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martes, 24 de abril de 2012

DOCUMENTOS RNE: LAS GUERRAS CARLISTAS

Tras la muerte de Fernando VII en 1833, el conflicto sucesorio entre su hija Isabel II y su hermano Carlos María Isidro dio lugar a un enfrentamiento civil que se prolongó durante varias décadas. Sin embargo, lo que empezó como una pugna dinástica tenía un trasfondo mayor: se cuestionaban dos maneras de entender la realidad económica, política y social de España.

Este documental de Julia Murga analiza, más allá de generales y batallas que quedaron en el imaginario colectivo, el modelo de Estado que defendían carlistas e isabelinos.
En el programa intervienen los historiadores Jordi Canal, José Carlos Clemente, Francisco Javier Caspistegui y Javier Donézar y la socióloga y doctora en Ciencias Ibéricas María Teresa de Borbón Parma, princesa de la rama carlista.

miércoles, 18 de abril de 2012

Quintillo 2012: el Sistema es el problema

Un año más, los carlistas andaluces se han dado cita para celebrar el tradicional acto de Quintillo. En esta ocasión, en la que se cumplían 78 años desde aquel Quintillo de 1934 en el que la Comunión Tradicionalista andaluza demostró en plena República  su capacidad organizativa sorprendiendo a propios y extraños, el orador invitado ha sido D. Luis Hernando de Larramendi y Martínez. Abogado y vicepresidente de laFundación Ignacio Larramendi.
Principió la jornada con la Santa Misa en la iglesia de San Gregorio, a la que siguió el acto político en un hotel cercano. El lema elegido por la Junta regional de la CTC en Andalucía para esta ocasión ha sido "El Sistema es el problema", y a ello se refirió nuestro presidente regional, D. Manuel Onrubia Baturone, en sus palabras de introducción. Un lema, indicó, que aunque a alguno pudiera parecerle "copiado" de recientes movimientos sociales como el llamado "15-M", en realidad es una frase que ya la Comunión viene utilizando desde hace años. En este sentido recordó que bajo ese mismo lema organizó la CTC unas jornadas del Foro Alfonso Carlos I en el año 2005. D. Manuel Onrubia indicó que, en efecto, en estos momentos de grave crisis no sólo económica, sino también moral, se están mostrando con claridad los efectos de la perversión del sistema liberal, y argumentó cómo el Carlismo es el único movimiento capaz de dar una respuesta y de suponer una alternativa a ese sistema.
Acto seguido, y tras la presentación del orador invitado, tomó la palabra D. Manuel Chacón-Manrique de Lara y Castilla, tesorero de la Junta regional, quien en una vibrante disertación se detuvo en analizar dos hechos recientes ocurridos en nuestra región. El primero de ellos, las recientes elecciones andaluzas, en las que el Sistema liberal ha evidenciado una vez más su inconsistencia, con un partido (PP) que a pesar de ser el que más votos ha obtenido no gobernará la región, otro partido (PSOE) que a pesar de los escándalos de corrupción y de mal gobierno continuará al frente de la Junta de Andalucía, y un tercer partido (IU), que sin apenas obtener votos será quien realmente tenga la "llave" para el gobierno en Andalucía. Una situación ridícula que sólo puede darse en un sistema político como el liberal.
También hizo referencia el tesorero de la CTC a los recientes actos de conmemoración de la Constitución de 1812, la "Pepa", en la que, a espaldas del pueblo, una minoría impuso en España un texto legal que venía a consagrar aquellas ideas traídas desde Francia por las huestes de Napoleón contra las que precisamente el pueblo español estaba levantado en armas en aquel momento. D. Manuel Chacón-Manrique de Lara explicó que el liberalismo destruye las patrias para convertirlas en "naciones" y trastoca a los pueblos en "ciudadanía", conviertiéndolos en un ente manipulable desde el Poder ejercido por los gobiernos liberales. El tesorero de la Junta Carlista de Sevilla recordó la incompatibilidad del ser carlista con prestar apoyos a partidos del Sistema liberal, que son agentes y artífices de la situación en la que está sumida España, e incidió expresamente en el Partido Popular, que, frente a que algunos lo presenten como el "mal menor", en realidad es un elemento más del problema. Un partido que, entre otras cosas no derogará las leyes abortistas, no eliminará asignaturas como Educación para la Ciudadanía, o no abolirá leyes com la del mal llamado matrimonio entre personas del mismo sexo. Por último, D. Manuel Chacón-Manrique de Lara animó a los presentes a tomar conciencia de la importancia de contribuir al Carlismo, con su afiliación, con sus cuotas, con su presencia en nuestro círculo carlista Virgen de los Reyes, y de la responsabilidad que tenemos como carlistas en el momento presente.    
