parientes habían sido carlistas.

Ya en el Motel Los Olivos, al pie del Cerro de los Ángeles, tuvieron lugar unos breves parlamentos en los cuales, ademas de dar las gracias a los venidos en algunos casos desde muy distantes puntos de España, se gloso el sentido de la Solemnidad de Cristo Rey, de la Realeza de Jesucristo y de nuestra misión como testigos de esas realidades. Tras la animada comida, Javier Garisoain, Secretario General de la CTC, apelo a la fe en nuestros principios y en nuestra misión como auténticos custodios y misioneros de la verdadera España y a buscar en los momentos de duda dentro de nosotros el ejemplo de nuestros mayores, que no vacilaron en ofrecer sus vidas por la Causa, por la verdadera España, cuando llego la hora decisiva.

El responsable de la Delegación de Relaciones Internacionales informo de las numerosas adhesiones recibidas desde el extranjero, destacando los mensajes llegados desde Italia (Venecia) y Portugal, y para finalizar, María Cuervo-Arango cerro apelando a la conciencia de cada cual en el necesario trabajo cotidiano en la CTC, dando vivas a España, a Cristo Rey y al Rey Legítimo y concluyendo con un emocionante Oriamendi.

lunes, 17 de noviembre de 2008

¿Cómo sobrevivir intelectualemente al Siglo XXI?



Informado por Facon en www.hispanismo.org

En cuestión de días saldrá a España Castellani con la editorial Libros Libres:

http://www.libroslibres.com/img/libros/sobrevivir_g.jpg



ISBN: 9788496088849
Autor: Leonardo Castellani
Precio: 18.00

Comprar on line: Libros Libres [18.00 €]


La figura del sacerdote argentino Leonardo Castellani ha adquirido una notoriedad creciente en España gracias a la constante difusión de su pensamiento por el escritor Juan Manuel de Prada, que ha preparado para LibrosLibres una edición con los mejores y más polémicos trabajos periodísticos del padre Castellani, anotados y precedidos por un prólogo sobre esta figura de las letras hispanoamericanas. Castellani ha sido considerado “el Chesterton de la lengua española” por la amplitud temática de su obra, su empeño apologético y su carácter incisivo. Castellani creó escuela y un cuarto de siglo después de su muerte mantiene lectores fieles que dicen que descubrir a Castellani es una experiencia inolvidable.

viernes, 7 de noviembre de 2008

De Distributismo


Hilaire Belloc




Respuestas breves a algunas preguntas sobre el Distributismo


1. ¿Qué es el Distributismo (o Distributivismo)?
El Distributismo (o Distributivismo) es un sistema económico en el cual la propiedad privada (en especial de los “medios de producción”) está bien distribuida, de modo que la mayor cantidad posible de gente sea realmente propietaria. Sus cofundadores fueron los escritores ingleses Hilaire Belloc y Gilbert Keith Chesterton.


2. ¿Qué son los “medios de producción”?
De acuerdo con Belloc, la riqueza (en la forma de bienes o servicios valiosos) es posible sólo por la combinación de estos tres recursos: una materia prima, el trabajo y los “medios de producción”. Los “medios de producción” son el capital, la tierra y/o el equipamiento necesario para trabajar procesando una materia prima en bienes de mayor valor. (Por ejemplo, el trigo es la materia prima, un molino harinero es el medio de producción.) Uno es dueño de su destino, pero sólo si uno posee sus propios medios de producción. En el capitalismo, cualquier hombre puede—teóricamente—poseer cualquier recurso o herramienta. Sin embargo, sólo los hombres con un talento excepcional y/o una mejor oportunidad tienen la oportunidad de esto. La mayoría de los hombres buscarán empleo entre cada vez menos propietarios, vendiendo así la única mercancía que sí poseen: su trabajo. Un estado socialista es idéntico a un estado capitalista, excepto por esto: el gobierno es el único dueño del capital.


3. ¿Es el Distributismo una filosofía política “progresista” o “conservadora”?
El problema acerca de los términos “progresista” o “conservador” es que con frecuencia hacen referencia a la persona que usa el término. El uso común en la prensa americana es etiquetar a las personas como “líberal” (progresista), “moderado” o “conservador”. Los líberals son generalmente demócratas, los conservadores son generalmente republicanos. Los moderados son gente que no ha asumido un compromiso político. Los distributistas, por su naturaleza, rechazan estas etiquetas. ¿Por qué? Porque rechazamos el marco materialista de esos movimientos políticos modernos representados por estas etiquetas.