Tras la intervención de nuestro tesorero regional, tocó el turno de D. Luis Hernando de Larramendi, que comenzó su intervención con dos evocaciones de Quintillo. La primera de ellas, una de sus tiempos de juventud, en los que acudió a un acto de Quintillo a principios de los años 70, y de las actividades que en torno a ese acto se realizaron -manifestaciones, lanzamiento de pasquines en la plaza de toros de la Maestranza…-. La segunda de las evocaciones se refirió a aquel Quintillo de 1934 en el que los carlistas andaluces, con personas como D. Manuel Fal Conde o D. Enrique Barrau, hicieron posible un renacer de las cenizas a un Carlismo que entonces estaba "agonizante". Nuestro orador invitado inició así un repaso por lo que fue, es y debe ser el Carlismo.
Con brillante verbo fue desgranando cómo aquellos carlistas que se levantaron en armas en sucesivas guerras contra el liberalismo, no eran personas ideologizadas, sino que simplemente reaccionaron de manera natural contra los ataques a sus libertades concretas, a su modo de vida y a todo lo que percibían como un bien tangible. Los ataques a la Religión y a la Iglesia, que ayudaba a la sociedad con la beneficencia, que instruía en las escuelas y que enseñaba la Doctrina que vinculaba a las personas con la Providencia y con el legado espiritual que dejaron en herencia las generaciones precedentes; los ataques a los bienes comunales, con actos como las sucesivas desamortizaciones, que privaban al pueblo de los bienes que disfrutaban en comunidad para, tras el expolio, pasar a manos particulares… todo ello a cambio de promesas de "libertad" en abstracto. Ese ataque a las libertades concretas que disfrutaban las personas, era precisamente lo que provocó los sucesivos levantamientos carlistas.
Analizó D. Luis Hernando de Larramendi también el enorme esfuerzo del Carlismo en su aportación a la Guerra de 1936-39, con los tercios de Requetés, y cómo ese esfuerzo en los campos de batalla para Luchar por Dios y por España, paradójicamente dejó al Carlismo sin capacidad para hacer llegar su doctrina a la política en la época de posguerra, convirtiendo al Carlismo en el vencido en el campo de los vencedores. Analizó la persecución a la que fue sometido el Carlismo, y mencionó como hecho representativo el exilio al que fue forzado D. Manuel Fal Conde por Franco bajo amenaza de un consejo de guerra.
Posteriormente hizo un repaso del cuatrilema carlista y su vigencia, pues pertenece al ser natural de la sociedad, y mencionó las dificultades de conseguir llevarlo a la práctica en las circunstancias actuales, con la realidad de una sociedad cada vez más desalmada, no en el sentido de malvada o cruel, sino en el de que males como el materialismo y el hedonismo están arrebatando el espíritu, el alma, de los pueblos, animalizándolos. Enlazando con este asunto leyó un texto de su abuelo, el insigne tribuno D. Luis Hernando de Larramendi, que fuera secretario político del Rey D. Jaime y fogoso orador y propagandista carlista. El texo puede leerse íntegro pinchando en el siguiente enlace: http://andaluciacarlista.com/wp-content/uploads/quintillo2012textoluishlarramendi2.jpg    
Finalizó D. Luis Hernando de Larramendi su intervención haciendo un llamamiento contra el desánimo. A pesar de que ahora mismo el Carlismo se vea numéricamente reducido, que el acceso a las instituciones políticas sea prácticamente imposible y que ese intento pueda implicar un esfuerzo ingente y estéril, el Carlismo, los carlistas, tienen el deber de mantener viva la llama, para continuar siendo una referencia a la que puedan acudir los españoles en los momentos críticos, un asidero al que agarrarse en tiempos de tempestad. También animó a no convertirse tanto en un permanente "anti", como en el mostrar una actitud alegre y optimista, pues la alegría se contagia y servir así de fermento en la sociedad. Ya en el pasado el Carlismo se dio muchas veces por muerto, y siempre resurgió con vigor.
Finalizados los discursos y tras el canto del Oriamendi, se homenajeó a nuestro invitado con una comida en el mismo hotel, y a su conclusión todos los presentes nos reunimos en el Círculo Carlista de Sevilla, donde compartimos entrañables momentos de convivencia entre carlistas: tapas, cafés, copas y canciones carlistas hasta bien entrada la tarde-noche. Allí, en el salón del círculo, el presidente de la Junta regional hizo entrega a D. Luis Hernando de Larramendi de un cuadro conmemorativo de su intervención en Quintillo y le manifestó nuestro agradecimiento por haber podido contar con él en esta ocasión.    

domingo, 8 de abril de 2012

Feliz Pascua de Resurrección



Secuencia de Pascua de Resurrección

Victimæ Paschalis Laudes

El Misal Romano del Concilio de Trento, indicaba el canto de cuatro Secuencias a lo largo de todo el Año litúrgico: Victimæ Paschalis Laudes (Secuencia del Domingo de Pascua), Veni Sancte Spiritus (Secuencia de Pentecostés), Lauda Sion Salvatorem (Secuencia de Corpus Christi) y Dies Iræ (Secuencia en las misas de requiem). Más adelante se incorporó la Stabat Mater , en la memoria de los Dolores de la Santísima Virgen María.

La secuencia se debe cantar (o leer) inmediatamente antes del santo Evangelio correspondiente, y de aquí su nombre que significa "continuación". Recordar que hasta la última reforma litúrgica, al comenzar la lectura del Evangelio, el celebrante decía: "Secuencia (continuación) del Santo Evangelio según....

Se cree que la secuencia de Pascua ha sido compuesta alrededor de 1050 por Wipon de Burgundia, capellán de la corte de Conrado II, emperador de Sacro Imperio Romano Germánico, y de su sucesor Enrique III.

Victimae paschali laudesimmolent Christiani. Agnus redemit oves:Christus innocens Patrireconciliavit peccatores.

Mors et vita duello
conflixere mirando:
dux vitae mortuus,
regnat vivus. Dic nobis Maria,quid vidisti in via?

Sepulcrum Christi viventis,
et gloriam vidi resurgentis:

Angelicos testes,
sudarium, et vestes.

Surrexit Christus spes mea:praecedet suos in Galilaeam. Scimus Christum surrexissea mortuis vere:tu nobis, victor Rex, miserere.
Amen. Aleluya

A la Víctima pascual
consagren los cristianos las debidas alabanzas.
El Cordero redimió a las ovejas:
Cristo inocente reconcilió a los pecadores con su Padre.

La muerte y la Vida se trabaron
en imponente duelo:
El Autor de la Vida, aunque murió,
ahora reina vivo.

Dinos, María, ¿qué has visto en el camino?

Vi el sepulcro de Cristo viviente,
y la gloria del que resucitó.
Vi por testigos a los ángeles;
y vi su sudario y sus vestidos.

Resucitó Cristo, mi esperanza;
precederá en Galilea a los suyos.

Sabemos que Cristo verdaderamente
resucitó de entre los muertos:
Y por lo tanto, Tú Rey victorioso,
ten piedad de nosotros.

Amen. Aleluya.

MENSAJE URBI ET ORBI DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI

Domingo de Pascua, 2012

8 de abril de 2012

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero:

«Surrexit Christus, spes mea» – «Resucitó Cristo, mi esperanza» (Secuencia pascual).

Llegue a todos vosotros la voz exultante de la Iglesia, con las palabras que el antiguo himno pone en labios de María Magdalena, la primera en encontrar en la maña de Pascua a Jesús resucitado. Ella corrió hacia los otros discípulos y, con el corazón sobrecogido, les anunció: «He visto al Señor» (Jn 20,18). También nosotros, que hemos atravesado el desierto de la Cuaresma y los días dolorosos de la Pasión, hoy abrimos las puertas al grito de victoria: «¡Ha resucitado! ¡Ha resucitado verdaderamente!».