4. ¿Eso quiere decir que sois comunistas?
No. Un desarrollo apropiado del término Distributismo sería hablar de “descentralización distributiva permanente” (o “subsidiariedad distributiva permanente”). Dejando de lado este término, los distributistas creen en la filosofía descentralista básica de que la mayor cantidad posible de funciones organizacionales (tanto en los negocios como en el gobierno o en el trabajo) ocurran a nivel local, con una organización lo más pequeña posible. Es distributiva en cuanto la propiedad está en posesión del trabajador o los trabajadores que fabrican o venden un producto. Es permanente en cuanto las instituciones como las guildas o los gobiernos están allí para asegurar que no ocurran desbalances donde la gente comience a centralizar dañando a la sociedad en su conjunto. En vez del estado, serán los mismos trabajadores los que poseerán sus negocios o granjas en propiedad familiar o laboral.


5. ¿Entonces sois capitalistas?
Si quieres decir que apoyamos la idea de que todos posean el capital para su propio emprendimiento, la respuesta es sí. Pero si quieres decir que apoyamos la propiedad irrestricta del capital, la respuesta es no. El capitalismo—como es entendido en la actualidad—significa un sistema en el cual la gente trata de maximizar el retorno de sus inversiones, y donde se trata todo capital como inversiones. Rechazamos este concepto de que el capital es el mismo. Creemos que el capital que uno posee en su propio negocio debe ser tratado de manera muy diferente que el capital que uno tiene en el negocio de otro o que presta a otro.


6. ¿Qué es eso de las “guildas” que vosotros habláis? Suena a algo de la Edad Media.
La última vez que la sociedad occidental tuvo algo como guildas o gremios fue antes de la Reforma protestante. Las guildas o gremios eran una combinación de instituciones actuales como los sindicatos, las asociaciones profesionales, la cámara de comercio y la escuela vocacional. En la América actual, existen sindicatos (NEA) y asociaciones profesionales (AMA) muy fuertes, pero son un mero fantasma de lo que fueron las viejas guildas. En primer lugar, las guildas eran principalmente locales, más que organizaciones nacionales con capítulos locales. La guilda se aseguraba de que hubiese los suficientes miembros de su oficio en el área. Si no existía suficiente cantidad de miembros para satisfacer a la demanda, se expandía la membresía a los aprendices de la guilda para que pudiesen ser miembros plenos. El aprendiz pagaba luego la inversión hecha en su entrenamiento mediante el pago de una suma (que podría ya estar paga) o garantizando un ingreso durante un período predeterminado de tiempo.


7. ¿Por qué deberíamos tener guildas?
Muchos de nuestros problemas en el mundo moderno provienen de la forma en que creamos profesionales y comerciantes. Al ver los gastos médicos y legales en la América actual, uno se sorprende por la enorme porción de estos costos que provienen de la facturación de las grandes universidades, en combinación con la falta de control sobre la cantidad de profesionales admitidos y el lugar donde pueden ejercer. Por ejemplo, en el derecho, existe un exceso en la oferta de abogados, pero aún así deben devolver préstamos y cuotas universitarias absurdas. De ese modo, los abogados están tentados a ir “cazando ambulancias”, o enredarse en demandas frívolas, esperando que las compañías aseguradoras arreglen fuera de la corte. Si la Asociación de Abogados de Litigio Americanos (ABA) fuese una guilda, en realidad dirigiría las facultades de derecho y crearía programas de aprendizaje, de modo que la oferta de abogados no excediera la demanda. Dado que serían responsables de recolectar las cuotas, éstas serían razonables.


8. ¿Pero no pasamos de tener un superávit en algunos campos a tener un déficit?
En primer lugar, dado que muchos profesionales no tendrían la posibilidad de ejercer en mercados con sobreoferta excesiva, los veríamos moverse a áreas donde sus servicios sí sean requeridos. Pero cualquier sistema de guildas no hubiese evitado que sus miembros restringieran la oferta para aumentar los precios. Eso puede lograr mediante la regulación del consejo municipal, o tal vez por medio de un cargo electivo como el de Comisario de Guildas.


9. ¿Entonces los sindicatos dejarían de existir en una sociedad distributista?
Cuando las grandes corporaciones sean desmanteladas, la mayoría de los sindicatos se habrán transformado en guildas, lo mismo que las asociaciones profesionales.


The ChesterBelloc Mandate, Tomado del Distributist YahooGroup: http://distributist.blogspot.com/2008/10/brief-faq.html


* Sobre Hilaire Belloc :

  • Revista Arbil Hilaire Belloc, el pionero del catolicismo intelectual

* Sobre Gilbert Keith Chesterton:

Gilbert K. Chesterton


Frases de Gilbert Keith Chesterton

martes, 4 de noviembre de 2008