Todo cristiano revive la experiencia de María Magdalena. Es un encuentro que cambia la vida: el encuentro con un hombre único, que nos hace sentir toda la bondad y la verdad de Dios, que nos libra del mal, no de un modo superficial, momentáneo, sino que nos libra de él radicalmente, nos cura completamente y nos devuelve nuestra dignidad. He aquí porqué la Magdalena llama a Jesús «mi esperanza»: porque ha sido Él quien la ha hecho renacer, le ha dado un futuro nuevo, una existencia buena, libre del mal. «Cristo, mi esperanza», significa que cada deseo mío de bien encuentra en Él una posibilidad real: con Él puedo esperar que mi vida sea buena y sea plena, eterna, porque es Dios mismo que se ha hecho cercano hasta entrar en nuestra humanidad.

Pero María Magdalena, como los otros discípulos, han tenido que ver a Jesús rechazado por los jefes del pueblo, capturado, flagelado, condenado a muerte y crucificado. Debe haber sido insoportable ver la Bondad en persona sometida a la maldad humana, la Verdad escarnecida por la mentira, la Misericordia injuriada por la venganza. Con la muerte de Jesús, parecía fracasar la esperanza de cuantos confiaron en Él. Pero aquella fe nunca dejó de faltar completamente: sobre todo en el corazón de la Virgen María, la madre de Jesús, la llama quedó encendida con viveza también en la oscuridad de la noche. En este mundo, la esperanza no puede dejar de hacer cuentas con la dureza del mal. No es solamente el muro de la muerte lo que la obstaculiza, sino más aún las puntas aguzadas de la envidia y el orgullo, de la mentira y de la violencia. Jesús ha pasado por esta trama mortal, para abrirnos el paso hacia el reino de la vida. Hubo un momento en el que Jesús aparecía derrotado: las tinieblas habían invadido la tierra, el silencio de Dios era total, la esperanza una palabra que ya parecía vana.

Y he aquí que, al alba del día después del sábado, se encuentra el sepulcro vacío. Después, Jesús se manifiesta a la Magdalena, a las otras mujeres, a los discípulos. La fe renace más viva y más fuerte que nunca, ya invencible, porque fundada en una experiencia decisiva: «Lucharon vida y muerte / en singular batalla, / y, muerto el que es Vida, triunfante se levanta». Las señales de la resurrección testimonian la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, de la misericordia sobre la venganza: «Mi Señor glorioso, / la tumba abandonada, / los ángeles testigos, / sudarios y mortaja».

Queridos hermanos y hermanas: si Jesús ha resucitado, entonces – y sólo entonces – ha ocurrido algo realmente nuevo, que cambia la condición del hombre y del mundo. Entonces Él, Jesús, es alguien del que podemos fiarnos de modo absoluto, y no solamente confiar en su mensaje, sino precisamente en Él, porque el resucitado no pertenece al pasado, sino que está presente hoy, vivo. Cristo es esperanza y consuelo de modo particular para las comunidades cristianas que más pruebas padecen a causa de la fe, por discriminaciones y persecuciones. Y está presente como fuerza de esperanza a través de su Iglesia, cercano a cada situación humana de sufrimiento e injusticia.

Que Cristo resucitado otorgue esperanza a Oriente Próximo, para que todos los componentes étnicos, culturales y religiosos de esa Región colaboren en favor del bien común y el respeto de los derechos humanos. En particular, que en Siria cese el derramamiento de sangre y se emprenda sin demora la vía del respeto, del diálogo y de la reconciliación, como auspicia también la comunidad internacional. Y que los numerosos prófugos provenientes de ese país y necesitados de asistencia humanitaria, encuentren la acogida y solidaridad que alivien sus penosos sufrimientos. Que la victoria pascual aliente al pueblo iraquí a no escatimar ningún esfuerzo para avanzar en el camino de la estabilidad y del desarrollo. Y, en Tierra Santa, que israelíes y palestinos reemprendan el proceso de paz.

Que el Señor, vencedor del mal y de la muerte, sustente a las comunidades cristianas del Continente africano, las dé esperanza para afrontar las dificultades y las haga agentes de paz y artífices del desarrollo de las sociedades a las que pertenecen.

Que Jesús resucitado reconforte a las poblaciones del Cuerno de África y favorezca su reconciliación; que ayude a la Región de los Grandes Lagos, a Sudán y Sudán del Sur, concediendo a sus respectivos habitantes la fuerza del perdón. Y que a Malí, que atraviesa un momento político delicado, Cristo glorioso le dé paz y estabilidad. Que a Nigeria, teatro en los últimos tiempos de sangrientos atentados terroristas, la alegría pascual le infunda las energías necesarias para recomenzar a construir una sociedad pacífica y respetuosa de la libertad religiosa de todos sus ciudadanos.

Feliz Pascua a todos.

jueves, 5 de abril de 2012

¿Dónde han ido mis leales aduladores?


La Monarquía tradicional ―nacida al amparo de la Iglesia y arraigada en la historia―, es magistratura tan magnífica y se presenta de tal manera rodeada de majestad y grandeza a la mente del filósofo y al corazón del poeta, que ninguno que se llame monárquico, aunque sea de las monarquías falsificadas que ahora se estilan, si posee alguna ilustración y entendimiento, puede dejar de rendirse ante ella y cantar sus glorias y ponderar sus maravillas, si, forzado por las circunstancias, tiene que luchar contra los secuaces de la forma republicana. Porque defender el parlamentarismo monárquico contra el parlamentarismo republicano sin apelar para nada a la Monarquía representativa tradicional es tarea imposible, como lo demuestran evidentemente los doctores constitucionales cuando, por medio de un vulgar sofisma, procuran hacer de la Monarquía histórica y la revolucionaria una misma institución, con el propósito de atribuir a la segunda las glorias y prestigios de la primera."

Juan Vázquez de Mella
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"¿Qué significa la monarquía en una nación tan desmembrada como la nuestra, tan ridículamente desunida? En estos momentos, quizá la única garantía de unión la tiene la Corona. La Corona representa al señorío de Vizcaya, el Reino de Aragón, el Condado de Barcelona y el Principado de Gerona."

Alfonso Ussía, en Lágrimas en la Lluvia.

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Franco, gentilhombre de cámara,
condecorado por el que
fue padrino de su boda.
"Desapareció una monarquía que no tenía una base social firme: vinieron unos coches y se los llevaron a todo correr, y no hubo nadie que dijera «señor, aquí estoy yo a jugarme el tipo por usted». Ni militares, ni políticos, ni liberales movieron un dedo por Alfonso XIII. Muy diferente a como había ido Carlos VII al destierro, acompañado de miles de leales que lloraban menos mi abuelo, que hacía chistes y rompían los fusiles al cruzar la frontera con Francia."

Luis Martínez ErroeRequetés: de las trincheras al olvido. 
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Conversación entre Don Jaime III y el recién destronado Alfonso "XIII", en 1931:

Don Alfonso: "Tú entonces, como ahora, podías contar con la entera abnegación de tus leales. Yo, en cambio, no puedo fiarme de casi nadie. No puedes saber lo que es un Rey caído. Me sentiría más inclinado a confiar en los tuyos que en los míos en estos momentos...

Don Jaime no puede evitar una sonrisa maliciosa.

No sé, no sé le dice. Sin ir más lejos, este hombre que te ha abierto la puerta te hubiese matado si yo se lo hubiese mandado; de modo que tampoco conviene que te fíes demasiado de los míos."
F. Melgar  
Don Jaime, Duque de Madrid

miércoles, 4 de abril de 2012

La Cruzada de 1936 a debate

Ventana externa
Muy interesante programa de Lágrimas en la Lluvia analizando la Cruzada Nacional de 1936 con presencia del profesor Miguel Ayuso Torres Presidente del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, frente cultural de la Comunión Tradicionalista.

"Aquel 18 de julio se produjo una legítima sublevación contra un poder tiránico, sectario y antiespañol. Es una asignatura pendiente el saber distinguir entre lo legal y lo moral. Y es moral y acorde con nuestra santa Fe católica el tiranicidio y el alzamiento contra los poderes ilegítimos. La República, nacida paradójicamente de unas elecciones municipales en las que los republicanos no obtuvieron ni siquiera la mayoría, fue consecuencia de la cobardía de una dinastía usurpadora que se desentendió del futuro de España. Las mismas izquierdas que tanto decían defender la legalidad republicana no tuvieron reparo en alzarse sangrientamente contra ella en 1934 ante el resultado adverso de las urnas. Pero hoy día, por culpa de las derechas burguesas, la izquierda ha elevado a dogma democrático que los levantamientos armados de las izquierdas son revoluciones populares y si esos levantamientos son de signo patriótico y religioso son golpes de Estado".

Fragmento: Comunicado de las JTE, Julio de 2003
67 AÑOS DESPUÉS: FIDELIDAD AL 18 DE JULIO

domingo, 1 de abril de 2012

Monarquía tradicional Vs. monarquía liberal


El liberalismo, el enemigo capital de la bandera española que ostenta el trilema Dios, Patria y Rey, ¿Quién imaginaría que se esforzase en reclamar para sus nefandos y oscuros pendones, el emblema de la antigua España católica? Así como el protestantismo, negando toda autoridad divina y humana, se miente a sí mismo, el liberalismo español, su digna prole, hace lo propio. Et mentita est iniquitas sibi. Si Tertuliano llamó al diablo mona de Dios porque fingía imitar sus obras, si hoy viviera, llamaría "mona del protestantismo", al liberalismo.

No hay perfección absoluta en ninguna de las formas de gobierno conocidas y ensayadas hasta hoy; pero el derecho público fundado en la experiencia de los siglos, ha proclamado que la mejor y única forma de gobierno posible, es la que concentra los poderes del Estado en un solo monarca, enlazando la universalidad con la unidad, como el gobierno de la Iglesia, fundado por el Hijo de Dios; y el de Saul, primer monarca nombrado por el mismo Rey de los reyes, o por su orden; que es la única fuente del derecho divino, al decir de los libros santos: per me Reges regnant. Derecho que toma, si cabe, mas fuerza y aumento de los desprecios y negaciones insolentes del ignaro liberalismo, cuyas sectas o partidos, mas o menos fanáticos se rechazan, destrozan y condenan mutuamente, sobre quién ha de comerse la pera mas gorda, en la gráfica expresión del cautivo de Santa Elena.

De manera que el liberalismo forma una especie de mosaico de varios pedazos y diversos colores, como el protestantismo, según el inmortal Perrone. Y visto en todas sus fases, es el bufo de la civilización moderna; rama que, desgarrada del árbol monárquico, no puede tener las condiciones, propiedades y distintivos gloriosos de la monarquía tradicional; porque no es, como ésta, un delegado del monarca universal, fundador y supremo legislador de la sociedad, y no puede aspirar a su posesión sin pasar por las horcas caudinas de las contradicciones que los jurisconsultos llaman de hecho, derecho, origen y desarrollo, de organización, lugar, tiempo, nombre y doctrina.

En efecto, la monarquía liberal es una contradicción de derecho, porque su título solo comprende el menor número de individuos en las poblaciones; cuando la tradicional, que es la única monarquía verdadera, comprende a todos los individuos y todos los pueblos que le han dado su nombre, y aquélla jamás abrazó a todo un pueblo.

La monarquía católica y la liberal, son dos cosas contrarias y antitéticas; la monarquía pura, moderada por la ley fundamental, como en España, desde tiempo inmemorial; siempre combatida, como su Madre la Iglesia, pero jamás vencida sino momentaneamente, siempre igual a sí misma en magnificiencia y solidez.

Sin embargo, ese aborto satánico del abismo, sin pruebas ni documentos de ningún género, pretende usurpar un emblema indivisible y único, en favor de unos partidos liberalescos que reciprocamente se aborrecen y cuyo lema protestante es la división que los devora y consuma su ruina. Para el liberal, eso de monarquía tradicional es un trasto viejo, tan sobajado como la señora del Toboso: cuando la monarquía liberal, con su Rey de bastos, es una cosa tan nueva como la niña gaditana de 1812, hoy, para colmo de dichas y honras españolas, abuela de la golosa topetina. Lo peor está en que, según fama, el árbol que regaron con sangre española, parece ser que en los primeros siglos no prometerá fruto alguno. No puede ser otra cosa el sonambulismo liberalesco, que si un día se dice monárquico-católico, como se llaman rabones a los mulos sin cola, lo desmienten con sus hechos al día siguiente, conjurándose de mancomún contra la monarquía, y derribando la misma que ellos levantaron, lo cual no quita que sigan gritando ¡Viva la monarquía democrática!.

Dios confió la soberanía, y del cual la recibieron todos los que ejercen la dominación suprema de las naciones. Porque aquello de soberanía popular, es una quimera en que no creen ni los mismos que la inventaron; pero les tenía cuenta, porque a río revuelto nada pierden los pescadores de uñas luengas.

D. Hevia (1871)